American Sniper portada
Publicado el 20 de febrero del 2015 por Capitan_Melenas en Cine
[CRÍTICAS] American Sniper

Eastwood siempre me ha parecido un director valiente. Es capaz de dejar sus convicciones personales para beneficio de su historia, gracias a una sensibilidad y conciencia social capaz de encarar un debate serio y contundente sobre temas complejos. Gestiona con inteligencia y humanismo propuestas que no dejan indiferente al espectador, armado de la pericia técnica del que ha respirado cine, al lado de alguno de los mejores, durante una fructífera carrera delante de la cámara.

Yo soy más del Call of Duty

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Ha sido en su reconversión a director cuando hemos visto al auténtico Eastwood, que ha sabido lidiar con los fantasmas de su propia carrera como tipo duro oficial, destrozando con intuición de perro viejo todos los clichés alrededor de su leyenda, dando como resultado alguna de las mejores películas de los últimos años. Todavía se puede permitir el lujo de mirar por encima del hombro a toda una nueva generación que viene pegando fuerte, porque sus películas son todavía un referente para crítica y público. American Sniper no ha sido una excepción, y certifica el increíble rendimiento de Eastwood en la taquilla, con una sorprendente recaudación que ni la más optimista de las perspectivas hubiese imaginado.
El problema de esta película es ese riesgo que Eastwood ha encauzado de manera magistral en casi toda su obra. Se tambalea peligrosamente en American Sniper cuando el director obvia la reflexión compleja y meditada de anteriores propuestas para dar rienda suelta a un discurso que se mueve en una desagradable ambigüedad, camuflaje perfecto para el mensaje directo y sin concesiones. Es decepcionante que el veterano realizador renuncie así mismo para dar el mensaje obviado en otras ocasiones, cosa que ha enriquecido sus películas gracias al reparto de puntos de vista.

Di hola a la cámara, chavalote

Di hola a la cámara, chavalote

En American Sniper, Eastwood deja muy claro su posicionamiento, sin lugar a la réplica, de una manera tan simplona que resulta difícil seguir el rastro al director que ha conseguido emocionarnos en la mayor parte de su filmografía. Incluso detrás de la cámara, prefiere el efectismo heredado del cine bélico actual en lugar de la pausa y calma habituales. Eastwood no genera debate, está más ocupado en convertirnos en voyeurs gracias a la mirada subjetiva desde la mira telescópica de un asesino/héroe, un posicionamiento que resulta hasta ofensivo en ocasiones, transformados en cómplices de la barbarie. Entiendo que se ha tomado esta decisión estilística para que el espectador sienta la tensión de un hombre que se juega la vida todos los días, pero, en mi caso, me vi atrapado en un un agresivo recurso que es repetido con beligerancia.
Si, como espectador, se pierde la conexión con el personaje principal, la película se diluye en un escaso mensaje sobre los terribles efectos de la guerra, pero sin poner en duda la utilidad de ésta. Se aplaude el sacrificio de un fanático que se enfrenta a otros fanáticos en un bucle sin sentido, pero que se excusa en un patrioterismo enervante y maniqueo. Ahí reside gran parte del problema de la película, el personaje principal. A pesar de la poderosa defensa que hace Bradley Cooper de su rol, el protagonista principal no da más de sí: es un ser humano simple, anclado en los valores rancios del americanismo más reduccionista. Es tan peligroso y destructivo como sus contrapartidas árabes (presentados como carne de cañón sin rostro, colección de gritos y odio informe), pero que tiene la ventaja de jugar con los “buenos”. No entiendo al héroe, ni su desgracia en forma de estrés post traumático. Eastwood me ha presentado como personaje a un tipo que se define por otra gente a la que mata, pobre y sin apenas evolución.

También tengo mi corazoncito, escoria antiamericana

También tengo mi corazoncito, escoria antiamericana

No hay moraleja, ni reflexión, ni discusión. Habrá polémica, sin duda. Eastwood, en este caso, ha elegido la arenga.
Así empobrece Eastwood una película que, aún con todos esos defectos, es mucho mejor que la mayoría de las películas que se estrenan semana tras semana. Aún así, me siento un tanto huérfano, decepcionado. Añoro al gran narrador, al hombre de rostro pétreo capaz de sacarme de mi zona de confort a base de un manejo extraordinario de las emociones humanas. En American Sniper, Eastwood elige la simpleza porque, efectivamente, todo es más simple. Y no me apetece aplaudir a un Eastwood tan conformista.