Furious portada
Publicado el 30 de abril del 2015 por Capitan_Melenas en Cine
[CRÍTICAS] Fast and furious 7
Dame mi Oscar, madafaka

Dame mi Oscar, madafaka

Algunos se preguntarán de qué sirve esta crítica a estas alturas. Hace semanas que se estrenó esta cosa fílmica, y ya se ha dicho casi todo lo que hay que decir. El asunto es, precisamente ahora me apetece esta crítica. La mayoría de vosotros la habéis visto, y si no, es porque no tenéis ningún interés en pasar por taquilla, así que es en este momento cuando puedo sacar toda la artillería sin peligro de spoiler que estropee vuestra experiencia cinematográfica. En este caso, experiencia es un equivalente a prender fuego a vuestro propio vello púbico. Después de 7 películas, Fast An Furious no ha dado más que gasolina para que el cani que está sentado dos filas por detrás en el multicine de turno grite entusiasmado “Uaaaaaah, primo, que bólido”.

Fast and Furious 7 es el horror al que hacía referencia el coronel Kurtz en Apocalypse Now, estoy seguro. Lo más triste es que todavía tenía expectativas en que de esta tontería máxima de saga saliese algo medio decente, teniendo en cuenta que el tipo detrás de la cámara es James Wan, un director que había dignificado con bastante acierto el género de Terror. Fue el responsable de los primeros compases de Saw antes de que se convirtiese en otra tontería superlativa en forma de saga interminable, y nos arrancó más de un salto de regusto clásico con Insidious (exijo que Rajoy doble el tráiler de la siguiente película de la serie). Es más, perpetró la mejor película de terror que he visto en años, Expediente Warren, de la que ya hicimos un análisis en su momento (la puedes leer aquí ). James Wan, eres mi última esperanza.

Tonto de mí.

Paco, ve frenando que veo árbol

Paco, ve frenando que veo árbol

Digo, la primera escena estuvo a punto, a un casi, a un pelo de Rafa Mora, de despertar en mí algo de interés. James Wan presenta al villano de forma espectacular, en un ejercicio muy efectista, pero bastante inteligente, que es de lo mejor del filme. El problema, que, efectivamente, a partir de ahí todo va cuesta abajo. El malo interpretado por Jason Statham se diluye en la bruma conceptual que rellena la nada hiriente con la que las mentes pensantes detrás de esta producción pretenden insultarnos. Y tiene gónadas desperdiciar a un tipo como Statham, que además de repartir sopapos con arte, resulta que sabe actuar (de manera limitada y repetitiva, pero ahí está). Para encima, la escena queda deslucida por el montaje esquizofrénico e irritante que es marca de la casa en esta saga. Entonces, el abismo me devuelve la mirada y me confirma lo que sospechaba: James Wan ha renunciado a sí mismo y se ha visto poseído por el espíritu troglodita que prima en Fast and Furious.

A partir de ahí, lo mismo de siempre, pero en más, y no mejor. Los simpáticos delincuentes motorizados de la primera película se han transformado poco a poco en una banda de monguers high tech, envueltos en tramas ridículas e increíbles, protagonistas de situaciones en las que queda demostrado que en esta saga cada vez hay menos guión y más cocaína. Clichés desesperados por molar en todo momento destinados a ser el sueño húmedo del lado oscuro de Forocoches.

Wan cae en todos los absurdos repetitivos de la saga, rebasando con alegría la línea del ridículo. Es doloroso ver como un director que ha demostrado talento y mundo visual propio se sumerge de manera tan burda en los tópicos esperables sin dar ninguna oportunidad al riesgo. Hay una escena en la que Wan cava su propia tumba, al mostrar con el mismo tipo de intención, a base de planos nada inocentes, a coches y chicas ligeritas de ropa. No es que tenga ningún problema en ver carne, pero cuando la cosa es tan poco elegante, me da bastante asquete. Wan consigue que 50 Sombras de Grey parezca un panfleto feminista al lado de esta mongolada.

Yo he venido a hablar de mi libro.

Yo he venido a hablar de mi libro.

