Publicado el 13 de Febrero del 2014 por Germánico en Ludoteca
[San Valentín 2014] Jugando que es Amor.

Frikis míos, mañana es Viernes. Y como es el día que va después del Jueves y antes que el Sábado, hay que hacer un especial. Por eso, y porque es San Valentín y el Día Mundial de la Salud Sexual, este vuestro Germaster (que por cierto, chicas, está soltero), cual Heraldo del Amor y la Eroticofestividad, vengo a recomendaros tres juegos más que perfectos para estas fechas (y para cualquier otra, para qué mentirnos) con los que disfrutar en pareja o en grupo (aquí no discriminamos a nadie, faltaría más); incluso los solteros podremos reunirnos para jugar a ellos mientras comemos unas tortitas de maíz y nos emborrachamos a base de zumitos.

He aquí los escogidos:

1.  ¡De Mudanzas!

Quizá hoy sólo seáis una pareja normal y corriente que se regala bombones, una cenita o una noche romántica en general un 14 de Febrero. Quizá únicamente os veáis los fines de semana o cuando vuestro trabajo os lo permite. Pero sabéis que tarde o temprano llegará ese feliz día en el que iréis a vivir juntos para formar así una hermosa familia. Y ese día, amigo mío, ese día necesitarás no sólo saber empaquetar todas tus pertenencias, sino que deberás cargarlas en un camión.

Por eso, hasta que ese día llegue, podéis idos entrenando con este divertidísimo juego en el que tras una tirada de dados sabréis cuáles serán vuestras pertenencias a cargar en un camión que aún no habéis visto para, después, escoger uno de los camiones sobre la mesa con el que llevar a cabo la mudanza.

El juego es sencillísimo, y en esa sencillez radica su belleza. Es un juego perfecto para la familia entera (vete entrenado ya a tus hijos) y para “desengrasar” tras juegos más complicados que requieren grandes dosis de concentración.

2. King of Tokio.

¿Quieres ser el dueño y señor de Tokio? ¿Aquél que conquiste tan famosa ciudad gracias a su ferocidad y a su saber hacer? ¿Lo harás a base de muerte, sangre y desolación o, por lo contrario, de forma inteligente ganando puntos?

Este juego de Richard Garfield publicado por Homoludicus consiste en, básicamente, tirar unos dados y conseguir con ellos la mejor combinación con la que ganar puntos (se hace a base de tríos, jurl jurl jurl), curarte, comprar cartas especiales o atacar a los otros monstruos. Un jugador se coronará King of Tokio cuando sea el primero en conseguir 20 puntos (varios tríos, amigos, y con eso además se lleva un aplauso) o ser el último monstruo en pie.

Vale, frikis míos, ya sé qué pensáis: ¿Cómo es que Germánico nos recomienda este juego para San Valentín? ¿Qué tiene que ver con el amor o la eroticofestividad? ¿Sólo los tríos? ¿Se le habrán acabado las ideas?

Es normal que dudéis, pero es que aquí viene la relación. Gracias a la colaboración del cerebro de Alvar, un friki y un colega, salió la idea de King of Tokio Sexual.

Sí, lo que leéis. ¿En qué consiste? Pues bien, básicamente consistiría en cambiar los puntos de vida por prendas, por lo que comenzaríamos con 10 prendas de ropa sobre nuestro cuerpo; con cada herida, perderíamos una de esas prendas… las variaciones y añadiduras a esta modalidad os las dejo a vuestro antojo e imaginación, pero vamos, seguro que disfrutaréis.

3.  Érase una vez.

Quizá vosotros no seáis príncipes azules, ni vosotras seáis princesitas Disney. Sin embargo, vuestro amor es tan perfecto que parece un hermoso cuento narrado por algún gran escritor. Porque cada vez que las veis sentís mariposas en el estómago y dais gracias a los dioses por haberos llevados hasta ellas, tan hermosas y tan perfectas; porque cada vez que le veis no podéis evitar pensar que en alguna noche que no recordáis, un hada madrina os presentó al hombre de vuestra vida.

Por eso (y tras este subidón de azúcar que me ha convertido en diabético del amor) qué mejor juego que Érase una Vez, publicado por Edge,  un juego de cartas narrativo que fomenta la creatividad y la colaboración para crear entre todos un precioso cuento, todo ello sirviéndonos de las cartas que tendremos en nuestras manos.

Divertido… bueno, tiene su aquél al ver qué ideas se pueden cruzar por nuestras mentes para intentar meter en una bella historia un pozo que no viene a cuento en el que habrá una habitación con una cama y un guisante. Es más que nada un juego curioso con el que dar rienda suelta a la imaginación y a la capacidad de inventar historias.

En fin, frikis míos, que el amor esté presente en cada partida que juguéis, pues no hay amor más verdadero que el amor al frikismo.