Publicado el 8 de Abril del 2014 por Capitan_Melenas en Cómic
Black Beetle: Pulp en estado puro

Es curiosa la relación de los europeos con la cultura norteamericana. Parece una constante lucha entre arte e industria, gracias a esa tendencia a la intelectualización del viejo continente. Si los americanos crean un negocio, los europeos crean escuelas y movimientos artísticos. Al final, se plantea un magnífico intercambio de ideas que da como resultado excelsas fusiones, y llamativas interpretaciones de lo que viene del otro lado del atlántico. No hay más que ver la influencia del Western y la fascinación que hemos sentido siempre en el Viejo Continente por esa época en concreto de la historia americana. De ahí surgen los Spaghetti Western italianos, a la postre una versión más real y polvorienta del salvaje oeste que la ofrecida por el limpio y brillante espectáculo USA. O el homenaje magistral al mismo momento en las páginas de Blueberry, creación del genio francés Moebius.

El héroe en acción

El héroe en acción

Incluso en algo tan europeo y francés como la Nouvelle Vague, sus ideólogos y directores no escondían su admiración por los directores americanos, y buena muestra de ello es “El cine según Hitchcock”, que recoge la extensa entrevista que Francois Truffaut realizó al insigne director (Que era inglés, sí, pero que realmente marcó la diferencia en Hollywood).

Al revés, también hay influencia, y no hay más que ver “Bonnie And Clyde”, impresionante película que cambiaba las reglas del cine americano, precisamente por fijar su propuesta en las ideas defendidas por la Nouvelle Vague francesa.

Y os preguntáis, llegados a este punto…¿Por qué narices nos da la matraca el bueno de Capi con esta innecesaria lección de culturilla popular? Pues porque hoy os hablo de un autor italiano que se ha atrevido con un cómic enmarcado en una tradición tan americana como las hamburguesas de cuatro pisos o los coches que gastan mucha gasolina: El Pulp.

Francesco Francavilla es de esos autores que no ha podido evitar esas influencias de las que nos hemos empapado todos. Las películas y los géneros, los cómics de superhéroes, el rock and roll, y toda esa invasión cultural americana que ha conseguido que tengamos más facilidad para imaginar una historia ocurrida en New York que en Madrid. Francavilla saca su arsenal de lecturas e imaginaciones para atacar desde dentro a la industria del cómic americano, y se marca un tanto definitivo, con aplauso de crítica y público incluida.

Soy el Batman miope

Soy el Batman miope

Francavilla se ha ganado con creces el estatus de estrella del cómic. Triunfa con su estilo elegante y dinámico en las dos editoriales por excelencia, Marvel y DC. Pero está claro que un tipo con la imaginación del italiano, no podía depender para la eternidad de los personajes creados por otros.

Antes de su despegue definitivo como referencia del cómic actual, Francavilla ya experimentaba con el personaje que hoy presentamos, pero a nivel webcomic, y con muchas dificultades para una continuidad que hiciese atractivo el personaje. La fama y el trabajo constante no ayudan mucho a centrarse en proyectos propios. Pero cuando uno consigue cierto renombre, está claro que te permites lujos y divertimentos que a otra escala son improbables, y, encima, es posible que una editorial puntera se decida a publicar esa obra inacabada.

Así nace Black Beettle, auspiciada por la mítica Dark Horse, enmarcada en la más pura tradición del pulp americano. El mismo contexto que vio nacer a personajes de la talla de The Shadow o Doc Savage, que alimentaron los sueños de una generación adicta a sus extravagantes aventuras y a los seriales radiofónicos que daban mayor popularidad a estas creaciones. Incluso el propio Batman, en sus comienzos, tenía mucho más que ver con este género que con el universo de superseres en el que luego fue inmerso.

Black Beetle nos arrastra a la sórdida Colt City, el oscuro enclave urbano donde lo peor de cada casa quiere su propia parte del pastel del crimen y la corrupción. En las sombras de este pozo de inmundicia, alguien no ha perdido la esperanza. Alguien marca la diferencia. Un detective disfrazado, armado con balas e ingenio, cuida de Colt City.

A medio camino entre la novela negra y el más puro folletín de aventuras, Francavilla recoge todos los elementos que hicieron tan popular esta forma de literatura, y traduce su lenguaje al nuevo siglo. El artista italiano dibuja un homenaje lleno de entrañables guiños a los años 40 y la época del Jazz, en pleno clima enrarecido por las victorias de Hitler en Europa. Ayudado por una trama de tradición detectivesca, Francavilla introduce con entusiasmo espías nazis, sectas místicas, objetos de poder, conspiraciones mafiosas en la sombra, y un héroe que es puro carisma a pesar de su misterio. Un divertido amalgama de fantasía desbordante, cimentada con solidez sobre lugares comunes que todos reconocemos.

A nivel artístico, es una gozada visual. El diseño de personajes es una delicia, y el estilo de Francavilla imprime vida a sus creaciones gracias a excelentes soluciones visuales, extraídas de las mejores referencias cinematográficas, con las que crea un ambiente de película. El color es planteado con inteligencia, y da carácter a cada una de las situaciones a vida y muerte a las que nuestro héroe se enfrenta a lo largo de su periplo. Black Beetle es de aplauso desde la portada, que juega con la nostalgia de aquellas recargadas y llamativas estampas promocionales de la época. Hasta el último detalle es cuidado por Francavilla, que sabe perfectamente como medir los tempos sin perder nunca la emoción o la sensación de importancia. En Black Beetle siempre está pasando algo, hasta el punto de que  no podrás cerrar el tomo hasta que se resuelva hasta el último de los cabos sueltos.

BlackBeetle1El estilo de Francavilla se recrea en las escenas de acción, colorista y directo, armado de un espectacular diseño de página, excesos pop que funcionan de manera brillante, que dan al lector la sensación de continuidad, secuencia a secuencia. Un auténtico placer en viñetas.

Para aquellos que disfrutan de una lectura ligera pero emocionante, divertida y con significado, Black Beetle es un homenaje ideal a esa época que ha servido de inspiración para gran parte de la cultura popular de hoy en día, incluidas muchas de sus bajezas intelectuales, pero que nos regaló el barro primigenio sobre el que se ha construido un modo de ver una historia encarnado en cosas tan dispares como indiana Jones o el cine de Tarantino.

Disfruten, amigos, que Francavilla se divierte para que ustedes hagan lo propio. A veces, eso es más que suficiente.