Lo que debería haber sido una historia de venganzas, plana y evidente pero lógica y con coherencia, se va complicando hasta niveles absurdos, cosa incomprensible porque, de verdad, el planteamiento inicial no daba para mucho. Lo que los guionistas entienden por subtramas son un berenjenal de mucho cuidado que no conduce a ninguna parte excepto servir como desencadenantes de encuentros destructivos con el malo de turno.

Vin Diesel arquea sus cejas y Paul Walker cada vez pinta menos en medio de todo esto, problemillas de muerte prematura incluidos. El intento de transformar a estos dos en una especie de James Bond sin graduado escolar a lo largo de las películas desluce el poco trasfondo que tenían los personajes en su primera película, un bodrio de mucho cuidado, pero creíble en planteamiento. Para estos productores, profundidad psicológica significa que el personaje de Michelle Rodriguez sea amnésica, en un alarde de dramatismo e intimidad (sois unos poetas, chicos). Para solucionar el tema, en pleno climax, se montan un sucedáneo de Blancanieves (en el que de manera muy perturbadora ese papel queda en manos de Vin DIesel) que pone los pelos de punta, pero de puro terror.

Para rematar el conjunto, tenemos a The Rock, que dispara por enésima vez un arma muy enorme y muy negra. Froid se revuelve en la tumba.

Elsa Pataki pasaba por allí, de camino a hacerse las fotos de turno en la premiere de Vengadores: La era de Ultrón.

Entonces, llega el final. La estupidez sensiblera y mema más enorme y malintencionada jamás rodada. Una escena que, sacada de contexto, tiene la intensidad de una final de Mujeres Hombres y Viceversa. Entiendo que se rinda homenaje al compañero caído en combate, y que todo el mundo estaba muy afectado por la muerte del bueno de Walker. Pero si esto es lo máximo que da la sensibilidad de los responsables de esta película, es que no tienen alma.

Lo que debería ser una emotiva despedida, queda deformada por la falta de verosimilitud en sus propios términos. Quiero decir, que los protagonistas son familia. Como buenos cuñados, quedarán para hacer bricolaje los domingos, o para una paella familiar, o yo que sé…

!Toma deja vu, crítico bocazas!

!Toma deja vu, crítico bocazas!

¿A qué viene tanto dramatismo de opereta, forzado y ridículo? ¿Por qué un elemento extra cinematográfico se convierte en una solución tan complaciente como falta de sentimiento real? Dentro de unos años, cuando nadie se acuerde de Paul Walker, alguien verá este peli, y quedará alucinando por un final que no tiene sentido más allá de la anécdota. Pero oye, que en el cine, unos cuantos post adolescentes con gorra, que siguen convencidos de que Parla es el Harlem, han aguantado la lagrima mientras chocaban de manera muy masculina los puños con su Bro (al que dentro de dos semanas querrán partir la cara porque le ha levantado a la Jessi, pero ese es otro tema), y han movido la cabeza de manera poderosamente afirmativa mientras Vin Diesel suelta el panegírico dedicado a su colega.

Yo me reí un poco. Soy así de chungo.

Entonces, me vengo abajo. Porque a pesar de todo esto, Fast and Furious 7 lleva tropocientas semanas líder de taquilla, convertida en la quinta película con mejor rendimiento económico de la historia. La canción horripilante que adorna el maquiavélico y manipulador final es un éxito de descargas. Mi cabeza se llena de reflexiones de baratillo acerca del modelo actual de distribución, de la falta de alternativas, de la cobardía y la falta de riesgo de los responsables de la programación de nuestros cines, de la calidad media de nosotros, los espectadores, a la hora de elegir nuestros entretenimientos.

Ante la falta de respuestas, me rindo a la evidencia. Los datos están ahí.

Elegancia choni.

Elegancia choni.

Fast and Forious es una saga que empezó mal, con una película que no pasaba de ser una imitación tuneada de Le llamaban Bodhi, pero con diálogos sonrojantes, escritos, posiblemente, por un mono titi con síndrome de abstinencia. Todo se ha ido de las manos peli tras peli, hasta llegar hasta la séptima parte, que promete no ser la última.

No hay justicia en el mundo.

Lo mejor que puedo decir de esta película es que no se trata de la peor de la saga. Pero claro, eso no es necesariamente bueno.