Publicado el 11 de julio del 2014 por Ninja Zone en Cómic
DEATHMATCH: LOS QUE VAN A MORIR, TE SALUDAN

Queridos amigos de los korbinitas,

Bill Rayos Beta deja de lado a Destructor de tormentas y el divertido intercambio de tortas con Surtur para comenzar su andadura en “Frikis Reconocidos”. Y lo hace a lo grande, con una serie que le tiene tan enganchado que hace que falte incluso a las barbacoas asgardianas. Porque mis estimados lectores, hoy nos reconocemos como frikis hablando de Deathmatch, del conocido guionista británico Paul Jenkins y que ya lleva publicados dos tomos en España por parte de Aleta Ediciones ¿Su secreto? Tomar como punto de partida las “Secret Wars” de Marvel, añadir el planteamiento de la novela japonesa “Battle Royale” e introducir el misterio de nuestros admirados “Watchmen”.

Así, la inspiración en el trabajo de Jim Shooter nos la encontramos al tener a los héroes (capas) y a los villanos (miedos) del planeta Tierra de este universo recluidos en una especie de mundo prisión al que no recuerdan cómo han llegado de ninguna manera. Todos tienen en la memoria el estar realizando algo y de repente, encontrarse en esa especie de cárcel. El cómo, cuándo y por qué, los es totalmente desconocido y a la vez aterrador, porque implica la acción de un ser prácticamente omnipotente capaz de apresar a las personas más poderosas del mundo sin que sean conscientes de ello.

¿Seguro que no? Ummmm....

¿Seguro que no? Ummmm….

Respecto a la trama del best seller de Koushun Takami, se nos desvela ya en la primera página: Todos los prisioneros se verán obligados a mantener luchas a muerte entre ellos. Da lo mismo si son miembros del mismo equipo, enemigos encarnizados, queridísimos amantes o nunca antes habían quitado una vida: Después de cada combate solo puede quedar uno, por lo que al ring entran dos y sale uno. Sean quienes sean.

¿Ah, no? Vota a “Podemos”

¿Ah, no? Vota a “Podemos”

Y lo mejor llega con el componente conspiranoico y situaciones enigmáticas propias de la obra del barbudo Moore. Y es que hay dos interrogantes principales en Deathmatch: Una, como ya mencionábamos antes, es que se desconoce quién o quiénes los han llevado a esta situación, pero deben ser lo suficientemente poderosos para poder contenerlos a todos y mantenerlos retenidos; Dos, y que es la que enseguida te atrapa, los combatientes reacios lógicamente a luchar a muerte entre ellos, una vez se encuentran en la arena descubren el verdadero motivo que los ha llevado allí y lo aceptan como inevitable y necesario, para luego el ganador olvidarlo al regresar junto al resto de súpers y nuevamente cuestionarse el porqué de esta situación e intentar averiguar cómo escapar.

Pues no te pongas místico y dínoslo

Pues no te pongas místico y dínoslo

Una vez marcada la línea argumental básica, que no me negareis que es más que atrayente, toca desarrollar a los personajes. Éste suele ser el principal problema de las series que empiezan de cero en un universo que no es el de Marvel y DC, ya que no se conoce a ninguno de los protagonistas. Si además le añades un reparto tan coral y numeroso como en ésta, el jaleo es mucho mayor y parece que estés leyendo el Silmarillion ¿Cómo lo soluciona el Sr. Jenkins? Pues aparte de ir cargándose personaje tras otro, la mayoría de ellos son un reflejo de los que ya conocemos en las grandes editoriales, lo que crea una sensación de familiaridad que facilita mucho no solo recordarlos, sino anticipar la forma en la que van a reaccionar. De esta forma enseguida otorgas a Dragonfly (representante del lector en la historia) el rol del Spiderman; Sable sería Batman con Mr. Chucles como su Joker particular; el Manchuriano ejerce de Reed Richards (para lo bueno y para lo malo); o el poderoso Meridian que crees que es Superman hasta que te das cuenta de que en realidad “es” un miembro de los Vengadores que el guionista conoce muy bien… En fin, lo mejor es que no siga para no cargarme la diversión y os podáis entretener todos buscando parecidos. Eso sí, hay uno que no puedo dejar de mencionar porque, como el personaje al que homenajea, terminará siendo fundamental para la resolución de la serie: Rata, o como también le conocéis la mayoría, Rorschach. Sin duda es el personaje ideado para atrapar a los lectores desde el principio y por ello se le reservan las mejores frases y, sobre todo, el descubrir qué demonios está pasando realmente (¡Camiseta con Rata diciendo “No son ellos. Son otros”, ya!)

¡Me picó una libélula radioactiva!

¡Me picó una libélula radioactiva!

Sinceramente, no quiero añadir nada más porque caigo en el riesgo de meter un spoiler indebidamente y Deathmatch merece mucho la pena de ser leída sabiendo lo más mínimo. Sin duda puede ser considerada una de las series más adictivas del momento y presenta a un Paul Jenkins inspiradísimo y liberado de las ataduras editoriales de la Casa de las Ideas y su Distinguida Competencia. Además a los lápices le acompaña un Carlos Magno cuya composición de página, dinamismo y principalmente, caracterización de personajes, resulta fundamental para garantizar la lectura de un cómic en el que muchos de los protagonistas (y son más de treinta) no llevan máscara.

Todo esto nos lleva a pensar que BOOM! Studios sabe muy bien lo que se hace no solo firmando series de animación como “Hora de Aventuras” o “Historias corrientes”, sino en el apartado más clásico, a la hora de dar libertad a sus autores. Si Mark Waid ya nos ofreció una grandísima epopeya en “Irredeemable”, Deathmatch no solo cubre el hueco dejado por ésta, sino que posiblemente lo supera con esta historia que os garantizo os dejará diciendo: “¡¡¡Quierooooo más!!!” al pasar la última página de cada uno de los tomos publicados hasta la fecha.

Prueba con “Mi caaaasaaaa, teeeeeléfooonoo”

Prueba con “Mi caaaasaaaa, teeeeeléfooonoo”

Para finalizar, destacar la edición española de Aleta, muy cuidada, con papel de mucha calidad e incluyendo numerosos extras a un precio bastante asequible (no llega a los 14€). Lo único negativo a destacar es que la altura del segundo tomo es inferior a la del primero, por lo que en la estantería quedan descabalados uno al lado del otro ¡A ver qué hacen con el tercero!