Gayson portada
Publicado el 28 de marzo del 2015 por Capitan_Melenas en Cómic
Grayson: La nueva cara de Nightwing

Dick Grayson. El nombre debería sonaros. El chico está ahí casi desde el principio. Lo cierto es que nunca fue un niño normal, de ciudad en ciudad, de salto en salto. Cuando uno crece en el circo, las cosas son diferentes, claro.

Agente secreto al servicio de Spyral

Agente secreto al servicio de Spyral

Todo se torció de verdad el día que sus padres murieron delante de sus ojos. En esa tragedia, el joven Dick dejaba atrás su vida de nómada, y se convertía en el pupilo del niño mimado de Gotham, ese ricachón de Bruce Wayne. Lo que no sabía aquel chico confuso y lleno de rabia es que el famoso vividor escondía un secreto. Uno de esos que dan sentido a la palabra. No uno en plan “al señor Wayne le gusta la comida para peces de acuario”, no. Lo que oculta Bruce Wayne al mundo es algo mucho más importante.

Resulta que es Batman.

Así empezó Dick Grayson su camino para ser el adulto que es hoy. Y, como miembro de la Batfamilia, no ha sido un paseo tranquilo. En aquellos primeros días como compañero del Caballero Oscuro, adoptó el nombre de Robin, y puso sus habilidades circenses al servicio de la cruzada contra el crimen que se había impuesto el inquebrantable justiciero. Pulió esas destrezas bajo la tutela de Batman, y se ganaría su puesto en la leyenda del murciélago. El joven aprendiz se transformaba en la contrapartida alegre y dicharachera del siempre oscuro señor de la noche, y ambos se ganaron el título de duo dinámico. Eran otros tiempos, más inocentes; más felices.

Pero los tiempos cambian, el intrépido acompañante infantil se transforma en un joven capaz, deseoso de probar su independencia. Primero, como parte del grupo de héroes adolescentes Nuevos Titanes. Más tarde, el muchacho deja atrás la larga sombra del murciélago, y toma su propio rumbo. Adopta el nombre de Nightwing, inspirado por una leyenda Kriptoniana que Superman le cuenta, y comienza su carrera en solitario, convencido de que la cruzada que él ha elegido no tiene nada que ver con la de Batman.

El constante enfrentamiento generacional toma dimensiones dramáticas en este enfrentamiento ideológico, ya que Batman, un obseso del control, se tomó como un desafio este golpe sobre la mesa del que hasta ahora había considerado lo más cercano a un hijo. A pesar de este choque frontal de caracteres, lo cierto es que Batman nunca perdió la confianza en Dick Grayson, y cuando las cosas se han puesto realmente complicadas, aquel primer Robin siempre ha sido la opción para el cruzado de Gotham. Tanto es así que en dos ocasiones ha tenido que portar el manto del murciélago, muy a su pesar.

Mikel Janin en pleno rendimiento

Mikel Janin en pleno rendimiento

La primera vez, Bruce Wayne se encontraba en plena convalecencia tras la dura batalla contra Azrael por recuperar su identidad de Batman, usurpada por el muy explícito ejecutor de la orden de San Dimas. Durante esta recuperación, Wayne pidió a su antiguo pupilo que vistiese el legendario disfraz, un auténtico emblema en la ciudad de Gotham. Grayson aceptó sin duda, ya que esa oportunidad significaba el justo legado tras años de sacrificio. Durante aquel periodo, Dick sufrió una cura de humildad, y tras soportar el peso de la responsabilidad de un símbolo como Batman, su idea acerca de su mentor cambió radicalmente. Entendía el terrible sacrificio que entraña con madurez, hasta el punto que devuelve el traje a su legítimo dueño, superado por el peso de la leyenda.

La segunda ocasión en la que Dick porta el emblema del murciélago fue durante la aparente muerte de Bruce Wayne. Atrapado por la ecuación de la antivida de Darkseid durante el evento conocido como Crisis Final, fue transportado a un viaje por el tiempo orquestado por Grant Morrison, en el que se daba una vuelta de tuerca a la presencia de Batman en Gotham City desde un punto de vista que rozaba lo mágico.

