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Publicado el 1 de mayo del 2014 por Capitan_Melenas en Cómic
Especial Detective Comics 27: 75 Años de Batman
Feliz cumpleaños, viejo

Feliz cumpleaños, viejo

Batman ya es un señor abuelete. A pesar de que aguanta el fuelle para ir de tejado en tejado con siniestra lozanía, lleva mucha historia a sus espaldas. La leyenda del cruzado de la capa es un amalgama de géneros, ideas, visiones e interpretaciones de un concepto muy simple en apariencia, pero que sin duda ha sido inspiración para cientos de elucubraciones acerca de la naturaleza última del Hombre Murciélago.

El principio de la leyenda

El principio de la leyenda

Han pasado 75 años, desde que en el número 27 de la mítica Detective Comics, en el año 1939, se presentase al mundo por primera vez la figura sombría del mejor detective del mundo. Una época oscura de por sí. Un mundo en cambio brutal, amenazado por el terror de la guerra. Bill Finger y Bob Kane se alimentaban de los seriales pulp que tan buen resultado tenían en la época para plantear la existencia de un enmascarado luchador contra el crimen de identidad desconocida. Vestido como una criatura de la noche, se enfrentaba al mal gracias a una combinación de habilidades físicas e intelectuales. Todavía no conocíamos sus motivaciones, pero en aquel número inicial se descubría la dualidad de Batman; Bruce Wayne, su identidad bajo la máscara, frívolo y despreocupado, escondía en su interior al sombrío campeón, destinado a convertirse en un icono de la cultura popular.

El universo DC parece haberse conjurado para que este año se diesen las circunstancias adecuadas de este aniversario especialmente redondo. Hace apenas dos años, a expensas del evento Flashpoint, la editorial revisaba los orígenes de su universo y rejuveneció a sus personajes en una nueva realidad. Esto implicaba una recuperación desde el número 1 de todas las colecciones míticas de DC, por lo que este año nos encontramos, de nuevo, con un número 27 de Detective Comics. Justo a tiempo para que en esta celebración se fusionen pasado y presente de Batman en un hermoso homenaje del mundo de la viñeta a una de sus señas de identidad más reconocibles.

Autores de ayer y hoy presentan sus respetos a un personaje fascinante, que despierta el talento de aquellos que han pasado por sus páginas, cada uno con una idea determinada acerca de lo que significa llevar el manto del murciélago. Personaje, por otra parte, que vive un momento dulce, con independencia de los éxitos de ventas. Gracias a la labor de Grant Morrison, implicado en un trabajo de auténtica arqueología y habilidad literaria, que unificó los episodios de la larga vida del personaje, hilvanando un canon coherente para entender el devenir de un planteamiento mil veces revisado. Esta adecuación de su pasado deja las cosas claras para el brillante futuro que en la actualidad escriben decenas de autores, conocedores del legado que representan.

Este tomo nos da una buena muestra de esa aceptación del pasado glorioso, del espíritu mismo del personaje y algún dibujo de lo que puede ser el futuro de Batman.

Para empezar, en un acto de dignidad y respeto máximo, se incluye el episodio fundacional de la historia del murciélago. La aventura “El caso de los magnates de la química” fue la primera vez que el mundo veía la silueta del murciélago sobre los tejados de la ciudad. Todavía quedaba mucha andadura para que el personaje se convirtiese en el complejo vengador oscuro de Gotham City que hoy conocemos, pero la leyenda nacía.

Molo más que tú, Y LO SABES

Molo más que tú, Y LO SABES

A raíz de esta historia, Brad Meltzer inicia el recorrido por la historia de Batman, reconstruyendo el relato original de Kane y Finger, en el que actualiza aquellos primeros días de cruzada, con elegancia y devoción máxima. Eso sí, la sencillez del relato primigenio queda sepultada bajo la perspectiva de un Batman que, desde el primer momento, es consciente de su papel, y razona las circunstancias por las que se transforma en un susurro en la oscuridad. Un Batman novato y falible, obsesionado con su cruzada. La química perfecta entre el pasado y el presente; la simpleza del héroe pulp de Kane y Finger se fusiona con el torturado héroe de tambaleante psique de nuestros días. Un ejercicio de reverencia adornado por el trabajo gráfico del siempre impresionante Bryan Hitch, que renuncia en parte a su espectacularidad gigantesca. A cambio, ofrece un arte detallista y contenido, homenaje al trabajo de Kane.

A continuación, Gregg Hurwitz (autor recién llegado a la franquicia y que ha escrito, entre otros, la fenomenal serie dedicada al Pingüino, Dolor y Prejuicio), escribe una historia para que nosotros, afortunados lectores, nos encontremos con el legendario Neal Adams. Este artista es parte inexcusable de la historia del personaje, y sus etapas al frente de Batman y Detective Comics establecieron un forma de entender el mundo del caballero oscuro que aún perdura a día de hoy. Recuperó a Batman como un ser de la noche, enfrascado en una violenta lucha contra fuerzas terribles en una pesadilla urbana. Ahora, tantos años después, rinde homenaje a “La vieja Escuela”, como se llama esta historia que recorre la evolución gráfica y emocional del Hombre Murciélago. Nostalgia, tragedia y un punto de sentido del humor son los ingredientes de una historia pequeña, pero muy consciente de la magnitud de la leyenda. A mí me gana, pero es que adoro a Neal Adams. Algunas de las primeras historias que leí sobre Batman estaban dibujadas por este monstruo de la viñeta, y gran parte de mi imaginario personal sobre el personaje tiene la marca gráfica de Adams. Un autor imprescindible. Palabra de Batmaniaco.

