Unbenannt
Publicado el 4 de agosto del 2014 por Germánico en Ludoteca
Jugando que es Gerundio: Alta Tensión.

4/5

Hay juegos que nos ponen al frente de ejércitos y nos hacen imaginarnos como un rey sentado en el Trono de Hierro. En otros, nos ponemos el traje de supervivientes, nos armamos con una recortada intentando sobrevivir en mitad de un apocalipsis zombie. Sin embargo, en este precioso juego, nos convertimos en una suerte de ministros que han dejado atrás sus años de política nacional para dedicarse, como tantos otros a ser dueños y señores de una compañía eléctrica; nuestro objetivo será suministrar electricidad a los habitantes del país para poder así obtener pingües beneficios.

altatensionLo sé, frikis míos, visto así este juego creado por el alemán Friedemann Friese, publicado en 2004 con el título de Funkenschlag en la tierra de las Salchichas y la Cerveza donde ganó el premio Spiel des Jahres en el 2007 (por cortesía de EDGE llegaría a este país con el título Alta Tensión), no parece una maravilla. Quizá tampoco lo sea. Lo que sí es cierto que, a parte de ser como varios juegos en uno, es divertido y competitivo. Y amigos míos, qué sería de un juego si no existe un poco de… competición.

¡Un juego de estrategia y planificación de alto voltaje!

Comencemos por el principio, como suele ser costumbre, hablando de la dinámica y del cómo, frikis míos. La mecánica del juego es bastante sencilla, y podríamos resumirla en una sóla frase:  cada turno consta de tres acciones que los jugadores irán haciendo por turnos.

Primera acción: se subastan algunas de las centrales energéticas (eólicas, nucelares,…). Aquí hay que tener cuidado porque sólo podemos llegar a tener tres centrales. A ver en qué gastamos los dineros! Lo mejor, aquí si se sabe jugarlo bien, puedes inflar el precio de ciertas centrales para medio arruinar a tus contrincantes. Eso sí, con cuidado, no siendo que el estafado termines siendo tú, claro.

Segunda acción: Si ya tenemos centrales, ahora deberemos comprar los materiales para que éstas puedan funcionar: carbón, petróleo, uranio, basura… Pero estas materias primas no tienen un precio fijo. Eso sería muy sencillo. Aquí todo se rige por la ley de la oferta y la demanda: si un recurso es muy solicitado, el precio evidentemente subirá.

– Tercera acción: se “compran” ciudades y de expande la red a la que uno llega a suministrar. Aquí también se puede ser un poco malvado: pues cerrarle el camino a ciertos jugadores, encarecer su red energética y, básicamente, casi arruinarles.

Después de esta última acción, los jugadores miran cuántas de sus ciudades pueden abastecer gastando los recursos disponibles y obtendrán sus beneficios. Lo malo es que aquí no puedes subirle al precio de la luz a los ciudadanos… No todo iba a ser perfecto, claro.

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Frikis míos, qué puedo deciros sobre este juego. Es bastante bueno y divertido, una suerte de Monopoly que no dura eternamente y que no rompe amistades. Además, el diseño es muy intuitivo, como las propias reglas del juego, lo que hará que nos movamos por el tablero y a través de la partida con relativa soltura a pesar de ser nuevos en él.

Tiene un buen punto a su favor, y es que existe la posibilidad de puteo al resto de jugadores en algunas de las fases y no de modo aleatorio, si no con nocturnidad y alevosía. Eso hace que no todo sea pensar una estrategia y llevarla a cabo punto por punto hasta que ganas, o seguir siempre la misma mecánica: eso no te servirá para la victoria. El azar se podría decir que casi únicamente viene de mano del resto de jugadores. Y eso es azar del bueno, frikis míos.

Sin embargo diría que la mayor ventaja que tiene este juego es que está equilibrado de tal forma para que el jugador que menos dinero tiene, que más retrasado va en su intento por controlar el suministro eléctrico de un país, tiene la posibilidad de ser el primero en comprar los suministros para sus centrales, al precio más barato. Al menos, mediante un par de reglas muy sencillas, esos jugadores pueden reengancharse a la partida sin tenerla que tener (valga la redundacia) perdida de antemano.

En fin, es un juego que desde mi punto de vista no tiene grandes pretensiones y que, aunque divertido (yo al menos me lo pasé en grande), no es para jugarlo (como otros) prácticamente cada semana porque se puede convertir en un juego a veces un tanto… pesado.

Así que contad vuestros billetes e invertid en electricidad… y haceos con el control energético de un país!