Publicado el 2 de Abril del 2014 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: El Galáctico, Pirático y Alienígena viaje de mi Padre.

Hoy, 2 de Abril, se celebra el día Internacional del Libro Infantil… Y qué mejor forma de celebrarlo que presentándoos con todo el amor y el cariño que me caracteriza, el último libro de uno de mis escritores favoritos, Neil Gaiman: El Galáctico, Pirático y Alienígena viaje de mi Padre, editado en España por Roca Editorial y que salió a la venta en Marzo.

Este pequeño y hermoso libro de apenas 100 páginas no sólo nos brinda la oportunidad de leer una historia infantil (esta vez sí, infantil) del autor de El Libro del Cementerio y Coraline, sino que además nos permite  disfrutar de las locas ilustraciones de Skottie Young que acompañan la trama página tras página.

imgManagerY, ¿cuál es esa trama? Bien, pues Gaiman nos relata la historia de un padre que se queda solo con sus hijos mientras su mujer estará fuera por viajes de trabajo. Sólo tenía un encargo: tener leche para el desayuno de los niños. Como suele pasar en estos casos, el pobre hombre se olvida de la leche y por ello, a la mañana siguiente, antes de desayunar, sale a comprar a la tienda de al lado… Y tardó en volver. A su regreso, y ante las preguntas de sus dos hijos, el padre les contará un fantasioso relato del por qué de su tardanza, un relato que lo tiene todo, frikis míos: dinosaurios, viajes en el tiempo, ponys, piratas y otras oscuras criaturas que atentan contra la seguridad del planeta.

Y por supuesto, una botella de leche, muy normal, pero muy importante.

Siendo Gaiman, El Galáctico, Pirático y Alienígena viaje de mi Padre es lo que nos cabe esperar: una auténtica delicia. A pesar de ser una historia estrambótica, sencilla y repleta de locuras (el co-protagonista junto al padre es el profesor Steg, un Stegosaurus científico que vieja en globo, no os digo más), Gaiman se las apaña para ir un poquito más allá (aunque quede siempre dentro de un marco de lo más infantil, no como otras de sus creaciones). Une los hilos que va encontrando con sus ideas (plasmadas con maestría) y, a la perfección, crea una obra de arte. Junto a ilustraciones y cambios de tipografía es y creo que será un verdadero disfrute para los niños.

No sólo eso, tengo la sensación de que Gaiman no se olvida de sus fans y sus lectores por lo que nos brinda unos cuantos guiños y chistecillos (atentos al crepúsculo).

Personalmente he disfrutado de la corta lectura (aunque luego me he pasado un ratito echándole un ojo tranquilamente a las hilarantes ilustraciones de Young) e incluso he llegado a pensar en un futuro en el que quizá sea yo el que le cuente una historia semejante (o simplemente leerles este libro) a dos pequeños que me miren incrédulos desde sus sillas.

¿Recomendarlo? Por supuesto, es Gaiman.

En fin, frikis míos, voy a beberme un vasito de leche… vaya, tendré que ir a comprarla a la tienda de la esquina.