Con Wayne fuera de juego, Dick adoptó de nuevo la identidad de Batman, pero esta vez menos atemorizado por la eterna presencia de su antecesor. Llevo la esencia del murciélago a su propio terreno, y disfrutamos durante una buena temporada de un Batman diferente, sonriente y optimista, que además debía lidiar con una bomba de relojería como Damian, el hijo de Batman y Thalia, que habia adoptado la identidad de Robin.

El regreso de Bruce Wayne de sus peripecias temporales trajo enormes novedades (por ejemplo, la creación de un conglomerado empresarial llamado BATMAN INC), y el retorno de Grayson a su identidad habitual, NIghtwing.

Entonces DC revienta, se carga años de continuidad, y se inventa un nuevo universo donde nada es como nos lo habían contado.

Nuevo concepto: academias de niñas bien asesinas

Nuevo concepto: academias de niñas bien asesinas

Lo cierto es que en la aventura editorial de DC las colecciones de Batman no sufrieron grandes cambios. Grant Morrison llevaba años al frente de la cabecera, y tras su magnífico trabajo había un increíble estudio del personaje y su historia, perfectamente cohesionado y contextualizado. Si hubiesen tirado al traste tamaña labor enciclopédica y narrativa, hubiese sido un insulto al autor y a los lectores, así que lo básico de nuestro personaje de hoy quedaba inalterado.

Lo que no quiere decir que no hubiese novedades, y de las que dejan torcido. El regreso de Grayson al circo Haley implica un encontronazo bestial con el pasado. La aparición del tribunal de los buhos descubre su añorado circo como un horror al servicio de los intereses de este clan de asesinos. Descubre que él mismo podría haber sido una de sus mortíferas garras si no hubiese acabado bajo la tutela de Bruce Wayne, ya que las pistas del Haley escondían el campo de entrenamiento secreto para estos gobernantes secretos de Gotham.

Por si no fuera suficiente, Sonia Zucco, la hija del asesino de sus padres, se cuela en su vida de manera dramática. La joven confiesa a Dick sus sospechas de que el mafioso sigue vivo, escondido en Chicago. Hasta allí parte nuestro antiguo Chico Maravilla, en un arco narrativo que significó el punto álgido de su colección en esta nueva andadura de DC. Kyle Higgins fue el guionista elegido para que esta independencia del pupilo de Batman fuese más notable que nunca, alejado de Gotham City y construyendo una vida propia, con enemigos y aliados que poco tenían que ver con el desquiciado mundo de Batman. Un gran momento que prometía un futuro brillante.

Pero en DC no son de dejar las cosas quietas, a pesar de las ideas que maneje el equipo creativo de turno. Las necesidades editoriales están por enciam de cualquier cosa, me temo, con resultados muy discutibles en la mayoría de las ocasiones.

El estilo de Janin siena muy bien al dinámico Grayson

El estilo de Janin siena muy bien al dinámico Grayson

La saga Maldad Eterna puso en jaque al universo DC al completo por la invasión del Sindicato del Crimen, una especie de versión perversa de la Liga de la Justicia llegada de otra dimensión. La serie resultaba en una puesta al día de conceptos que Grant Morrison (sí, él otra vez) ya había rescatado en su excepcional obra Tierra 2 (que nosotros reseñamos en el momento de su publicación por ECC). Una de las primeras víctimas de estos villanos interdimensionales es el propio Nightwing, que acude a Gotham en ayuda de sus amigos. El Sindicato del Crimen no desaprovecha la ocasión, y desenmascara al joven héroe en televisión. Sin identidad secreta y a merced de los peores enemigos posibles, la vida de Dick Grayson está a punto de dar un vuelco. Se dice mucho eso de “nunca volverá a ser lo mismo”, pero en esta ocasión parece que hay nucho de verdad en el cliché.

Al final de la saga, Dick era salvado in extremis de una muerte segura. El nombre de su ángel de la guarda, Lex Luthor. Sí, habéis leído bien, el despreciable enemigo de Superman acabó como el tipo que salvó el día. Esto ha cambiado a todas luces la situación de Lex ante la opinión pública y la propia Liga de la Justicia, pero esto es un tema para otro día. El asunto es que, a ojos del mundo, Dick Grayson había muerto.

