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Publicado el 17 de julio del 2014 por Capitan_Melenas en Cómic
Superman/Wonder Woman: La superpareja

¡Que paren las rotativas! !Que alguien llame a Jorge Javier Vazquez! !Tenemos notición !

No pueden ser más cool

No pueden ser más cool

Si, amiguitos y amiguitas, hoy entramos de lleno en el fabuloso mundo de la crónica rosa DC, porque ha ocurrido: el eterno boy scout kriptoniano y la princesa amazona tienen rollo. Para los despistados, tan sonado romance tuvo su inicio en un momentazo ocurrido en el número 12 de Liga de la Justicia, perpetrado por Geoff Jones y Jim Lee. Todo un golpe de efecto que emparejaba a los que posiblemente son los miembros más poderosos del grupo por antonomásia, que hizo correr ríos de tinta por parte de fans y críticos.

¿Pero cómo? ¿Qué pasa con Lois Lane? ¿QUÉ NARICES ESTÁ PASANDO AQUÍ?

Sí, muchos de vosotros, si no estáis al día de como está el universo DC a día de hoy, tendréis ahora mismo un pequeño cacao mental respecto a la señorita que ocupa el corazón de Superman. De toda la vida, la eterna novia del hombre de acero ha sido la aguerrida periodista del Daily Planet, e, incluso, en continuidades anteriores había llegado al altar de la mano de nuestro kriptoniano favorito. Pero las cosas de las movidas espaciotemporales, hace un par de años, el universo DC reventaba por enésima vez, y una nueva realidad se dibujaba en el horizonte de todos los personajes de la célebre editorial.

Las aventuras de las últimas décadas quedaban borradas de golpe y porrazo tras el evento Flashpoint, y todo lo que podíamos dar por supuesto acerca de nuestros personajes favoritos quedaba en entredicho. No voy a entrar en la polémica sobre lo acertado de la decisión, o la calidad de este invento de claras intenciones comerciales, porque eso da para un encendido debate con muchos matices y posturas. Me centraré en lo que ha ocurrido en la realidad de superman, que ha derivado en su relación con Wonder Woman.

Lois Lane también existe en esta reinvención del universo DC, pero, de momento, Clark Kent y ella son amigos y residentes en Metropolis. Por lo visto en la colección de Superman,  el héroe ha mostrado su interés romántico en Lois Lane, como era de esperar, pero la intrépida reportera ha empezado una relación estable con un compañero de profesión, y Clark se ha apartado elegantemente de la historia. Además, en esta nueva encarnación del personaje, vemos un Superman muy consciente de su papel como defensor del planeta Tierra, sin mucha esperanza en una vida normal por mucha identidad secreta que se gaste.

Ese momento clave en el que una mujer conoce a los amigotes de su churri

Ese momento clave en el que una mujer conoce a los amigotes de su churri

Diana, la princesa amazona, también ha tenido su ración de terremotos emocionales. En etapas anteriores (recomendada especialmente la que tiene a George Perez como autor completo de sus aventuras), vimos como ésta entraba en el mundo de los mortales de la mano de Steve Trevor, un joven piloto del ejército estadounidense que, por accidente, llegaba a Isla Paraíso. Efectivamente, durante todo el recorrido de esta colección, hubo algo especial entre el soldado y la guerrera, con muchos secretos de fondo en el pasado de ambos.

En el nuevo trasfondo de Diana, la relación con Trevor ha terminado de forma poco amistosa. Aunque no conocemos los detalles, hay cierto resquemor, sobre todo por parte del colega, así que ya sabemos quién dejó a quién. Tanto es así que, sin dudarlo mucho, Steve Trevor se ha puesto al frente de la contrapartida de la Liga de la Justicia creada por Argus (la organización de inteligencia malrollera de DC, que hace las veces de SHIELD pero en siniestro), con la poco sana intención de partir la cara a los originales si fuese necesario. Todo de muy buen rollo.

Al final, los dos seres más poderosos del planeta son unos corazones solitarios, incapaces de encontrar su lugar en el mundo de los hombres. No podía ser de otra forma, tras una confesión mutua de ese sentimiento de desconexión, ambos descubren que tienen más cosas en común de las que pensaban en principio. Deciden entonces ignorar todos los consejos sobre los ligues en la oficina, y empiezan una relación que rompe los esquemas sobre las ideas preconcebidas acerca de estos dos personajes.

Entramos en el terreno editorial. Algo no cuadra, y es que los patinazos de continuidad son la tónica constante en un universo que, si bien se sostiene con grandes momentos y enormes colecciones, tiene un agujero de coherencia interna del tamaño de la constelación de Ganímedes.

