Publicado el 18 de Noviembre del 2014 por Germánico en Ludoteca
Jugando que es Gerundio: Shadow Hunters

Una luna gibosa, casi tentacular, primitiva y primigenia, observa cómo en mitad de ninguna parte una criatura de la noche, agazapada entre las sombras, intenta alimentar su hambre infinito con el alma de una pobre chica incauta. El fétido olor de su aliento podrido, sus afilados colmillos, babeantes de pura maldad, van devorando poco a poco la tierna carne de su víctima.

En silencio, escondido, un tercer personaje observa, quieto, con un brillo especial en los ojos. Podría ayudar… podría, pero no es el momento de mostrarse.

La quietud de la noche se ve repentinamente rota por el motor de un Chevrolet Impala del 67, negro, del que bajan dos hombres armados y repitiendo exorcismos, bendiciones aleatorias en el viejo lenguaje de Enoch y atacan a la sombra…

CAM02433Bien, esto podría ser el resumen de una partida del juego diseñado por Yasutaka Ikeda que tuve la suerte de probar, tras unos ataques de los forajidos y antes de una fiesta de Máscaras,  en una de esas sesiones de frikismo rico rico que organiza la tienda vallisoletana de Arkham.

Pero vayamos a lo que nos atañe, frikis míos, metámonos de lleno en la reseña de este juego terroríficamente divertido para jugar de 4 a 8 jugadores.

En Shadow Hunters, cada jugador llevará el papel de un personaje que en principio será secreto; con este personaje adoptará un rol que, además, influenciará en las condiciones de victoria: si eres una Sombra, deberás acabar con los Cazadores quienes, a su vez, intentarán acabar contigo. Entre ellos están los Neutrales, unos entes que de forma relativamente egoísta, tendrán sus propias metas independientemente de lo que haga el resto. O no.

Las armas de cada jugador son las argucias, disimulos, engaños, intuición y sobretodo suerte. Y también equipo que pueden ir consiguiendo, claro. Poco a poco, entre cartas, observaciones y deducciones al más puro estilo Sherlock, los jugadores podrán ir intuyendo poco a poco a qué grupo pertenece el resto, cuál es su posible objetivo. Y así poder obrar en consecuencia, por supuesto.

Para jugar, además de un toque un tanto canalla y perspicacia, los jugadores harán uso de dos dados (1d6 y 1d4) tanto para moverse por un tablero en el que hay varias localizaciones (y una espiral de daño recibido) como para atacar y hacer pupa: tiras los dos dados y restas al resultado mayor el resultado menos, y la diferencia es el daño que el otro personaje recibe. Dependiendo de las localizaciones, los jugadores podrán llevar a cabo unas acciones a otras: robar una carta negra (cartas de carácter ofensivo), una carta blanca (cartas de carácter defensivo), una verde (muy útil para averiguar qué personaje es otro jugador o, al menos, saber qué no es), cualquiera de ellas o a otro jugador, como curar o atacar si se coincide en zona.

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A pesar de que el rol que lleva cada personaje es secreto, en ciertos momentos interesa revelar nuestro personaje para, con ello, llevar a cabo una acción que nos dé la victoria, usar esa habilidad especial que posee o usar una carta que así lo exige.

Como podéis observar, la dinámica es muy sencilla, fluída, como el juego en general. Las explicaciones son cortas y la dificultad es nula (aunque pueda ser complicado ganar, pero eso es otra historia). Es ideal para aquellos que no son de cooperar mucho y a los que les gusta ver sangre desde el primer turno. Además, no es un juego pesado: corto, rápido e intenso ya que las comeduras de tarro, los “y si…?”, etc son múltiples. Sobretodo al principio.

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El único fallo que le veo (y que el dueño del juego me comentó un poco así por encima) es que probablemente para sacarle jugo deberán jugar mínimo 7, para que exista esa incertidumbre, esa duda como la que existe sobre la supervivencia del gato de Schrödinger.

Por desgracia, este juego aún no ha sido traducido al castellano, pero con un nivel básico de inglés se entienden las cartas perfectamente, así que os aconsejo que no os amedrentéis ante tal handicap.

¿Recomendable? Por supuesto. Es de ese estilo de juego, además, que recuerda al Bang! o al Hombres Lobo de Castronegro, juegos que son ideales para ese grupo de amigos no jugones y a los que no puedes retener sentados en una silla con un mismo juego durante más de dos horas.

Personalmente, a mí me ha gustado tanto que ya estoy pensando en comprármelo y así poder acabar con todos y cada uno de mis enemigos mientras rezo a dioses primigenios que habitan en R´Lyeh:

MUAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA!!!!!!