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Publicado el 11 de abril del 2015 por Capitan_Melenas en Gamers
Valiant Hearts: The Great War

El mundo del videojuego goza de una enorme y agradecida diversidad. Gracias a los nuevos dispositivos, cada vez son más los pequeños estudios que se lanzan a la aventura de la creación de discretas maravillas. El juego indie cada vez tiene más adeptos, y las pequeñas producciones han llamado la atención de estudios que normalmente se encargan de productos orientados al gran público con presupuestos indecentes. Claro está, estos mastodontes de la industria no están dispuestos a que un sector muy importante de compradores en potencia se distraiga con estos pequeños tesoros sin llevarse ellos su parte del pastel. Para sobrevivir en este espacio del creciente mundo de los videojuegos, hay  que jugar en otros términos, muy lejos del, a veces, complaciente espectro de los grandes desarrolladores.

Bajo la artillería enemiga

Bajo la artillería enemiga

Uno de los estudios que ha recogido el guante son Ubisoft, conocidos de sobra por su siempre polémica saga Assasin´s Creed entre otras. Con mucha seriedad y cuidad por el producto nos invita a revisar uno de los episodios más terribles de la historia reciente de la humanidad en Valiant Hearts, deliciosa aventura que no os dejará indiferentes.

Valiant Hearts nos sumerge en un magnífico entorno 2D, auténtica delicia visual que bebe de manera directa de la estética del cómic europeo. Esta referencia no se centra nada más que en el diseño de personajes y paisajes, si no que veremos como es pieza central en la narrativa del propio juego. La viñetas son una solución constante para el desarrollo de esta historia bélica, y nos da una sensación de dinamismo bestial como jugadores. Este acierto de diseño se convierte en el punto fuerte de este juego pensado para quedarse en nuestras retinas, pero, desde luego, no es  su única virtud.

El eje central de la historia que nos cuenta Valiant Hearts es el cruce de caminos entre cuatro personajes que ven sus vidas completamente destruidas por la llegada de la Primera Guerra Mundial. Todos tienen un trasfondo que los convierte en inolvidables, a pesar de ciertos aspectos que los acercan demasiado al cliché. Esto no es necesariamente malo, puesto que con personajes vistos y una otra vez se pueden construir caracteres familiares para el jugador, y si además los dotan de una gran evolución llena de emotividad, pasan de planos rellenos para dar sentido a la historia a personajes que van a ocupar un lugar especial en vuestros corazoncillos jugones. No será fácil que estos cuatro valientes y el nutrido plantel de secundarios salgan de vuestras cabezas mientras incluso cuando no estés enfrascado en sus avances por las trincheras.

Los protagonistas de este drama

Los protagonistas de este drama

Además, cada uno de ellos tiene un papel esencial en el desarrollo del juego, habilidades únicas que sirven de referencia para a las diferentes situaciones de juego, otro de los grandes aciertos de Valiant Hearts. A lo largo del recorrido por la línea de ataque europea, los protagonistas se verán envueltos en combates abiertos, escenas de sigilo, puzles de diversa dificultad o divertidas persecuciones en coche. Gracias a un grado de dificultad muy apropiado, en algunos momentos no os vendrá mal el libro de pistas que proporciona el propio juego en su nivel de dificultad más accesible. Lo normal es que la respuesta esté en de algún modo ligada a la interacción con el escenario, lleno de pequeños detalles que hacen cada paso de este juego un espectáculo visual. La confianza con vuestro perro (personaje que os va a llegar a la patata sí o sí) será clave para resolver la mayoría de los encontronazos que tendréis con casas derrumbadas, ascensores, palancas que accionan mecanismos varios, y todos esos ingenios que los chicos de Ubisoft han pensado para haceros la vida un poco más complicada.

La variedad de situaciones y la sencillez de su espíritu como juego se traducen en la jugabilidad más adictiva, aunque sí es cierto que existe cierto desajuste entre unas acciones y otras. Por ejemplo, puede haber cierta sensación de repetición en las escenas de Anna, la aguerrida enfermera que busca a su padre entre los desastres de la guerra. No es, ni de lejos, su único aporte al desarrollo del juego, pero si que es cierto que muchas de sus escenas consisten en curar a alguno de los heridos de guerra, con una sucesión de QTE que resultan un poco repetitivos a la larga. Esto es un pequeño desequilibrio que se soluciona con esa diversidad de la que hablo, que hará que os atrapen de manera inevitable las aventuras de estos sufridos personajes.

Maravillosas soluciones visuales

Maravillosas soluciones visuales

Pero, en mi opinión, la grandeza de Valiant Hearts está en la capacidad para llegar al corazón del jugador. A pesar de ese aspecto inocente en su diseño, esta aventura muestra el lado salvaje y oscuro de la guerra, ausente de toda heroicidad o justicia. En los últimos compases del juego, los cadáveres se apilan en las trincheras, hombres superados por la cara más bestial del ser humano caen abatidos por las ametralladoras, mientras que envalentonados generales que no han pisado jamás un campo de batalla brindan por victorias rubricadas en sangre.

El valor didáctico de Valiant Hearts nos sitúa de manera clara y sin miramientos en el conflicto. Cada objeto que nos encontramos se acompaña con exhaustiva información sobre los eventos históricos que se sucedieron en aquella época histórica. La guerra tal y como la conocemos hoy aparece en toda su crudeza ante nuestros ojos. La guerra química, la artillería, los primeros carros de combate, el alambre de espino… todo se explica con datos históricos contrastados. Valiant Hearts es un juego humanista, en toda la amplitud de la palabra, que deja bien claro el horror de la guerra, sus terribles consecuencias. En un entorno histórico con mucho menos empaque que la explotada Segunda Guerra Mundial, pero que no es menos terrible.

Los horrores de la guerra

Los horrores de la guerra

 Hearts os dejará con el corazón encogido la mayoría de las veces, pero también os arrancará alguna que otra sonrisa. Sobre todo, os dejará la sensación de haber experimentado una gran experiencia jugable, muy completa, diferente y muy bien planteada. Si además incluimos una banda sonora brillante (ojo a las escenas de conducción, donde piezas muy conocidas se convierten en parte esencial del momento), Valiant Hearts es de esos juegos que, perfectamente, pueden entrar en vuestro top ten del año.

Como anécdota personal, diré que el que suscribe, todo un melenudo de hueso ancho, que diría Obelix, estuvo un ratito encogido en su sillón una vez acabado el juego, aguantando la lagrimita. Moñas que es uno, quizá, pero me temo que esa sensación la compartirán conmigo según avancen vuestras correrías en Valiant Hearts.

Porque en un mundo donde tenemos GTA  y Halo, juegos como Valiant Hearts llevan el fabuloso arte de contar historias a un nivel más pequeño, sí, pero muy hermoso.

Bonus Track: El tráiler que se presento en el E3 antes de la edición del juego. Si no os emociona, lo mismo es que estáis muertos.