Publicado el 24 de Marzo del 2014 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: La Marca del Guerrero.

5/5

Me encanta conocer escritores nuevos (en este caso una bella escritora) que me saquen de mi círculo Pratchett/Gaiman de vez en cuando y de otros escritores internacionales (cuando además en el panorama nacional tenemos a algunos muy buenos). Y más aún cuando te firman el libro con una bonica dedicatoria (“Que disfrutes perdiéndote y encontrándote entre mis páginas”), aceptan sacarse una foto contigo en el un Salón del Cómic para llegar a casa emocionado y ponerte a leer, aún cuando te mueres de sueño. Así comenzó mi lectura de este libro escrito por T. F. Famux, La Marca del Guerrero. Si bien al final he tardado más en leer las 300 últimas páginas más que las 100 primeras, no ha sido por falta de ganas sino, mayormente, falta de tiempo.

He de decir que al principio me descolocó un poco, la verdad. A ver, el título me inspiraba una ingente cantidad de sangre, enormes heridas producidas por arma blanca, miembros cercenados, huesos rotos, vísceras putrefactas sobre el campo de batalla y negros cuervos dándose un festín sin igual con los cadáveres de aquellos que lucharon por el honor de cualquier noble sin importancia. Sin embargo, me encontré una historia muchísimo más profunda.

Pero como siempre, antes de desvariar un poco sobre el libro y qué me ha parecido, tendré que haceros un intento de sinopsis. Qué diablos, voy a copiaros la que viene impresa en la contraportada, así evito haceros spoilers innecesarios (cosa que me cuesta muchísimo):

En el reino, donde las maquinaciones políticas y las luchas de poder, cruentas como guerras, están a la orden del día, no es sencillo hallar la forma de escapar a los papeles impuestos.

La vida de cada uno está condicionada desde la cuna, por la sociedad o incluso por designios divinos. Los Marcados por los dioses han de ser soldados; la familia real ha de mantener su poder; los plebeyos, obedecer, y la nobleza, buscar la gloria de su casa.

Pero surgen tres elementos que escapan al control que se ejerce sobre el pueblo mediante la ignorancia, la dominación y la fuerza: un noble menospreciado, una princesa rebelde y un soldado maldito. Y los tres removerán cimientos de esta sociedad de intereses contrapuestos.

Pero ni el ejército es el pretendido defensor del reino, ni los humanos son los depredadores más temibles, ni los planes de los poderosos llegan siempre a buen término.

Una apasionante historia de valores, poder, familia y determinación en la que todos han de cuestionar lo que se espera de ellos para saber quiénes son en realidad.

Pues sí, frikis míos, la historia es de valores, poder y honor. Sobretodo es una historia de moral, ética y política, una crítica encubierta a la humanidad, a la corrupción del poder y de nuestros políticos, a la falsedad de muchas instituciones. Todo ello maquillado con una historia digna de Martin (nos encontramos ante grandes casas, ante un juego de tronos donde únicamente puedes vencer o morir) que incluso tiene un toque muy rolero y que, en ocasiones, sentimos ciertos aires a Leyenda de los Cinco Anillos (quizá sólo sean cosas mías, pero es así). Y para ello Famux cuenta con un elenco de personajes que van desde campesinos simples como Armiat que se ven envueltos en algo que en principio les viene muy grande, a hijos segundones de nobles como Maltés Aivanek (un personaje muy curioso e intrigante que supone un aire de novedad para lo que estoy acostumbrado a leer), pasando por Aremís (la princesa), Seya (una rebelde), Imanae Salvino (uno de los pocos nobles que me caen bien), Sefeide Aivanek (un hombre despiadado y cruel, además de viejo, que bien podríamos comparar a una mezcla de Walder Frey con Twin Lannister) y el que para mi gusto es la joya de la corona de Capital, un noble con una profundidad y una historia apasionante, una lucha interna entre la obediencia y la moral, entre el honor y la ética personal: Truton Someti. Con este personaje recordé a mis queridos Escorpión de Leyenda, y bien podríamos rebautizarle como Bayushi Truton. Exquisito cuanto menos, frikis míos.

La historia está bien enlazada, formada y pensada, entremezclando las historias de los distintos personajes en la trama principal, primero de forma más lenta (más páginas entre personaje y personaje) para llegar a un momento de intriga, casi de angustia, en la que estos “capítulos” se ven casi reducidos a párrafos, cosa que consigue un efecto frenético y demoledor para cualquier lector. Es como ese empujón final que busca el final de una carrera pero que, en este caso, nos guía inexorablemente al final de un libro que, tras su lectura, te hace pensar en: qué pasará después.

No es que nos deje a medias, pero sí con tantas dudas, ruegos y preguntas que me hace pensar que sería posible una segunda parte, sobretodo para sacarle jugo a ese mundo que ha creado. Porque esa es otra historia, frikis míos, el mundo. Tenemos mapa (ya sabeis que es de rigor un mapa sobre el mundo/reino/ciudad para este tipo de novelas, cosa que a mí,  personalmente, me encanta), tenemos ideas ligeras durante la novela de la mitología, la suficiente información sobre ese lugar imaginario producto de la mente de la escritora, para que nos hagamos una imagen al respecto de todo lo que rodea a nuestros personajes (se convierten en nuestros porque les cogemos cariño… al menos, a algunos). Pero no se “ensaña” con esa nueva mitología como otros autores, lo que deja muchos resquicios, muchas incógnitas en nuestras cabezas (atención, podría ser spoiler: de dónde diablos viene la marca del guerrero, qué es en realidad, por qué pasa lo que pasa… Cuanto más lo pienso más preguntas vienen a mi cabeza y más soluciones extrañas y perturbadoras acuden a mi mente en busca de una solución a estas incógnitas que, posiblemente, no exista)

En fin, queridos lectores, se me acaban las palabras. Sólo me queda esa última parte de mis reseñas en las que comento si el libro que ha ocupado mis momentos de lectura os lo recomiendo o no. Y en este caso, no hay duda, leedlo, en especial para aquellos que aman la fantasía épica y las tramas políticas.

Que Auqa y Oddein, el dios de la vida y el dios de la muerte, os guíen y os protejan.