Publicado el 5 de Marzo del 2014 por Capitan_Melenas en Cómic
Tierra 2: Universos de maldad pura

El eterno enfrentamiento entre el bien y el mal ha propiciado las grandes gestas sobre las que la humanidad ha construido sus mitos. Gracias a estos arquetipos, el ser humano originó sus eferentes morales, la clara diferenciación de los conceptos básicos de los sistemas religiosos y filosóficos que han conformado el devenir de la humanidad. Se habla incluso de la imposibilidad de la existencia de uno sin el otro, de que el universo es en esencia un equilibrio entre las dos fuerzas que mueven la realidad. Estas ideas algo maniqueas sirven de chispa creadora para las actuales mitologías enmarcadas dentro de la cultura popular, y nos han regalado obras como “La guerra de las galaxias” y, cómo no, el mundo de los superhéroes, heredero directo de aquellas leyendas de dioses, semidioses, monstruos legendarios y épica a vida o muerte.

Las versiones perversas de los héroes de siempre

Las versiones perversas de los héroes de siempre

Ocurre que las ideas evolucionan. El ser humano es mucho más complejo que las reducciones a blanco y negro, nuestras contradicciones nos definen, entendemos que la realidad no es tan clara como pensábamos, y que la percepción de las cosas es más un buen montón de claro oscuros. La producción artística, como reflejo de lo que somos, no permanece ajena a esta reinvención de nuestra concepción del mundo, y en el caso de los cómics, los caballeros de brillante armadura se han reconvertido en una multitud de psiques destruidas,conflictos morales o coloridos chistes sobre rancios clichés. Adaptarse o morir, dicen.

El cómic del que hablo hoy es un regreso al pasado, pero desde un punto de vista totalmente actual y moderno. Es una alabanza a la edad de plata del cómic americano, es un malicioso juego con las sombras, un ejercicio de inteligente renovación de clásicos del mundo DC, de la mano de un absoluto genio del medio. Grant Morrison ataca de nuevo, chicos y chicas.

Pongámonos en antecedentes. Tierra 2 habla sobre el encontronazo de la Liga de la Justicia con su versión perversa, el Sindicato del Crimen, proveniente de un universo paralelo de antimateria. Aunque la idea podría haber sido del propio Morrison, lo cierto es que la primera encarnación de este sindicato del crimen es de mediados de los años 60. Provenientes de una realidad alternativa, aquel primer Sindicato nos ofrecía las versiones malvadas de los personajes clásicos de la época, dirigidos por Ultraman, la cara retorcida de Superman.

Aquel primer Sindicato, que se las vio de cuando en cuando con la Liga de la Justicia, desapareció del universo DC en la celebérrima “Crisis en Tierras Infinitas (título imprescindible de la historia del cómic, que dentro de muy poco veremos reeditado por ECC). En las páginas de este clásico, veíamos la Tierra 3 original destruida tras un irónico acto de heroísmo perpetrado por esta galería de villanos, que trataron de frenar la destrucción de los mundos que poblaban el nutrido multiverso de la época.

Con este acto de catarsis, se daba por cerrada la existencia de este grupo, ya que no había sitio para el multiverso tras la puesta a punto ideada por Marv Wolfman y George Perez. Pero si algo define al cómic de tipos enmascarados es el eterno retorno. Y si alguien sabe de remozar clásicos es el bueno de Morrison.

Por aquel entonces, en el año 2000, el escritor escoces estaba inmerso en su reinterpretación de la Liga de la Justicia, larga estancia al frente de la cabecera que llevó al grupo por antonomasia a cotas nunca vista de espectacularidad y épica. Morrison estableció el estatus de la LJA para el futuro, al mismo tiempo que nos ofrecía historias más grandes que la vida, en las que los héroes DC ganaban a pulso su título. El escritor se encargó de modernizar el concepto de la edad de plata de grupo invencible ante cualquier adversidad, la idea básica de que el bien prevalece sobre el mal, por muy insalvable que sea el peligro.

Precisamente en ese momento, surge la idea de Tierra 2. Si la LJA representaba ese bien sin fisuras, debían enfrentarse al otro lado del espejo. Morrison recupera la idea de los años 60, retoma aquel primitivo Sindicato del Crimen, y dota a sus miembros de un contexto enfermizo y totalmente podrido.

