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Publicado el 20 de septiembre del 2014 por Ninja Zone en Cómic
“Miracleman – El Sueño de Volar”

Vamos a saltarnos la parrafada de lo importante que ha sido Alan Moore en el mundo del cómic y de que Miracleman es una obra maestra y cosas por el estilo. No he podido resistirme al reto de hacer una reseña de un cómic del que se lleva años diciendo casi unánimemente que es  una genialidad. ¿Cómo se habla de Miracleman sin decir lo mismo de siempre? Vamos allá. miracleman1

Marvelman fue un superhéroe británico creado en los años 50 para explotar el éxito del Capitán Marvel (que luego lo tendría DC y sería Shazam y blablabla). El planteamiento es calcado: un chaval, Michael Moran, grita la palabra “Kimota” y se transforma en un tipo invencible con un traje azul. Vive aventuras coloridas, ingenuas y locas.

En los 80 volvió a la vida en la revista inglesa “Warrior” de la mano del guionista Alan Moore, con el tono adulto y moderno característico de toda esa avalancha de autores ingleses que revolucionaron el cómic de superhéroes (Morrison, Gaiman, Ennis…). En el cómic, la historia había avanzado en tiempo real: si en las historias de los 50 Michael Moran era un chaval, aquí es un cuarentón currante que lleva años sin recordar que era un superhéroe, después de un extraño accidente en el espacio.

Cuando Moore hizo Watchmen posteriormente, se trataba de una deconstrucción del superhéroe y de su desmitificación y todos esos temas. Junto al “Regreso del Caballero Oscuro” de Frank Miller, Watchmen contribuyó a esa visión adulta de los héroes que luego derivaría en un estallido de superhéroes anabolizados y violentos en los 90 que resultaría ser un coñazo. Pero Miracleman, aunque muchos lo digan, creo que no resulta tan revolucionario y rompedor. Es una historia de superhéroes contada de una forma madura, original, con personajes bien desarrollados, situaciones realistas, buenos diálogos, etc.

Los felices años 50.

Los felices años 50.

Aunque el Alan Moore actual reniegue de los superhéroes y no haya querido ni que sunombre aparezca en esta reedición, Miracleman es una historia de superhéroes. Lo grande está en la manera de contarlo, en sus personajes y situaciones, en su tono. Miracleman es un semidios altruista que comparte cuerpo con Michael Moran, más mundano y cercano. A veces son más interesantes sus diálogos con su mujer que los monólogos del superhéroe. Es un tipo que no sabe reaccionar al hecho de tener un semidios dentro, que no siempre sabe usar sus poderes. A veces Miracleman no le pega una paliza al malo y se salva por los pelos, y a veces pillan a Moran antes de transformarse porque no es tan listo.

Pues ya era hora.

Pues ya era hora.

Visto ahora por alguien que no lo descubrió en la época y que ya ha leido más novela gráfica (cosa muy corriente porque lleva un porrón de años sin reeditarse), Miracleman es un cómic inteligente y jodidamente bien escrito aunque no vaya a cambiarte la perspectiva como lector de cómics para siempre. Quizás releyendo estas historias con los años sí que se le vea un poco el plumero a Moore: al igual que cuando lees Sandman o el Batman de Miller, te quedas con la sensación de que hay mucho texto, mucho diálogo, mucho soliloquio, todo muy denso. Quizás sea porque cuando se escribió, el cómic todavía tenía esa etiqueta de “arte menor” y esta pléyade de autores querían quitársela a toda costa haciendo una narrativa más literaria.

Hablamos de una época en la que eso de “novela gráfica” casi no se llevaba aún, y los cómics (y más aún los cómics de superhéroes) eran cosa de críos. Miracleman fue uno de los tebeos que ayudó a cambiar eso, aunque antes ya estuvieran Will Eisner o Osamu Tezuka por ahí (que parece ahora que Cabreo Moore fue el primero en hacer cómics maduros). Este cómic marcaría lo que estaba por venir y nos regalaría una de las historias más auténticas y modernas del cómic de superhéroes. Además, sobra decir que el dibujo es cojonudo y la edición está cuidadísima, llena de entrevistas, bocetos, portadas alternativas y demás.

Así que…

KIMOTA!