Trickportada
Publicado el 31 de octubre del 2014 por Capitan_Melenas en Cine
[ESPECIAL HALLOWEEN] Cine para pasarlo de miedo, parte 2

Seguimos nuestro terrorífico paseo por el séptimo arte, a ver si animamos un poco esas sesiones de cine de sustos que nos sirven de atrezo en Halloween. Unos amiguetes, unos aperitivos de esos que colapsan las arterias con solo pronunciar su nombre,  refrescos con un nivel de azucar tan obsceno que cuando salgas de casa tengas el nivel de actividad de una ardilla y a disfrutar, oiga.

En la primera parte del artículo dimos unas pistas para aquellos que disfrutan del terror en su vertiente más clásica. En esta segunda entrega, hacemos un pequeño viaje por algunas películas relativamente recientes y que nos han llamado la atención por encima de la mediocridad militante que, parece, se ha instalado en el género. Algunas son taquillazos; otras apenas son conocidas por los aficionados al cine de terror, pero creemos que os harán pasar un rato agarrados al cojín más cercano (o al macizo o maciza de turno, que para eso se inventaron las maratones de Halloween).

Con todos ustedes… CINE DE SUSTO II

Hola, soy una muñeca satánica, y me están prostituyendo

Hola, soy una muñeca satánica, y me están prostituyendo

EXPEDIENTE WARREN (The Conjuring): Hace unos meses hicimos un análisis completo de esta magnífica cinta de James Wan (Aquí la crítica). Ha pasado un tiempo para digerir la película, y sigo pensando que es un triunfo del cine de género. La montaña rusa que se monta el director de otros buenos ejemplos de cine de terror moderno, como Insidious, te mantiene atrapado en el sillón, gracias a los inteligentes equilibrios y cambios de ritmo. Rodada con un respeto bestial hacia los clásicos, Wan nos devuelve la magia del cine a base de trucos de magia, juegos de espejos y emociones fuertes. Destinada a convertirse en un clásico, me temo que la redondez del concepto se estropeará con la llegada de una innecesaria segunda parte y la recién estrenada Anabell, un quiero y no puedo de escándalo.

Disfruten del miedo en la comodidad de su hogar. Y no se preocupen por esos ruidos desconocidos, o por la extraña mirada que se le ha quedado a su muñeco de mi pequeño pony. Saben que tiene una explicación, ¿verdad? (añada aquí su risa malévola favorita)

V.H.S: Es una pena que productos pequeños e inteligentes como V.H.S apenas sean conocidos por el gran público, condenado a tragar porquería masiva y seleccionada por grandes distribuidoras. El género de terror cuenta además con cierto menosprecio por parte de según que élites culturales (quizá con cierta razón, todo hay que decirlo), así que es muy difícil dar con un mercado en cines que se encargue de estas pequeñas joyitas. A pesar de su etiqueta de alternativo y su estreno en un festival tan respetado como Sundance, V.H.S no ha contado con el reconocimiento que, creo, se merece este interesante proyecto.

No te quejes, que yo soy la amiga guapa

No te quejes, que yo soy la amiga guapa

La película es un fascinante experimento basado en el Found Footage, es decir, el falso documental con material encontrado, que ha servido para cosas interesantes como El proyecto de la Bruja de Blair (culpable de que este formato ganase enteros)  o para rodar estiércol visual al estilo Paranormal Activity. EN V.H.S, el recurso está tan bien integrado y resuelto que no chirría de la misma manera que en otros intentos menos afortunados. La película se basa en historias interconectadas por una narración principal que pone los pelos de punta. El trabajo conjunto de varios directores nos invita al recorrido por algunos de los lugares comunes del cine de terror, pero manejados con cierto espíritu de riesgo y renovación. A pesar de lo modesto del medio elegido, la creación de ambientes es sobresaliente, y la película entera regala la sensación desagradable y adictiva que esperas en una buena cinta de horror.

V.H.S se ha transformado en una interesante franquicia, ya que existe una segunda parte y la tercera se encuentra a punto de caramelo, si no ha salido al mercado.

Mega Recomendada. Ya me contareis que tal el cuerpo.