Salvo pequeños detalles en Liga de la Justicia, en las colecciones propias de los implicados apenas hay referencias al romance. Un evento de proporciones históricas, queda en segundo plano por la falta total de coordinación entre implicados en el desarrollo creativo de los personajes. Superman, en manos de un nefasto Scott Lobdell, estaba inmerso en efectistas odiseas cósmicas destrozadas por un escritor que convierte en un infierno hasta la trama más simple. Wonder Woman, sin embargo, se encuentra en un grandísimo momento cuidada por Brian Azzarello y Eduardo Risso en su propia colección. De lo mejor que se puede leer ahora mismo en DC, pero que no entraba en esta historia de amor, ni siquiera de manera anecdótica.

Versión super de ir al cine los domingos

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Solución, otra (y van…) cabecera con el nombre de Superman en la portada, acompañada por la protagonista del romance comiquero del año. Nace Superman/Wonder Woman, la colección más innecesaria del año. En lugar del desarrollo coherente de una situación personal en las colecciones de los implicados, desde las oficinas de DC se apuesta por la vía comercial, mercantilista y ejecutiva, que consiste en exprimir un personaje hasta que sangren los ojos del lector (y doy cera a DC, pero Marvel y sus tropecientas colecciones de Vengadores también tienen lo suyo). Otra colección más con Superman de reclamo principal, que eso se vende sólo, amigos. El gran infierno del cómic comercial USA…

Lo que pasa es que la colección mola.

Sí, me sacan de quicio ciertas propuestas de las grandes (y no tan grandes) editoriales, pero es que de una idea nacida de sueños húmedos con bañeras de dinero, pueden surgir grandes cosas si se apuesta por la calidad. Resulta que, en esta ocasión, DC ha planteado su jugada de manera potente, armada con un equipo dirigido por uno de los chicos de moda del mercado del cómic americano. Si no habéis oído este nombre, quedaros con él: Charles Soule, un recién llegado que es la gran revelación de la industria.

Soule viene del mundo del derecho, donde ha ejercido como abogado hasta que ha llamado la atención de las grandes editoriales tras su paso por independientes como Oni Press. Para empezar en una de las fuertes, DC le encargó los guiones de Swamp Thing tras la marcha de Scott Snyder. Dura tarea, ya que la puesta al día de la Cosa del Pantano por parte de la estrella de aquel momento de cambios, había dejado buen sabor de boca entre los lectores y la crítica. A pesar de su condición de novato, Soule se hizo con el tono de la colección hasta el punto de que las alabanzas sobre las aventuras de Allec Holland continuaron tras la marcha de Snyder.El impacto de Soule ha sido tan potente, que ha comenzado su carrera en Marvel al mismo tiempo que se mantiene como un valor seguro de DC, editorial que le ha dado otro empujón importante al situarle como capitán del barco en Superman/Wonder Woman. Carrera meteórica findamentada en una reputación ganada a base de tomarse muy en serio su labor creativa.

Portada de Cliff Chiang para el nº 1

Portada de Cliff Chiang para el nº 1

Soule entiende a sus personajes, y reconoce en estos dos enamorados a dos seres de acción, que son capaces de compartir intimidad y campo de batalla con la misma naturalidad. Por eso se complementan, porque son protectores, héroes e iguales.

En apenas unos números, Soule se las apaña para ahondar de manera rotunda en el romance de estos dos iconos, y hace la labor de dotar de coherencia a su historia de amor que no habían realizado otros autores más ocupados en naderías explosivas (como ya he nombrado a Scott Lobdell, pues no me repito más. Que alguien lo pire de Superman, por el bien del personaje). No hay relación que evite el paso fatal de conocer a la familia, y Diana se enfrenta al apsado de Superman, con la aparición estelar de Doomsday, o la entrada por la puerta grande del general Zod en este nuevo universo DC. Superman tampoco evita una buena pelea con los belicosos hermanos olímpicos de Diana, con lo que Soule integra de manera brillante la relación de ambos en sus respectivas historias personales.

Pero el hecho que realmente define este primer arco argumental de la colección es la filtración para el mundo entero de una historia que ambos guardaban en secreto. ¿Está preparado el planeta para esta revelación?

En el tema gráfico, Tony S. Daniel, el tío que no sabe dibujar a Batman de otra forma que no sea con los dientes apretados. Lo cierto es que siempre arrastra polémica, ya sea por su estilo, ya sea porque su faceta de guionista no es especialmente aplaudida. Lo bueno, que se adapta muy bien a la narrativa de Soule, y le veo más calmado, con una buena cantidad de recursos que hacen de este trabajo uno de los más completos de su carrera. Hay escenas donde queda patente la química entre ambos autores. Me quedo con ese momento en el que Zod toma consciencia de sus poderes en la Tierra, dos páginas mudas llenas de intensidad, en las que Daniel capta a la perfección las intenciones del escritor, y saca un gran partido de la escena.

Una colección trepidante, que trata con mucho respeto a unos personajes que descubren los límites de sí mismos enfrascados en una situación nueva y emocionante. Sorpresa agradable, a pesar de mis reticencias, y recomendable si os gustan los buenos comics de aventuras bien planificados, capaz de ahondar en las relaciones de los protagonistas sin cursilería.

Eso sí, a la boda pienso ir vestido de Batman…