Luthor, el hèroe

Luthor, el hèroe

Tierra 2 es, efectivamente, la otra cara de la moneda. Es un estado policial al más puro estilo 1984, donde los ciudadanos son sometidos a los caprichos de los miembros de sindicato, que han instaurado una opresiva dictadura, en donde la disidencia se paga con la vida. Ellos mismos son ejemplo de la decadencia moral de esta realidad. Sus odios, pasiones y rencillas permanecen en una tensa línea que ninguno de sus miembros se atreve a cruzar, pero que alimenta el espíritu de corrupción que motiva a estos personajes. Morrison lleva al extremo este carácter de contrarios, de reflejo oscuro, y pervertido de los héroes de la LJA. Son la oscuridad del mundo hecha carne, el fracaso total de los ideales que mueven a Superman y compañía, basados en la fe en el ser humano como motor de un mañana mejor.

A pesar de la extrema vigilancia y de la violenta opresión, Lex Luthor, el único héroe de Tierra 2, atraviesa el vacío y llega a la realidad conocida de la Liga de la Justicia, desesperado intento de que los poderes de los héroes sirvan para poner en jaque a los villanos que gobiernan Tierra 2. Con reticencias, los pesos pesados de la LJA viajan al distorsionado mundo de Luthor, sin ser conscientes de que el viaje entre realidades ha conseguido que el Sindicato del Crimen descubra la existencia de la Tierra, y despertar sus ansias de conquista.

Con esta premisa, Morrison da otra vuelta de tuerca a su planteamiento sobre lo que la Liga de la Justicia significa. Se recrea de manera perversa en la presentación de este nuevo y descarnado Sindicato del Crimen. La confrontación entre dos fuerzas cósmicas representadas en un puñado de tipos disfrazados se transforma en un conflicto tan antiguo como la conciencia humana. Nada puede cambiar, puesto que ambos grupos son los avatares de la esencia del mundo del que proceden. En Tierra 2, el bien está destinado al fracaso, incluso aunque los villanos desaparezcan. Hay cierto mensaje determinista en el trasfondo de la trama, pero Morrison nos habla de la imposibilidad de cambiar las reglas de universo, siempre desde el prisma algo desquiciado del autor escoces. Si bien evita las divagaciones filosóficas, el intelectualismo del escoces busca su lugar en un cómic que, por otra parte, no es más que la excusa de sus autores para poner en perspectiva la auténtica naturaleza del héroe. Una visión coherente a la propia personalidad que Morrison imprimía por aquel entonces a la colección regular de la Liga.

En la cuestión artística, Morrison cuenta con su fiel escudero y compinche habitual de correrías. Frank Quitely se ha ganado los galones al lado del excéntrico escritor a lo largo de un recorrido que los ha convertido en el equipo creativo de lujo por excelencia. Innovador, capaz de manejar multitud de referencias e influencias, valiente e imaginativo. Reconocible y personal, es el punto de encuentro entre tradiciones. Sus dibujos beben de la tradición del cómic de superhéroes, de la ciencia ficción europea, e incluso de la influencia japonesa. La impactante mezcla entre Moebius y Katsuhiro Otomo. No hay muchos dibujantes capaces de plasmar el enorme mundo que Morrison encierra en su cabeza, pero si hay alguien que se acerca es este tipo, que nunca deja indiferente. Fabuloso trabajo, convierte en imágenes los blancos y negros que polarizan los dos bandos enfrentados, armado de una excelente recreación urbana y sórdida del terrible mundo del Sindicato. Del espacio a los más oscuros callejones, Quitely tiene como última frontera el límite mismo de la imaginación.

Velocidad en vena

Velocidad en vena

ECC saca del baúl de los recuerdos esta recordada novela gráfica, con una buena razón. En el Nuevo Universo DC comienza Maldad Eterna, la miniserie que promete el cambio definitivo en nuestras ideas preconcebidas sobre la realidad de la editorial. El mundo ha quedado a merced de la peor calaña disfrazada a consecuencia de “La Guerra de la Trinidad”, y el renovado Sindicato del Crimen se ha hecho con el control mundial. Era de necesidad, para entender el origen de esta nueva situación, la lectura de este clásico contemporáneo que es Tierra 2. Porque el Nuevo Universo, parece ser, bebe a menudo del viejo.

Morrison y Quitely, amigos. Hay cosas que nunca fallan.