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Publicado el 25 de junio del 2014 por Capitan_Melenas en Cine
Godzilla: Monstruos venidos a menos

GodzillaportadaOs voy a contar una cosa: No pensaba hacer esta crítica. Parece que últimamente sólo tengo palabras de ira hacia los blockbuster que nos lanzan desde Hollywood como si fuera caca de mono titi, y mi idea era centrarme en cosas provechosas y bonitas para el enriquecimiento del alma, queridos lectores y lectoras. Pero es que no puedo permanecer impasible ante la injusticia que se está cometiendo con esta película. El mundo entero se centra en el espectáculo de efectos especiales un tanto vacío que se ha incrustado en su cerebelo, pero no entiende el hermoso trasfondo que se esconde tras los fuegos de artificio. Godzilla es, ante todo una preciosa historia de amores incomprendidos, el súmmum del drama romántico llevado a una nueva dimensión monstruosa. El dramatismo desgarrador que poco tiene que envidiar a la mejor interpretación de Romeo y Julieta se agarra al alma del espectador sensible, que es capaz de ver más allá de los enfrentamientos destructores y los rayos lanzados por mega bicharracos prehistóricos.

Godzilla es el Diario de Noa de los monstruos gigantescos, el “A tres metros sobre el cielo” de la nueva era atómica post Fukushima. Es el emocionante relato de dos seres que se aman, a los que el mundo les importa un mojón de dinosaurio, que están dispuestos a todo por salir adelante y fundar una familia, después de muchos años separados. De hecho, ha pasado tanto tiempo que hay unos irritantes seres que lo han empantanado todo, que se empeñan en interponerse en el amor puro que no entiende de territorios, ciudades o fronteras.

Cara de horror y sorpresa, toma 1

Cara de horror y sorpresa, toma 1

Entonces, aparece la amenaza definitiva. Godzilla, que tiene un corazón de odio y fuego, se convierte en el corta rollos máximo. Intuyo, por la magnífica construcción de la psique del monstruo que los guionistas nos ofrecen, que tiene serios problemas con la idea de las relaciones fuera del matrimonio, y destruye el amor sin restricciones de los dos protagonistas (que responden al nombre de MUTOS), enamorados por encima de los clichés y las mentes cerradas.

El drama está servido, transformado lo que parece una simple película de monstruos en un emocionante relato social sobre el peso de la tradición y sobre las barreras que la moral impone a seres que sólo entienden de una cosa: amar.

Perdonad, estoy llorando. Es que me quedo sin cleenex desde que vi esta película.

VENGA. AHORA EN SERIO.

Godzilla es una caca tan gorda que parece gestada por su bestia protagonista. Es que no hay por donde pillarlo. Y no sé que punto me sirve de inicio para la larga lista de sandeces que juntas forman algo que algunos se atreven a llamar película.

Empecemos por su historia. Me pregunto, avezado lector, cómo una trama tan simple se viste de tanta complicación para nada. NADA. Toda la cháchara científica que se pretende seria, es una sucesión de siglas que parecen puestas al azar, sin ningún patrón ni lógica. La idea original de monstruo nuclear sobre la que surgió Godzilla es bastante inocente, pero suena más creíble que toda la charada de listillos que largan los personajes en la primera mitad de peli.

Cara de horror y sorpresa, toma 2

Cara de horror y sorpresa, toma 2

Esa es otra, los personajes. ¿Alguien me puede explicar que hacen ahí? Porque ninguno tiene nada que aportar a la trama. El drama familiar que conduce a la conspiranoia del personaje interpretado por Bryan Cranston  (que si este es el futuro que tiene tras Breaking Bad, le veo vendiendo meta anfetamina de verdad) es prescindible. Sólo nos sirve para ver a Juliette Binoche arrastrándose por los estertores de su carrera, y servir de excusa muy barata para que los personajes tengan un motivo dentro de la trama, que, me temo, no los necesita para avanzar.