EL FIN DEL MUNDO EN 35 mm (Otra traducción mágica, ya que el título original es Cigarette Burns): Aclaraciones; en realidad, Cigarette Burns no es una película como tal. En realidad, este largometraje se estrenó como parte de la antología de teror televisiva Masters of Horror, ideada por MIck Garris, y que contó con dos temporadas. La idea era reunir a los grandes nombres del género en un mismo formato, aunque el resultado final fue bastante irregular. De todas aquellas historias, la que más me impactó fue este episodio dirigido por el maestro John Carpenter (del que recomendamos Halloween en la primer parte del artículo). En su episodio, Carpenter nos ofrecía la caída al abismo de un detective contratado para buscar una película maldita, que es capaz de provocar la locura homicida en aquellos que la ven.

Y este engendro me lo compré con mi tarjeta black

Y este engendro me lo compré con mi tarjeta black

Carpenter revitaliza el concepto de objeto maldito, clásico en la historia del horror desde que existe como tal. Quizá, el más famoso y recurrente de todos ellos sea el infame Necronomicon, escapado de la prodigiosa (y oscura) mente de Lovecraft, influencia primordial para este genial director. La forma de contar historias evoluciona, así que, a pesar de los cambios de formato, el horror sigue, en este caso en forma de celuloide.

Lo que empieza como serie negra, se adentra en los terrenos de lo fantástico, A medio camino entre El corazón del Ángel (peliculón caído en desgracia por ser demasiado “jebi” para su época) y En la Boca del Miedo (también del propio Carpenter), Cigarette Burns es un homenaje al cine por parte de un artesano que ama su trabajo. Película menor de Carpenter, que así a lo tonto se transforma en una de sus obras más entrañables.

SEANCE: Habrá que meter algo japonés, claro. Aunque he de confesar que mi interés por el terror venido del país del sol naciente es nulo. The Ring es una gran película, pero entre secuelas, remakes, imitaciones y chorradas, mataron a la gallina de los huevos de oro a base de repetición de esquemas y aburrimiento extremo. Por suerte, hay directores que saben llevar los clichés a su terreno, cambian las reglas del juego y ofrecen cosas tan interesantes como Seance. Kiyoshi Kurosawa se ha especializado en el género de terror, pero sus películas siempre ofrecen algo más. La intimidad y la lírica que llenan sus imágenes escapan de los convencionalismos y excesos.

Kurosawa prefiere la calma, el silencio, el ritmo pausado, el aislamiento, la soledad y la desintgración social como base filosófica de sus historias. Seance tiene momentos que rozan la poesía trágica, fruto de la inevitable fatalidad que provocan la serie de terribles decisiones que toman los protagonistas de esta película.

Preciosismo siniestro

Preciosismo siniestro

Lo cierto es que cualquier filme de este maestro japonés va a conseguir conmoveros y asustaros a partes iguales. Si no encontráis Seance, probad con Cure, otra genialidad pequeña, sensible y demoledora.

TRICK OR TREAT: Terminamos con una genialidad extremadamente divertida y apropiada. Por desgracia, esta película no es especialmente conocida, ya que se editó directamente en DVD para consumo interno en USA, que es donde esta festividad realmente tiene sentido cultural completo. Eso, incluso a pesar de que cuenta con nombres muy potentes entre sus perpetradores. Producida por Bryan Singer (el de las pelis de X-Men, sí), y con Anna Paquin (alias “a ver si acaba True Blood, porque ojo”) en el reparto, es curioso que no traspasase las fronteras americanas con más éxito.

Lo que nos ofrece Trick or Treat es un viaje por los clásicos, pero desde un punto de vista modernizado, en un ambiente colorista y festivo muy años 70. A base de leyendas urbanas y monstruos de ayer y hoy, recorremos la celebración de Halloween en un pueblo cualquiera de los Estados Unidos. Claro, no todo es lo que parece, y en estas cuatro historias interconectadas aprendemos que las tradiciones tienen un motivo. Divertida, cuidada, entrañable y perfecta para un rato con extra de americanismo.

Otro punto a favor es la presentación de uno de los monstruos más carismáticos de los últimos años, el Chico Cabeza de Saco. De aplauso.

Y con esto terminamos nuestro terrorífico viaje. Espero que lo paséis en grande. Cuidado con las chuches.

Pero, sobre todo, nunca os salgáis del sendero.