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Publicado el 15 de diciembre del 2014 por Capitan_Melenas en Cómic
Expocómic 2014: Así vivimos el evento

Otro año más, uno de los eventos referenciales en el mundo comiquero nacional cierra sus puertas tras un fin de semana de actividades relacionadas con el planeta viñeta. Por supuesto, Frikisreconocidos asomó el hocico por la Casa de Campo para ver que se cocía entre tebeos, así que os ofrecemos una pequeña crónica de como vivimos estos días tan especiales para los aficionados y coleccionistas.

Esta es la impresión que nos llevamos nosotros, completamente personal y subjetiva, aunque siendo completamente honestos con nuestras vivencias. Esto quiere decir que, en otros medios, puede que leáis cosas diametralmente opuestas a lo que nosotros pensamos o decimos. Eso no quiere decir que viviésemos en una dimensión paralela, pero, en esta clase de encuentros, las alegrías y decepciones dependen de las expectativas de cada uno.

El cartel del evento

El cartel del evento

Principalmente, entendemos esta clase de eventos como un fabuloso punto de encuentro entre personas que aman un medio: el cómic. De diferentes maneras y a distintos niveles, pero con ilusión, con deseo de compartir experiencias y emociones con personas que viven una aficción tan maravillosa como es el amor por los tebeos. Nada más que por eso, por el esfuerzo que supone muchas veces en una sociedad que ha olvidado la importancia de sus ficciones, los organizadores de salones del cómic de una a otra punta de este país se merecen un aplauso.

La historia es, como decía hace unas frases, la expectativa que puedas tener acerca de lo que ocurrirá en el evento en cuestión. El año pasado salimos con un gran sabor de boca de estas jornadas comiqueras, y esperábamos más, en todos los sentidos. Y, si tengo que sacar una conclusión general a este salón del cómic de Madrid es que ha sido un poco menos de lo que viví el año pasado. No voy a hablar de decepción, porque no lo ha sido. Me lo he pasado pirata, he encontrado mogollón de material interesante en los diferentes expositores, me he traído a casa ejemplares muy queridos con las firmas de sus artistas creadores, y he hablado con amigos, conocidos y compañeros de otros medios acerca de como anda el mundo de la viñeta.

Eso no evita mi sensación general de que el Expocómic de este año ha estado bastante desangelado y escaso. No por problemas de organización, que ha sido eficaz y correcta, pero he sentido mucha menos vida estos días que en ocasiones anteriores.

Para empezar, las ausencias han sido sonoras y, en muchos casos, protagonistas. A la cita han faltado editoriales tan potentes como Panini y ECC. Es decir, en un salón con aspiraciones internacionales han faltado Marvel y DC. Sí, ya, no son las únicas editoriales del planeta, pero oye, que cuando no están se nota el hueco.

No queremos entrar en debates y dar pábulo a la rumorología. En Frikisreconocidos no estamos para eso. Lo que ocurre entre bambalinas es una cuestión que supera nuestras intenciones como medio, que aspira a hablar de cómics, de lo fabuloso que es ser lector y coleccionista. El hecho es que, efectivamente, dos pepinos de editorial han evitado hacer acto de presencia en Madrid. Las razones, pues oímos cosas para todos los gustos, pero, como decíamos, rumorología, dires y diretes.

La espantada de ECC y Panini no fue lo único destacable en esa desidia que noté en tono general. Ningún stand destacaba por se especialmente vistoso, ni había grandes novedades que dieran empaque a las diferentes propuestas. Es más, algunos expositores parecían fotocopias de los que vimos el año pasado.La única editorial que sí que nos pareció que venía a dar el callo duramente fue Aleta. Toneladas de novedades, mucho curro e ilusión, y dibujantes en sesiones de firmas a destajo. Profesionales como la copa de un pino, que pasaron horas dibujando para sus fans y firmando ejemplares de la enorme oferta que ofrece esta editorial, que se está ganando los galones con mucho esfuerzo, una selección muy cuidada de títulos, y un poco de espíritu kamikaze. Por allí dejaron su arte gente como El Torres, Fernando Dagnino, Pere Pérez o Victor Ibañez, autores que demuestran el talento brutal que desde Europa ha puesto una pica en el mercado USA.

