Publicado el 18 de Marzo del 2014 por Capitan_Melenas en Cómic
INFINITO: Marvel mira de nuevo a las estrellas

Jonathan Hickman ha dejado muy claro qué pretende en su estancia al frente de Los Vengadores. Con INFINITO, el escritor da un golpe literario sobre la mesa, que dibuja el horizonte para el grupo por antonomasia dentro de la Casa de las Ideas. Declaración de intenciones que corresponde a las expectativas que su entrada en una cabecera tan importante dibujó en las mentes inquietas de los lectores, a raíz de los cambios creativos que ha supuesto el nuevo orden editorial con el experimento de Marvel Now.

INFINITO termina, y el universo Marvel no será igual. Aunque, siendo sinceros, hemos escuchado tantas veces ese tema que nos resulta increíble y repetitivo. Veamos pues que ha significado este primer pulso que Hickman ha planteado a nivel global.

Al próximo que me cuente el chiste de Mistetas le prendo fuego al planeta

Al próximo que me cuente el chiste de Mistetas le prendo fuego al planeta

El impacto editorial de aquella locura que DC montó hace un par de años y que conocimos como Nuevos 52, dinamitó el mercado y puso en jaque a la distinguida competencia. No entraremos a hablar de los resultados de la jugada en DC, o de la calidad de su propuesta. Es un tema que da para largo y encendido debate sobre la gente que ocupa despachos y toma decisiones que castran la libertad creativa del autor. Lo que estaba claro es que, para sobrevivir a tamaña bestialidad, el resto de editoriales se veía en la obligación de tomar decisiones drásticas que situasen a sus respectivas marcas a un nivel competitivo. Marvel tenía un plan, una reinvención que surgía de la experiencia y de la continuidad. Si DC había elegido los malabares temporales para dar sentido a su nuevo comienzo, Marvel apostaba por la escritura de un nuevo statu quo, a raíz de la batalla fratricida entre Vengadores y los hombres X. Todo cambia para que todo permanezca, pensaron los editores.

Colecciones abrían, colecciones cerraban; otras comenzaban de cero, otras tantas se agarraban a su historia y tradición para que los cambios no fuesen tan rompedores. La idea general que planeaba sobre esta nueva visión de Marvel era el antes y el después, la sensación real de que el futuro se estaba construyendo sobre las cenizas de del desastre. El futuro se mostraba sombrío, desesperanzador. La desconfianza y el miedo son las pautas que marcan el ritmo de una sociedad que todavía no ha cerrado sus heridas.

Marvel Now se alimenta de esta idea de reconstrucción, y lo primero que idearon los responsables del relanzamiento fue el baile de equipos creativos para dar mayor empaque a su propuesta. Estaba claro que la larga estancia de Michael Bendis al frente del equipo de héroes más poderosos de la Tierra tocaba a su fin, por razones más allá de el lavado de cara editorial. Los Vengadores pedían a gritos el necesario cambio de rumbo que llamaba a la puerta, por el estancamiento narrativo que años de Bendis como capitán del barco provocó.

No seamos injustos. Bendis había construido unos Vengadores más que dignos, y situó al equipo al frente de las cabeceras míticas de Marvel de nuevo, tras años en decadencia. Su llegada significó la dinamización de conceptos atrapados en una pétrea concepción del equipo. Renovó a sus miembros, dotó de credibilidad a los personajes, y perpetró tramas intensas y significativas. Pero los años no perdonan, y a pesar del éxito, el equipo de Bendis perdía fuelle. Faltaba la trascendencia de antaño, los peligros definitivos, las historias más grandes que la vida. Las amenazas de Bendis bebían de la situación política post 11S, lo que ancló a Los Vengadores a una serie de conflictos terrenales en exceso. El guionista se perdía en las trivialidades cotidianas y las motivaciones personales de cada uno de sus miembros, momentos protagonizados por los conflictos internos del grupo. Cierto espíritu intimista que anulaba la esencia del equipo, acostumbrados los lectores a etapas previas llenas de momentos marcados a fuego en la historia del cómic (La Guerra Kree Skrull, en enfrentamiento con la dinastía de Kang, la aventurera etapa de Kurt Busiek de principios de los 90…). Sería muy reduccionista decir que la etapa de Bendisfue aburrida, aunque cierto es que su visión personal y de ritmo pausado acabó por perder la confianza del público. Llegaba la hora del relevo.

Mira, se ve Murcia a través de tu estómago, "pringao"

Mira, se ve Murcia a través de tu estómago, "pringao"

El elegido para este vuelco de prioridades, Jonathan Hickman. El público aplaude de emoción, amigos.

Hickman venía con los galones ya puestos. Encargarse de Vengadores es una cosa muy seria, y lo normal es que sea alguien de probada valía el que se coloca al frente del título. Hickman dejaba atrás una recordada etapa al frente de los 4 Fantásticos, que había puesto patas arriba la colección. Más de un crítico ha dicho que es el único autor que se puede poner al mismo nivel que la definitoria estancia de Stan Lee y Jack Kirby como equipo creativo de la primera familia Marvel. Ahí es nada.

La llegada de Hickman a Los Vengadores, como no podía ser de otra forma, generaba emoción e impaciencia a partes iguales en el corazón de los fanáticos, deseosos de ver otra vez a sus héroes favoritos enfrentados a amenazas y apocalipsis inminentes. Con INFINITO, creo que habrán saciado su sed.