En “Tiempos Mejores” encontramos a Peter J. Tomasi al frente de una historia que bebe de las fantasías de Frank Miller acerca de la vejez de Bruce Wayne en “El regreso del Señor de la noche”, obra definitiva de la historia del cómic. En un tono mucho más amable, Tomasi, un autor clásico, de sensibilidad especial para el tratamiento de personajes complejos y sus relaciones (imprescindible su trabajo en Batman y Robin para entender la evolución del amor padre/hijo entre Batman y su retoño, Damian), nos invita al 75 cumpleaños real de un envejecido Bruce Wayne. Sus chicos acuden a la Batcueva a apagar las velas, un encuentro especial, hermoso y real, por pequeño  y entrañable. Aunque el crimen nunca descansa. Al dibujo, un tipo que dará mucho que hablar por su naturaleza única. Ian Bertram no es un dibujante de supertipos al uso, y por esa razón, su aportación gráfica a esta historia es de aplauso. Al loro con este tipo, que es apenas un desconocido y se ha colado en este recopilatorio por razones de peso.

Francesco Francavilla va de Juan Palomo en “Lluvia”. Guión y dibujo corren de la cuenta de este señor, que es, sin exagerar, el mejor autor completo que ha salido del cómic USA en los últimos años. Es espectacular, único, de personalidad arrolladora, y con unas influencias estilísticas que hacen de él un dibujante ideal para Batman. Su ritmo cinematográfico se une a un uso inteligente del color y la composición de página para ofrecernos un relato extraordinariamente breve y extraordinariamente eficaz. A mí es que este tipo me deja sin aliento con cada cosa que hace. “Lluvia”, o el peso de las decisiones y los fantasmas del pasado. Sí, chicos, estoy aplaudiendo.

Francavilla en acción

Francavilla en acción

Habalndo de leyendas, Mike W. Barr, otro de los clásicos autores de Batman que se pasea por la memoria. No podía ser de otra forma; Warr bucea en el origen del señor de la noche, la tragedia personal que marcó el inicio de la idea que, con los años, germinaría en Batman. Bruce Wayne se enfrenta en esta historia a su pasado, y a la posibilidad real de una vida distinta, alejada de su cruzada sin fin. “El sacrificio” es un título muy definitorio acerca del espíritu de este relato, que cuenta a los lápices con la única aportación patria a esta compilación. Guillem March se ha convertido en un habitual de la páginas de DC, gracias a un trabajo muy eficaz, dinámico, claro y clásico. Se ha coronado en los lápices de Catwoman, y sigue en ascenso. Un grandísimo dibujante que tiene su sitio en estas páginas por derecho propio.

Para cerrar el chiringuito, nadie mejor que Scott Snyder, actual responsable de la parte literaria de la colección principal de Batman. Ha sido el encargado de orquestar la puesta a punto del personaje tras el reinicio de DC con bastante éxito, gracias a ciclos argumentales muy potentes como “La noche de los búhos” o “La muerte de la familia”. En “27”, Snyder nos lleva de viaje por el tiempo hacia un futuro lejano. La perpetuación de Batman como idea y símbolo se lleva al límite con la curiosa propuesta de Snyder.

A los lápices, Snyder se acompaña de un compinche de lujo. Sean Murphy es de lo mejorcito que hay en un tablero de dibujo. Sus muchas influencias confluyen en un estilo propio que no deja indiferente. Una historia que funciona gracias a flashbacks se transforma en un espectacular viaje acerca de las posibilidades que un concepto como Batman ofrece, con independencia de quién lleve la capucha. Me encanta Murphy, porque maneja la acción de tal manera que siempre parece que pasa algo, aunque los personajes estén tomando café y hablando del tiempo. No os perdáis su Punk Rock Jesus, una obra valiente, personal, honesta y sincera. (que narices… os debo una reseña, nenes y nenas)

Y esto es todo, amigos. No entraré aquí en una discusión acerca de las razones por las que Batman resulta fascinante 75 años después. Como digo, se han escrito toneladas de papel acerca de este cruzado, por gente mucho más competente, talentosa y sesuda que yo. Pero Batman sigue despertando la imaginación de autores, dibujantes, editores, cineastas y, sobre todo, lectores.

El arte de Jock

El arte de Jock

Hace ya muchos años que algo hizo click en mi cerebro, en el gallinero de uno de esos cines de antes de la asepsia impersonal de las salas de centro comercial. Ese cine ya no existe, pero, cuando paso por lo que es ahora un edificio de apartamentos, recuerdo ese momento. La oscuridad, la apabullante banda sonora de Danny Elfman, el emblema del murciélago sobre la pantalla de cine… Mi primer contacto infantil, emocionante, un viaje sin retorno a un mundo del que sigo disfrutando hoy día, muchos tiempo después. El desquiciado e irreverente Batman de Tim Burton fue el principio de una pasión que casi roza lo obsesivo.

Esa es mi pequeña anécdota para estos 75 años. Seguro que todos vosotros, tenéis una con Batman de protagonista. Ente otras muchas razones, porque Batman forma parte esencial de un medio que amamos, brindemos por, lo menos, 75 años más.

Bonus Track: Comparto con vosotros la génesis de mi Batmanía. Nostalgia y abuelo Cebolleta modo ON.