No hay más que ver al personaje de Aaron Johnson, que rebota de una situación a otra sin orden ni concierto, con la única excusa de que el guionista necesita una dimensión humana que sirva de relleno en el metraje final. Un protagonista patético, que no tiene ni el más mínimo momento de gloria, que se sacrifica para nada, porque es un héroe, demostrando que la fina línea entre el valiente y el idiota es muy fina. Elizabeth Olsen se transforma en la enésima víctima de las circunstancias, personaje cliché y ramdom, que cae bien, claro, pero que si la sacan de esta peli y la incrustan en “Lo Imposible” sirve para exactamente lo mismo: manipular al espectador y dar sentido a un protagonista plano y aburrido.

El resto de personajes, gente que pasaba por ahí, y militares soltando frases del tipo “El pollo está en horno” o “La tonta está en el bote”. Todo muy técnico, muy militar.

Nadie hace nada útil en toda la película. Una sucesión de casualidades y situaciones metidas con calzador, que no son más que una excusa para lo que realmente importa: ver a bicharracos descomunales partirse el espinazo a golpes.

Cara de horror y sorpresa, toma 3

Cara de horror y sorpresa, toma 3

Ese es el gran problema de esta película, que pretende una seriedad que no queda bien, que es forzada y ridícula, quedando por debajo del cómico monstruo del que bebe. Porque si se quiere hacer un homenaje a la serie B, hay que ser autoconsciente de lo que hay de fondo en tu historia. Nadie quería arte y ensayo en una peli de monstruos, las expectativas son bajas ante productos como éste, porque esperas diversión a raudales y poco más. Pero es que ni eso.

Porque encima, se acude a la enésima demostración de cobardía por parte del director.Empieza con el truco de esconder las cartas. Para eso necesita trama, claro, para esconder su baza principal, Godzilla, hasta que empieza el intercambio de sopapos. A eso puedo jugar. Pero es que cuando por primera vez hay un enfrentamiento directo entre los MUTO y el monstruo protagonista, va el sinvergüenza de Gareth Edwards, funde en negro y cambia de escena. Me sentí como cuando Ramos falla un penalti. Me enfadé. Mucho.

No se queda la estafa ahí. En el resto de las escenas principales de acción, se juega con el recurso miserable de la nocturnidad, aderezada en lo posible con lluvia. Y encima, con abuso agobiante de planos cortos. Vamos, que lo que debería ser una ración de ensalada de nudillos, se queda en la confusa experiencia a media luz que desluce el resultado final. Tienes un presupuesto indecente, y haces esto. Es que hay cosas que no entiendo. A lo mejor es por el dramatismo, porque alguien piensa que la falta de luz consigue la intensidad deseada, pero yo, como espectador, quiero planos abiertos a plena luz que me recreen en el superlativo combate entre bestias imposibles que he pagado por ver.

Cara de horror y sorpresa, toma 4

Cara de horror y sorpresa, toma 4

Una historia simple que pretende ser más; personajes que, si los sacas de la historia, incluso mejorarían la experiencia final, por innecesarios; monstruos que, a la hora de la verdad, se esconden, y un mensaje filosófico final que a mí me aturde. A lo mejor es mi cabeza, que ve cosas donde no las hay, pero resumimos: El pueblo indefenso es salvado por un ente masivo y todopoderoso ( no sé, por ejemplo, así que se me ocurra, los Estados Unidos de América). Entonces, ese ente masivo y todopoderoso, que básicamente te salva haciendo lo que hacen los supuestos enemigos de la humanidad, destroza tus ciudades con alegría y desprecio. Provoca miles de víctimas y el caos, pero oye, cuando se va, el pueblo agradecido vitorea y aplaude al mismo bicho que ha convertido la costa oeste del país en una metáfora de un piso erasmus al día siguiente de un jueves universitario. Muy bien. Muy sano.

Ya digo, que a lo mejor es cosa mía, ¿eh?

Godzilla es de lo peor que he visto en años. Porque encima se cree mejor de lo que es. Y eso me da mucho asco. Como digo, pedía poco a la película. Y ni siquiera eso ha conseguido.

Godzilla opinando sobre el resto del reparto

Godzilla opinando sobre el resto del reparto