Publicado el 31 de Diciembre del 2014 por Ninja Zone en Cómic
LA GRAN ESTAFA AMERICANA DEL CAPI DE REMENDER

Acabo de terminar de leerme del tirón la etapa de Rick Remender en el Capitán América y no he podido evitar el sentarme delante del ordenador a escribir sobre lo que me ha parecido… (redoble de tambor con platillos)… ¡¡¡Una grandísima ful de Estambul!!! (¡Oooohhhh! sonido pregrabado tanto de decepción como de estupor por mi vocabulario de “La quinta marcha”). Pero es lo que hay: Remender nos la ha colado a todos a lo grande y poco a poco se le va viendo el plumero de que se repite más que el ajo, el amigo. Porque los 25 números del Capi no es que estén mal, que no es el caso; si no que se esperaba mucho más y han terminado que ni fu ni fa, dándonos lo de siempre y ya. Y mira que me da rabia porque fui de los primeros que flipé con su “Fear Agent” para ver luego ratificado mi alucine con obras posteriores como “El Castigador” o “X-Force”. Sin embargo, con el tiempo, me he dado cuenta de que el amigo Rick no hace otra cosa que repetir patrones y argumentos y, en todas sus historias, después de sorprendentes revelaciones e impactantes cambios, todo vuelve a su origen y aquí (prácticamente) no ha pasado nada. Por eso, me apunto el tanto de bautizarlo como Rick “What if” Remender y paso a comentaros el porqué de mi opinión (Dato Friki: Remender empezó su andadura Marvel con el cómic “What If Legion Had Killed Xavier and Magneto?” ¿Premonición o declaración de intenciones?)

detail

¿Pensabas marcharte sin leer todo el artículo? ¡Pues toma spoiler!

El caso es que la cosa empieza bastante guays: Los diez números dedicados a la Dimensión Z alejan al Capi de las líneas conspiranoicas de Ed Brubaker y nos presentan un Steve Rogers que llora, sufre y las va a pasar canutas de verdad, a la par que revitaliza a Arnim Zola como maloso de primera categoría (todo esto, y más y mejor, ya lo contó Alex Polanski en su excelente artículo “Capitán América: La Extraña Guerra de la Dimensión Z”). Ahora bien, pese a todo el interés y emoción que la saga presenta al principio, a medida que avanzan los números te das cuenta de que la cosa va en la línea de “Imposibles Vengadores” y que se va a quedar en un “Dinastía de M” más (por no reiterarme nuevamente con lo de “what if”).

En Educación Infantil dibujan mejor

En Educación Infantil dibujan mejor

Aquí debo hacer un inciso y reconocer que estoy jugando con ventaja porque sé lo que va a pasar en los siguientes 15 números, pero quizás sea eso lo que me fastidie aun más. Porque terminé la saga de la Dimensión Z, pese a sus errores y a John Romita Jr., encantadísimo con la dirección que tomaba la serie, con un héroe de corazón destrozado tras perder tanto su prometida como al chaval que había criado como si fuera su propio hijo. Además, después de vivir más de una década en “Zolandia”, volvía a ser un hombre fuera de su época ya que había estado más tiempo allí que en el universo Marvel, por lo que amigos íntimos como los propios Vengadores, ahora eran personas con las que había compartido menos momentos de su vida que, por ejemplo, cualquiera de los Phrox (una raza que lo acoge y ayuda en Dimensión Z). Para rematar la faena, le acompañaba en su regreso la otra hija de Zola, Negra Azabache, un personaje muy prometedor después de abandonar las maquinaciones de su padre y unirse a nuestro campeón para encontrar un mundo totalmente desconocido, en el que el Capitán tendrá que volver a ejercer de figura paternal si no quiere que a la muchacha cruce la delgada línea que la devolverá a la tradición familiar de volverse majara (y asesina psicótica, ya de paso).

Jet_Zola 2

Está buena… ¡Y lo sabe!

Pues no. Todo el desconsuelo, los huesos rotos y demás heridas incompatibles-con-la-vida-aunque-seas-un-supersoldado se quedan en mera anécdota porque el Capitán América vuelve a casa por el mismo sitio absurdo y… ¡No ocurre nada! O sea, el Capi pasa por sus pruebas médicas para librarle del virus Zola, llora en el hombro del Halcón sus pérdidas, tiene a Negra Azabache poniendo cachondo al personal por allí… pero, poco más. Remender tiene una situación estupenda de la que sacar partido y en cambio le da la vena Brubaker y se monta un complot político-bélico que no viene a cuento, la verdad. En primer lugar, por el villano, porque mira que habrá enemigos del Capi de los que tirar para montar una buena historia, pero inventarte uno como el Clavo de Hierro, sin nada de carisma y que parece sacado de los comics de Puño de Hierro, deja mucho que desear. Además su pretensión de querer integrarle en el Universo Marvel conectándole con Nick Furia y Dum Dum Dugan en los 60 me parece un auténtico despropósito, principalmente, por la falta de credibilidad del asunto. Si a esto le añades que su primer peón va a ser el grillado de Nuke, y lo presentas durante 4 números haciendo lo mismo que Pecado y Calavera en la etapa anterior pero mucho peor (¡Y sin siquiera considerar como plagia al Superman de Byrne en la historia de “Bloodsport”, lo cual debería ser denunciable!) pues apaga y vámonos.

shaolinscientistsq3

Errr…. Esto… ¿Escuadrón Científico Shaolin? ¿De verdad no es una coña?

