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Publicado el 21 de julio del 2014 por Germánico en Cine
Estuvimos viendo: Mil Maneras de Morder el Polvo.

De vez en cuando hago un inciso en esta sección tan bien regentada por mi querido Capitán Melenas con la sana intención de haceros una crítica sobre algún filme que me haya llamado especialmente la atención y todo por vosotros, frikis míos. Porque os queremos. Sobretodo a vosotras. Aunque, por otro lado , a veces no lo hago sólo por vosotros sino para evitar que nuestro Capi martirice más su ya maltratado cerebro con mierdas tan soberanas como esta que os traigo hoy.

Y he dicho Mierda, sí. En mayúsculas. Un mojón enorme llevado a la gran pantalla por el mero hecho, creo yo, de que Seth MacFarlane esté metido de por medio (la protagoniza, la escribe, la produce, la dirige y creo que también llevaba los cafés a los actores del reparto, plan becario). Porque de otra manera no me explico qué diablos se les pasó por la cabeza para llevar a los cines esto, aunque habiendo visto Guerra Mundial Z ya me espero cualquier cosa.

En fin, pongamos primero la ficha técnica de la susodicha hez:

Mil_maneras_de_morder_el_polvo-805416013-largeTítulo: Mil maneras de morder el polvo
Título original: A Million Ways to Die in the West
País: USA
Director: Seth MacFarlane 
Guión: Seth MacFarlane, Alex Sulkin, Wellesley Wild 
Reparto: Seth MacFarlane, Charlize Theron, Amanda Seyfried, Neil Patrick Harris, Liam Neeson, Giovanni Ribisi, Sarah Silverman 

La película comienza con un pastor de ovejas llamado Albert (el Omnipresente MacFarlane) que, tras echarse atrás en un duelo al más puro estilo western (esos en los que era experto Kirk Douglas), su novia le deja por otro (Barney Stinson; no, no es Neil Patrick Harris, es Barney en el Oeste… hasta podría haber sido momento de algún capítulo de Cómo conocí a vuestra madre). A los pocos días aparece una mujer misteriosa y bella (Charlize Theron), hay lío amoroso y resulta que es la esposa de un forajido malvado y maloso  (Liam Neeson). Y ya os podéis imaginar el lío. Del mejor amigo de Albert y su novia mejor no digo una palabra: pintan lo mismo en esta resenia como en la película, nada.

Hasta aquí la idea no está del todo mal. Por un lado, tras ver el tráiler y escuchar la música me recuerdó a aquella divertida película protagonizada por Terence Hill titulada en castellano “Y le llamaron el Magnífico” y por otro me pareció que quiza, Mils maneras de morder el polvo fuera esa típica comedia que se ríe de los Western como Scary Movie se ríe de los filmes de Terror, una burla divertida, creía yo, al estilo “Al Este del Oeste“, escrita y dirigida por Mariano Ozores que es, sin duda, mil veces mejor que esto. Con Al Este del Oeste al menos te ríes.

Pero no, ni una cosa ni la otra. Nos encontramos con una comedia romántica desastrosa y chabacana, llena de tantos gags que incluso hace perder el hilo de la historia que se cuenta, metidos algunos con calzador. Además, Seth, que no se caracteriza precisamente por ser un gran actor, alarga la película hasta dos horas interminables de las cuales se salvan 3 escenas (escenas que, sin querer hacer spoilers, diré que son magníficas, unos cameos deliciosos que harán durante un momento hacerte pensar que quizá la película no sea tan mala). El humor es fácil, escatológico y sin demasiado sentido. Un servidor, amante del humor ya sea absurdo o inteligente (que no tengo filtro, vamos, como dirían algunos) se encontró en medio de una casi abandonada sala de cine con una media sonrisa en el mejor de los casos durante alguna escena.

Es que ni siquiera hubo algún jodido momento de tensión, frikis míos: predecible y aburrida.

Y en cuanto a los actores? Seth es mejor que no se dedice a aquello de ponerse delante de la pantalla y que se preocupe por sacar todo lo que se podría haber sacado del personaje de Neeson, quien está totalmente desaprovechado desde mi punto de vista. Como comenté antes, Neil Patrick Harris revive a su Barney Stinson en la Arizona de finales de 1800; a pesar de ello, es casi de lo mejor de la película junto a la preciosa Charlize Theron que da lo mejor de sí en un papel que bien poco le ofrecía. De nuevo, de los actor que interpreta al mejor amigo de Seth y su novia, no diré nada.

Es una lástima que una idea que podría haber sido casi grandiosa, con un vestuario currado, un reparto increíble (incluídos los dos actores que hacen su cameo en esas 3 escenas de las que os hablé más arriba), una música que perfectamente recuerda a otros clásicos del western y una elección de paisaje tan sublime (me recordó durante la intro a la gloriosa El Oro de Mackenna que tantas veces os he mencionado y de la que, algún día y si se me permite, os haré crítica) se quede en una película tan floja y superficial, monótoma e insulsa como es A Million Ways to Die in the West.

Fui sin esperarme mucho, la verdad, y salí decepcionado. Una tarde perdida, vaya. Al menos, puedo decir que la canción de los créditos finales me encantó.

Ay! Si John Wayne levantara la cabeza!