Sex
Publicado el 8 de mayo del 2014 por Capitan_Melenas en Cómic
Sex: Sólo para adultos

Lo que son las cosas y el paso del tiempo. Hace unos años hablabas de Image, y lo primero que se venía a la mente es un montón de pseudoplagios de Marvel llenos de fuegos artificiales y vacío, perpetrados por dibujantes espectaculares pero con la habilidad narrativa de un cocainómano en pleno subidón. De todo lo malo que fueron los 90 para el mundo del cómic, Image tiene una parte bastante importante de la culpa de esa decadencia. Lo cierto es que la idea sobre la que se fundó la editorial tenía mucho de rebelión romántica, y significó el gran despegue de las editoriales independientes. Marvel y DC veían por primera vez en su historia que alguien jugaba con las mismas cartas y, sobre todo, con los mismos índices de ventas. Supuso un cambio en las reglas del mercado USA, una reivindicación de la figura del autor, y un canto a la libertad creativa. Aunque luego se quedase a medias y el producto ofrecido fuese bastante irregular, el mundo del cómic no volvería a ser igual.

Malas calles

Malas calles

Después de muchos años, idas y venidas, rupturas y reinvenciones, Image ha conseguido que aquel mensaje inicial de innovación y riesgo tome forma, hasta el punto de que se ha convertido en la editorial más interesante en cuanto a diferente y valiente.

Autores de primera linea miran hacia Image cuando sueñan con llevar adelante proyectos personales que jamás tendrán cabida en editoriales más conservadoras en contenidos. Lo de los contratos en exclusiva forma parte del pasado, y es normal que cuando un autor trabaja para una de las grandes, al mismo tiempo desarrolle ideas más pequeñas o arriesgadas para otros sellos. Image ofrece seguridad, libertad y autoría, la posibilidad de sacar adelante conceptos sin que editores excesivamente celosos del libro de estilo metan el hocico (como en cierta editorial que edita cómics de un tío que se viste de murciélago dirigida por cierto ex editor de Marvel que está provocando una espantada general de autores, por listo).

La sombra del héroe es alargada

La sombra del héroe es alargada

Así que esta es la Image del siglo XXI. Visionaria, adulta y sin barreras, todo aquello que quiso ser en sus comienzos. Por eso, gente como Joe Casey aterriza en esta editorial de cuando en cuando.

Casey tiene una trayectoria envidiable. Ha escrito para las dos grandes, y se ha coronado como un brillante narrador al frente de varias colecciones protagonizadas por hombres X. En especial, dejó un gran sabor de boca su etapa al frente de Cable, acompañado de aquella rareza gráfica que convertía el anacronismo en novedad llamado José Omar Ladrön (Alias “Jack Kirby es el único dios y yo soy su profeta”). Además, es uno de los fundadores del estudio Man of Action junto con otro Joe, en este caso Kelly (uno de los guionistas culpables de que me enganchase a los cómics definitivamente para siempre jamás). Puede que no os suene de nada, pero esta gente son los creadores de un pelotazo como Ben 10, así que digamos que se puede permitir ciertos lujos creativos.

 Para estas extravagancias bien sabe el señor Casey que poco tiene que hacer con Marvel, que tiene sus límites, y con DC, cada día más mojigata desde que cerraron la línea Vertigo. Que mejor pista de aterrizaje que Image y dar rienda suelta a una siniestra fantasía, tan explícita que con su título deja bien claro de que va el juego.

Sex es justo eso, un paseo por una de las fuerzas que mueven el mundo, para bien o para mal. Y si hablamos de sexo, hablamos del poder y su erótica, que es el telón de fondo de esta curiosa mezcla de géneros, llena de inteligente ironía.

Sex: Ese verano largo y duro (así se llama este primer tomo, palabrita) nos narra el regreso a la ciudad de Simon Cooke. Millonario despreocupado, no ha hecho gran caso a su empresa, que se tambalea en la cuerda floja del mercado caníbal de altas esferas. Pero detrás de esa trabajada fachada de niño rico, Cooke esconde algo más. Ha vuelto al sillón de mando tras una larga etapa en las sombras, luchando noche a noche por salvaguardar el orden en Saturn City. El Santo Con Armadura era su nombre de batalla, pero ahora Cook ha abandonado su vida de enmascarado, y afronta una nueva vida. Con las mismas intenciones, puesto que su llegada al mundo de empresarial es una continuación de su anterior cruzada. Salvo que es muy difícil dejar un modo de vida atrás. Todos los fantasmas y obsesiones de Cook navegan en su atribulada mente, una olla a presión que necesita explotar por algún lado. Ahora, se abre un nuevo mundo lleno de tentaciones y pecados de alto nivel. El mundo de sombras del que Simon escapa se enfrenta al brillante paraíso de perdición que llama a su puerta.

Saturn City, que lugar

Saturn City, que lugar

Sex nos asoma a la batalla entre los principios de Cooke y el podrido sistema al que siempre se ha enfrentado bajo la máscara. Un mundo en el que hay gente dispuesta a toda clase de bestialidades con tal de escalar en la pirámide social. Todos tienen un precio, una debilidad o gustos muy caros. Cooke es un recién llegado, que se resiste a dejar atrás el hombre que un día fue. En plena lucha interior, grandes salones donde todo (literalmente) está permitido deslumbran al antiguo campeón. Al final, Sex es una curiosa mezcla entre Ex Machina. el excelente cómic político de Bryan K. Vaughn, y la parodia evidente al mundo de Batman.

Al dibujo tenemos a Piotr Kiwalsky, una rareza en el cómic USA. Su estilo, trazo e inteligente uso del color le asemejan a maestros europeos. Su modo de entender los guiones de Casey hacen que la acción se resuelva sin prisas, con un excelente tono televisivo. Los personajes ganan fuerza gracias a la  química entre un guión muy trabajado y un arte centrado en la exquisita selección de soluciones y planos, que da un dinamismo brutal a un cómic que se toma su tiempo. A pesar de esa aparente lentitud, siempre está pasando algo, y por eso no puedes dejar de leer un cómic que se transforma poco a poco en una tensa partida de ajedrez. Los antiguos enemigos del héroe luchan por su trozo del pastel en una ciudad sin identidad, mientras Simon busca su sitio.

Magnífico equilibrio entre momentos de drama con otros llenos de cómica mala uva, Sex no deja indiferente. No sólo por su manera directa y sin tapujos de meternos en la alcoba de sus protagonistas, también por la complejidad humana que define a un puñado de personajes desorientados por un presente que no aceptan. Una lectura adulta, más allá de lo explícito de su propuesta, que llama la atención por su inteligente planteamiento y por un apartado artístico lleno de personalidad.

Es estupendo cuando un equipo creativo tiene ideas tan claras de cómo debe funcionar una obra. Los lectores merecemos un buen puñado de buenos momentos, y me temo que Sex está lleno de ellos.