Aun en estado de shock, Remender tiene una iluminación Morrisoniana y nos sorprende con el siguiente jefe de nivel, El Doctor Burbujamental. Y aquí sí que agarraos que vienen las curvas: resulta que para contrarrestar a Arma Plus, SHIELD creó Arma Minus y al no lograr sus objetivos, el científico al cargo experimentó con el suero del supersoldado y LSD y se convirtió en un tipo con bombín, bastón y una valvula en la cabeza de la que le salen pompas. Eso sí, es todo “Make love, not war”, porque si sus burbujas te atrapan, acabarás muerto, pero de buen rollo, sin sufrir ¿¿¡¡WHAT THE FUCK!!?? Pues mientras te secas las lágrimas de tanto despollarte te cuento que para pulirse a este tío y a la superamenaza del líder de “Podemos” chino, el Clavo de Hierro, se nos van a ir 5 números ¡5! Un TPB en toda regla para contarnos una historia en el desierto del Sáhara, además pésima y perezosamente ilustrada por, abróchense los cinturones, ¡Nic Klein! ¡Y yo pensando que las cosas no podían ir a peor!…En fin, que al final el Doctor y el Clavo son derrotados, Remender nos recuerda que bien se coordina consigo mismo presentando Gungnir, la nueva arma de SHIELD para cuando nos ataquen celestiales cabreados, y el Capi se queda sin suero del supersoldado y ahora es un viejete la mar de simpático que busca vallas de obra por donde pasa.

Remender es tan guays que ya tenía en mente al Dr. Burbujamental desde X-Force

Remender es tan guays que ya tenía en mente al Dr. Burbujamental desde X-Force

Y con esta situación tan original, Remender por fin decide traer de vuelta a Arnim Zola y la Dimensión Z. El problema es que después de habernos tirado un año metidos en una saga aburridísima, el que aun sea capaz de recordar que es lo qué pasó por allí, merece un premio. Y el que encima aun tenga fe de que la cosa se puede arreglar, merece dos. Y efectivamente, nada bueno ocurre porque encima solo se dedican 3 números y medio a resolver la historia y todo se precipita que es un gusto. A modo resumen y spoilerizando al personal: Sharon Carter no estaba muerta, que estaba de parranda (y en manos de Zola quien, pues no la ha matado ¿Pa qué?); Ian, el “hijo” del Capi, antes de abrazarse a su padre hincha a leches a Iron Man, Thor y Hulk (Era taaaaan difícil llamar al timbre de la mansión y presentarse); Negra Azabache ayuda a derrotar a su padre pero, ¡Oh surprise!, Sharon Carter ha oído desde su celda como confabulaba junto a éste contra los Vengatas y el Capi la pide que se entregue, por lo que la moza se pira enfadadísma; El Halcón es un héroe ¡Se zumba a Negra Azabache! (y bueno, también salva al mundo); y Steve Rogers convoca a todos los Vengadores habidos y por haber y les dice que aunque ahora lleve pañales para la orina, él y Sharon son dos grandes estrategas y van a dedicarse a coordinar las acciones del supergrupo, que lo han leído en un tebeo de Batman y parece ser que a la tal Oráculo la funciona. Y que para sustituirle, pues no se le ha ocurrido mejor compañero, vengador y héroe que James Buchanan Barnes, pero como ahora es el nuevo “Hombre en el muro”, el amigo invisible le toca a Sam WIlson, AKA El Halcón (Clint, lo siento ¡Otra vez será!).

VINO 1

Remender y su falta de memoria: Capitán América #40…

VINO 2

… y Capitán América #45

Y así se pasa la última página y se terminan los 25 números que Rick Remender ha dedicado a juguetear con el primer vengador de una forma bastante mediocre, a mi parecer. Vale que Brubaker le dejó el listón muy alto, pero después de un comienzo notable, la caída en picado fue terrible, denotando no tener las ideas muy claras ni por dónde tirar con el personaje (de hecho hay momentos que parece estar más pendiente de reforzar las tramas de “Imposibles Vengadores” que de hacer avanzar la historia del Capi). Pero en fin, si Bru fue capaz de asesinar al Capitán Rogers para traernos al Soldado de Invierno como nuevo portador del escudo, Remender en su afán de establecer paralelismos con la anterior etapa, va más allá, volviéndolo viejuno y presentarnos a su nuevo capitán que, aparte de escudo, también tendrá alas ¡E incluso sidekick con Ian Rogers como Nómada! Lo que piense Ala Roja, no lo tenemos tan claro, pero lo que piensa Steve Rogers, seguro…

Steve-Rodgers

Remender… ¡¡¡Hijodeputaaaaaaa!!!