El Grendel que nos dedicó el gran David Rubín

El Grendel que nos dedicó el gran David Rubín

Norma y Astiberri, como siempre, destacaron por la enorme calidad de sus ediciones. No sólo editan bueno, editan bonito. Con una sensibilidad especial para seleccionar el formato más adecuado a sus títulos, demuestran que un buen producto necesita de forma y fondo. Astiberri también estuvo activo con sus sesiones de firmas, y por allí pudimos ver a maestros como Paco Roca, Enma Ríos (da gusto ver dibujar en directo a esta mujer), Álvaro Ortiz y el gran, gran, gran David Rubín. Me cuesta ser objetivo con este tío, porque me parece uno de los dibujantes más espectaculares que hay ahora mismo sobre un tablero de dibujo. Orgánico, especial, capaz de recrear los sueños más profundos y las pesadillas más bestiales, hay poca gente que con esa habilidad de producir cómics tan sensoriales como los que dibuja este artista. Hace casi un año que hicimos la reseña de su indispensable Beowulf (perpetrado junto al guionista Santiago García), que os volvemos a recomendar. Rubin tuvo la gentileza de firmarnos un ejemplar de esta obra y estamparnos un genial Grendel, todo expresividad y genio. Eso, mientras escuchábamos su risa de capitán de barco pirata.

En cuanto a las librerías presentes, menos que el año pasado, con ausencias también bastante sonoras, y con mucho menos material, en general, que años anteriores. No sé si es la crisis, que en estos salones el negocio no es tan redondo, o que se han quedado locos buscando una explicación a lo del espacio tiempo en Interstellar, pero, de nuevo, hablo de una sensación generalizada que ganaba enteros cuanto más preguntaba a la gente.

Aparte del goloso material friki que pudiésemos encontrar, la sala se completaba con diferentes exposiciones, que giraban este año en torno al papel de la mujer en la industria del cómic. Pudimos ver originales de reconocidas autoras, e incluso conocer mercados tan distintos como el Israelí, con un espacio dedicado a sus artistas femeninas. Flash Gordon, todo un clásico, también contó con un espacio dedicado a su historia, a base de las distintas miradas que autores de ayer y hoy han ofrecido sobre sus aventuras.

La presencia femenina, no podía ser de otra forma, también se notó en las sesiones de firmas, donde brilló con luz propia Jill Thompson (que también nos firmó un ejemplar de The Sandman y que fue todo educación y simpatía. Así da gusto conocer a tus leyendas personales). Otras autoras que dejaron el pabellón muy alto fueron la ya citada Enma Ríos, la espectacular Elena Casagrande (que está dibujando, nada más y nada menos que para Mike Carey en la estupenda Riesgo Suicida), o la italiana Sara Pichelli, que asombra con su arte en Ultimate Spiderman. Una muestra de la genial diversificación que el mundo del cómic ha ganado con estos años de búsqueda de talento a lo largo y ancho de este mundo, sin entender de género o nacionalidad.

El arte de Enma Ríos. Y esto es un boceto.

El arte de Enma Ríos. Y esto es un boceto.

Es genial encontrarse con gente del mundillo, esos amiguetes de Facebook a los que solo ves en ocasiones como Expocómic; incluso a alguno le pones cara por fin entre risas y conversaciones acerca de las adquisiciones que has hecho en esa tienda    especializada en coleccionismo. Ese es el espíritu que hay en estos eventos, por encima de todo lo demás. Por lo menos, así me gusta vivirlo. Aunque algunos aspectos del mundillo se me escapen, como por ejemplo la agobiante presencia del mundillo del manga, cuando ya hay un evento especializado en esta expresión artística. Mención especial al tema del Cosplayer. La fina línea que separa el molar mucho de la vergüenza ajena es muy fina. Ahí lo dejo. Y, añado, uno sabe que se ha vuelto mayor cuando mira a las jovencicas disfrazadas y dan ganas de mandarlas a su casa a darle un abrazo a su padre. Soy un abuelo cebolleta.

En resumen, esperamos que estas sensaciones sean pasajeras, y el año que viene realmente veamos ese más que pedíamos al principio. Expocómic ha ganado muchos enteros estos últimos años, y lo cierto es que en cuestiones de organización y horarios han sido impecables. Son esas pequeñas cosas que le faltan al todo, que quizá escapen realmente a la organización. En todo caso, El año que viene volveremos. Y lo pasaremos igual de genial.