Visto el aluvión de problemas que se le venía a la Batfamilia ante el descubrimiento público de la identidad del joven pupilo de Batman, el Caballero Oscuro decide tomar ventaja de una situación tan peliagunda. En las páginas de BATMAN INC conocíamos a Spyral, una extraña organización de espionaje que desde entonces ha puesto al Caballero Oscuro en alerta. Aprovechando la “muerte” de Dick, encomienda a su antiguo Robin la misión definitiva: desde la clandestinidad, ha de infiltrarse en las filas de esta organización para informar a Batman de lo que se cuece dentro de Spyral.

Así encontramos al bueno de Grayson en esta nueva colección que lleva su nombre de civil. Sin disfraces, sin correrías por los callejones de Gotham. El prácticamente desconocido Tim Seeley consigue una atractiva mezcla de géneros que sienta muy bien al antiguo Robin. Grayson es un cómic de acción y espionaje con reminiscencias a los grandes clásicos del género. Conserva una pizca del colorido pop que Grant Morrison (¡yyyyyy otra vez!) imaginó para Spyral (un sentido homenaje a la SPECTRA de James Bond) con la tendencia actual de esta clase de historias, con el toquecito a lo Jason Bourne que tanto nos gusta (porque os gusta, malandrines, que lo sé yo). Todo de manera coherente con el propio universo DC, narrado de forma trepidante pero equilibrada. No se centra en la manida sucesión de escenas de riesgo, y pone al héroe en jaque, sumergido en un mundo en el que sus valores como Nightwing, la forma en la que ha hecho las cosas hasta ahora, no tiene cabida en el peligroso juego a vida o muerte que es Spyral.

¿Qué es Spyral?

¿Qué es Spyral?

A los lápices, Mikel Janin, un viejo conocido de DC, que no decepciona. Su estilo es claro, directo, dinámico, perfecto para esas escenas llenas de movimiento en las que Dick luce como el acróbata que siempre será. El manejo del diseño de página acrecenta la tensión con soluciones inteligentes, sin cortarse a la hora del lucimiento personal cuando toca desmelenarse con el intercambio de sopapos (Sí, sopapos. Sonará cursi, pero me encanta esa palabra). Mención extra para el uso del color a cargo de Jeromy Cox, que ene ste cómic tiene un papel especial, sobre todo en las tripas de Spyral y los colores apagados de sus oficinas. Un cómic muy vistoso, gracias al trabajo de un tipo que sabe lo que hace. Y que portadas, chicos y chicas. De póster.

Como extra, tenemos la aparición estelar de Lucas Trent, alias Midnighter. Una vez cancelada la colección de Stormwatch es genial tenerle de regreso por las páginas de un cómic, y más si está relacionado del algún modo con Batman. Recordemos que Midnighter nació como versión paródica y bruta (y gay, todo sea dicho de paso, con polémica añadida al entuerto) del propio señor de la noche en la época dorada de los estudios Wildstorm. A la postre, serían absorvidos por la todopoderosa DC, y aquí le tenemos compartiendo roturas de tibia y peroné con el artísta anteriormente conocido como Nightwing.

Haciendo amigos desde el número 1

Haciendo amigos desde el número 1

Admito que me molestó mucho el cierre de la colección regular de Nightwing. Fue una de esas decisiones que las grandes editoriales toman con argumentos pillados por los pelos, y, con todo el dolor de fan visceral, DC se está convirtiendo en la estrella de estos volantazos que, en mi opinión, quitan muchos enteros a la credibilidad de sus propuestas. El futuro de Nightwing parecía encaminado hacia un buen montón de tramas que nunca veremos solucionadas por la abrupta interrupción de sus aventuras. Pero, a cambio, tenemos una nueva cabecera, que cambia de manera radical el concepto que ha sostenido al personaje a través de las últimas décadas. Un cómic diferente, con ciertas dosis de atrevimiento, y que nos lleva por derroteros diferentes a los esperados en un tebeo dedicado al supertipo de turno. Nos ofrece a un Dick Grayson adulto, comprometido, que sigue siendo él mismo a pesar de las circunstancias.

Esperemos que en DC estén quietecitos un tiempo con sus ideas geniales y nos dejen disfrutar de estas nuevas aventuras llenas de guiños a esyas historias de pulp high tech. Porque tenemos a dos autores que, tomándose muy en serio su trabajo, se están pasando en grande.