Tanto en Vengadores como en Nuevos Vengadores (las aventuras de los Iluminati, grupo en la sombra formado por las mentes más brillantes sobre el planeta Tierra), Hickman presentaba multitud de frentes abiertos. Cada uno de estos nuevos peligros son un peldaño en el tenso crescendo que establece como inevitable final la llegada de Los Constructores, el principio de toda vida. Y, al ser dadores de vida, por supuesto se visten con el derecho de eliminarla de cuajo  si pone en peligro la constante del Universo.

Tras los hechos ocurridos en la saga “La era de Ultrón”, el espacio tiempo ha quedado dañado hasta límites peligrosos. Los Constructores entienden que esto se debe a las continuas interferencias de los habitantes de la tierra y sus viajes en el tiempo. Al poner en la cuerda floja la existencia misma de la realidad, esta raza de poderosos y condescendientes guardianes del orden, deciden acabar con la vida en la tierra, a la que consideran una amenaza. En su camino, no dudan en aplastar a cualquiera que se interponga en su cruzada.

Hacen que los Celestiales parezcan angelitos cósmicos, chavales.

En plena crisis por la supervivencia, Thanos, el titan loco, descubre que los héroes defensores del planeta, han abandonado la Tierraen un intento crítico de reunir un ejército espacial capaz de detener a los Constructores. Decide entonces regresar a nuestro sistema solar con la intención de saldar cuentas pendientes con el mundo. Exige el pago de un tributo, la muerte de su hijo desconocido, que vive entre la raza de los Inhumanos. Por supuesto, Rayo Negro, líder de esta comunidad, tiene mucho que decir al respecto.

De mayor quiero ser como papá

De mayor quiero ser como papá

Sobre este complejo tablero esparce Hickman las piezas de un conflicto que promete cambiar la estructura del universo Marvel. La diplomacia cósmica crea extraños compañeros, y la comunidad galáctica duda entre someterse a los caprichos de los poderosos Constructores o plantar cara. Los Vengadores, atrapados en una situación que escapa de su control, tendrán que luchar por su posición en el cosmos y liderar la batalla definitiva. Heredero de la épica Marvelita de los 70, el escritor encuentra gasolina para su pirotecnia en las grandes sagas de antaño, como la citada guerra Kree- Skrull, las aventuras de Warlock o los mejores momentos del Capitán Marvel de Jim Starlim. Abandona la monotonía de los últimos tiempos y mira hacia las estrellas.

Escoge la solución que Morrison utilizó en su mítica Liga de la Justicia, renuncia al desarrollo de los conflictos individuales para centrarse en la historia. Los hechos están por encima de los protagonistas, que ya tienen sus propias colecciones para elaboradas tramas personales. Las relaciones son más simples y primitivas, lo que ayuda a que en un elenco tan nutrido como el que aparece en esta saga, todo el mundo tenga su momento de gloria. La pérdida, la desesperación, el valor y la determinación contra lo inevitable mueven a unos héroes que se ganan el título a pulso, en escenarios enormes, desde exóticos planetas extraterrestres al vacío del cosmos en batallas entre flotas espaciales al más puro estilo Star Treck.

En la Tierra, el juego de poder es distinto, más palaciego y oculto, pero igual de dramático y destructivo. El resultado de la batalla entre Thanos y los inhumanos deja en entredicho el futuro del planeta, una vez Rayo Negro demuestra que la supervivencia de su pueblo está por encima de los caprichos de un semi dios sacado de quicio o de los habitantes del planeta.

Hickman cambia las reglas. Pero sin inventar nada nuevo, sin dinamitar lo que se espera de un cómic de superhéroes al nivel que nos plantea. Lo hace con un respeto brutal a los clásicos, traduciendo aquellas historias que hicieron grande a la editorial al lenguaje del siglo XXI. Ahí es donde reside la grandeza de INFINITO, en el emocionante paseo por la esencia del espectáculo, que puede ser inteligente y elegante, las dos características que definen el enorme talento del guionista estrella de la casa. Lo es con autoridad, por su visión a largo plazo, por la valentía con la que encara los proyectos que capitanea, porque es sinónimo de planificación. Nos regala la sensación de seguridad que da aquel que conoce cada paso del camino. En el mundo de la viñeta, encontrar algo así es oro puro. Por suerte, parece la senda elegida por Marvel en su presente y futuro cercano como plan editorial. Bravo.

Una de las divertidísimas portadas alternativas de Skottie Young

Una de las divertidísimas portadas alternativas de Skottie Young

Al lado de Hickman, equipo de lujo. Jerome Opeña y Dustin Weaver se encargan del apartado visual, un reto complejo que requiere un trabajo titánico para componer en imágenes el enorme trabajo de imaginación cósmica del escritor. Cumplen su cometido con sobresaliente, captan la magnificencia de la batalla definitiva. Escogen con cuidado los planos y enfoques, dan salida a la espectacularidad de las batallas en el espacio, manejan con elegancia los cambios de ritmo. Dan una lección de arte secuencial y narrativa que hace más grande todavía la experiencia lectora de esta batalla por el destino de los habitantes de la Tierra.

El cierre de INFINITO abre nuevas incógnitas. Algunas, ya se resuelven en el nuevo cruce de colecciones relacionado con la consecuencia más evidente de los hechos acaecidos en esta colección, que recibe el revelador nombre de INHUMANO. Pero en el futuro aparecen nuevas sombras, profecías de destrucción. Puede que los Constructores sean la punta de lanza de algo enorme.

En todo caso, allí estarán Los Vengadores, dispuestos a dejarse la piel por el mundo que han jurado defender. Hickman ha reescrito el espíritu del grupo, llevando de nuevo a sus miembros a una posición que nunca debieron perder.