Sloane portada
Publicado el 29 de noviembre del 2014 por Capitan_Melenas en Cómic
Los seis viajes de Lone Sloane

La escuela franco Belga es, de todos los movimientos surgidos alrededor del cómic en Europa, la seña de identidad del medio en el viejo continente. Aunque son muchos los autores y obras que desde este lado del charco han marcado la diferencia, sin duda es esta escuela la que ha dado identidad al cómic europeo, tanto dentro como fuera de sus fronteras, a pesar de las excelentes muestras de calidad que se han dado en otros países cercanos. Tintín, Asterix, Lucky Lucke, Los Pitufos… son innumerables los ejemplos de personajes reconocibles en cualquier parte del mundo salidos de esta inagotable fuente de éxitos.

Sloane 1Aparte de estos clásicos inexcusables, la auténtica demostración de fuerza por parte de la escuela europea por excelencia, llegó en los años 70, cuando unos cuantos autores se empeñaron en dinamitar los supuestos de la industria a base de riesgo, innovación y dosis ingentes de imaginación. A mediados de los 60, el editor Eric Losfeld dio los primeros pasos en la mítica revista Pilote, empeñado en dejar atrás la iconografía infantil y dar el paso al cómic dirigido a adultos. Fue en esta revista donde coincidieron un puñado de dibujantes destinados a dar la campanada, agrupados en torno a la idea de Losfeld de un cómic diferente.

Entre otras futuras leyendas, se encontraba el dibujante que hoy requiere nuestra atención, el impresionante Philippe Druillet. Su primera aportación al mundo del cómic fue, precisamente, en la revista Pilote, una adaptación al mundo de la viñeta de las aventuras de Elric de Melniboné. El personaje creado por Michael Moorcock le venía como anillo al dedo, puesto que en su obra posterior es reconocible la influencia manifiesta de las alucinaciones interdimensionales del escritor inglés.

En 1975, Druillet y otros autores (entre los que se encontraba otro joven rompedor de estilo delirante, que respondía al nombre de Jean Giraud Moebius) marcan su declaración de independencia con la creación del colectivo Les Humanoides, y comienzan a editar la revista Metal Hurlant. Si hay una revista mítica en la historia del cómic, es, sin duda, esta recopilación de genialidades, perpetradas desde la más absoluta libertad creativa, y que derribaron los cimientos de la fantasía, la ciencia ficción y el cómic mismo. La revista llegó a dar fuerte en un mercado tan difícil como el americano, donde se llamó Heavy Metal, hasta el punto de que se llegó a producir una película de animación inspirada en las historias que contenía el invento francés.

La influencia de Metal Hurlant es tal que películas como Blade Runner o El Quinto Elemento están claramente inspiradas en la iconografía creada en las viñetas de esta legendaria revista (Podéis comprobarlo en, por ejemplo, la excelente recopilación del trabajo de Moebius en esta época que Norma Editorial ha perpetrado recientemente).

Y luego os metéis con Nolan por fliparlo. Un trono en medio del espacio. Casi nada.

Y luego os metéis con Nolan por fliparlo. Un trono en medio del espacio. Casi nada.

Aunque las primeras páginas de Lone Sloane se publicaron en Pilote, fue en Metal Hurtlant cuando la imaginería espacial de Druillet llegó a los extremos surrealistas y experimentales por los que se recuerda este cómic. El autor, que fue ilustrador antes que dibujante de cómics, rompe los esquemas de lo que se espera de narración secuencial al uso, y ofrece al lector una experiencia visual compleja, llena de simbología, desafío para mentes inquietas y espíritus curiosos, a base de psicodelia cósmica.

Lone Sloane nos cuenta la historia del héroe taciturno y solitario, perdido en la infinidad del espacio. Tras un accidente en medio de la nada, ante la certeza de la muerte, Sloane es capturado por “Aquel que busca”, trono maldito que flota a través del éter, al servicio de sus oscuros señores.

Tras este encuentro, Sloane trasciende a algo más que la simple humanidad, y comienza un periploa través del espacio y el tiempo, recorriendo los más variopintos lugares del universo.

En este volumen encontramos seis historias cortas, los seis viajes de Sloane de los que habla el título. Narraciones sencillas ancladas en la más pura tradición de la fantasía espacial, pero llevadas a cotas desconocidas en cuanto a explosión de imágenes directas a la retina del lector. Aventura es la seña de identidad de este cómic. Druillet renuncia a una narrativa compleja, y se centra en los eternos conflictos entre el bien y el mal, desde el punto de vista mitológico. El viaje del héroe que se enfrenta a un destino más grande que él mismo, aún a su pesar.

El gran triunfo de Druillet es la construcción de un universo imposible, más cercano al espectro onírico que al cosmos real de los libros de ciencia. Llena sus páginas de planetas y razas inimaginables, de seres tan antiguos como malvados. Cada solución narrativa que se toma es un triunfo del diseño, desde la creación de naves espaciales y tecnología, hasta los arcaicos palacios en medio de la nada, en los que viven seres largamente olvidados. Prima la ruptura con lo establecido, con el diseño tradicional de página y convierte su obra en un regalo para los sentidos.

Sloane 3Obra producto de su época, Lone Sloane es la plasmación en viñetas de la psicodelia que primaba en la cultura pop de aquellos años 70. Estos viajes son la demostración gráfica de la cacareada caída de las puertas de la percepción, y la entrada a lugares más cercanos al mundo onírico. La mezcla alucinógena de las aventuras interdimensionales del campeón eterno de Moorcock, la inmensidad cósmica de dioses oscuros extirpada de la cosmología de Lovecraft, y una banda sonora a base de Pink Floyd y David Bowie, aderezada por la espiritualidad ecléctica de de la década, tan influenciada por la filosofía oriental.

Es un viaje que no puedes perderte, con fortificaciones que desafían la cordura, juegos a muerte por las dimesiones, dragones del éter que vuelan a través del cosmos, o inteligencias artificiales tan humanas que odian y aman.

EDT recupera para el mercado español, en un cuidado volumen, esta obra que, a pesar del tiempo, sigue siendo fundamental y diferente.