Mad Max Portada
Publicado el 16 de mayo del 2015 por Capitan_Melenas en Cine
[RETROCRÍTICAS] Mad Max
Carteles promocionales en los 70, ese mundo

Carteles promocionales en los 70, ese mundo

Max Rockatansky vuelve a nuestras pantallas. Posiblemente, no os suene de nada. Puede que ni él mismo recuerde que un día respondía a ese nombre, cuando todavía quedaba un atisbo tambaleante de civilización. Incluso entonces, todo el mundo le llamaba Max. Mad Max. Ahora, es probable que tengáis más claro de quién estamos hablando.

El retorno del loco Max a los cines de todo el mundo ha despertado emociones de las bestias a los antiguos fans de la saga y a todos aquellos que nunca habían tenido contacto con el personaje, gracias a los impactantes adelantos que hemos tenido a lo largo del año. Lo cierto es que Fury Road, la nueva entrega de las aventuras de Max, tiene una pinta fenomenal que promete llevarnos de retorno al reconocible futuro de la trilogía original.

Pero antes de entrar en el cine a ver esta nueva entrega, es hora del consabido viaje a en el tiempo que nos recuerde el origen del ultraviolento mundo de Mad Max. Nos trasladamos a 1979, hace la friolera de 35 años, momento en el que se estrena una modesta producción australiana destinada a convertirse en filme de culto. Rodada con 350.000 dólares de la época, recaudó a lo largo del mundo la cantidad de 100 millones, lo que sirvió de excusa para el rodaje de dos secuelas- ¿Qué tenía aquella cinta que justificase ese éxito arrollador además siga generando expectación tantos años después?

Mad Max presentaba a los espectadores la nada esperanzadora profecía de un futuro sórdido, quizá demasiado reconocible. En la ficción especulativa de décadas anteriores, el mañana era brillante y esperanzador, producto de los parabienes de una sociedad basada en el conocimiento y la justicia. A partir de los 70, la cosa cambió de manera radical por los cambios sociales que trajeron a nivel mundial las protestas sociales, el fiasco de Vietnam y la muerte del sueño americano. El enfrentamiento entre lo nuevo y lo viejo hizo tambalearse una forma de vida al completo, que despertó miedos impensables tan solo unos años antes. El enemigo externo era la excusa para el patriotismo y la permanencia de mitos que, con la llegada de una generación en las antípodas del ordenado sueño de sus padres, se fueron al traste. El miedo a lo nuevo, al desorden y a la pérdida de valores tradicionales provocó que, de repente, el futuro no fuese ese lugar de ensueño. La aparición del punk confirmaba con su estética la ruptura total con los preconcebido, y daba fondo a las pesadillas de un mundo adulto que se preguntaba en qué había fallado. Aunque la película es Australiana, el evidente tono catastrofista de la sociedad occidental hizo mella en el contexto del filme.

Antes de Vin Diesel ya estaba Max, chavales

Antes de Vin Diesel ya estaba Max, chavales

George Miller, director de la película, fabricó un amalgama de géneros que hizo de Mad Max algo único, a medio camino entre el western  y las películas de justicieros que tanto triunfaron en la época. Hizo del ajustado presupuesto un triunfo, clave para entender el ambiente creado para el filme. El paisaje desolador es un personaje más, que anticipa el desastre. En lugar de caballos, el protagonista monta coches de gran cilindrada. Detrás del olor a gasolina, Miller enfrentaba al tipo que nunca quiso ser un héroe con la pandilla de forajidos al uso en las películas del oeste, armado con los aires del pesimismo rescatado del western crepuscular.

El director lleva el referente clásico a un nuevo nivel, gracias al giro dramático que transforma a Max en un auténtico vengador por encima de la justicia que representa como agente de policía. Tras la conseguida escalada de tensión entre el grupo de motoristas y el joven patrullero, el final es el demoledor encuentro con la realidad de una sociedad al límite de la desintegración, donde la única ley que impera es la del más fuerte.

Mad Max es una película violenta, pero es una violencia que va más allá del mero derramamiento de sangre. La sensación incómoda de la falta de esperanza acompaña al espectador desde el minuto uno. No hay futuro, grita cada uno de los planos de esta película. Por supuesto, hay mucho de reaccionario en Mad Max. El agente de policía se toma la justicia por su mano porque el sistema ha fallado; un sistema que se encarga de proteger al culpable y olvidara las víctimas. Se justifica así que el anti héroe de esta historia monte su venganza sin miramientos. Cuando la película termina, el mundo es un lugar un poco más amenazador, horrible, vacío y siniestro. Miller no venía a hacer amigos, quería que vieses el futuro a través de sus ojos. El futuro es la nada. No hay escapatoria. Max es una víctima y un verdugo en un mundo de locos, y tan solo queda la supervivencia.

Córtame solo las puntas, que te conozco

Córtame solo las puntas, que te conozco

El entorno de Mad Max es un paseo por la decadencia, lleno de personajes límite, cercanos al colapso. Los policías son tan disfuncionales como los criminales a los que persiguen, pero a diferencia de estos animales motorizados, no entienden el terrible presente en el que viven, destinados a perder la batalla por un orden inexistente. Los motoristas entienden el caos; viven en él, y son los elegidos para heredar la tierra.

El éxito de Mad Max tiene su explicación en renovar el concepto de western y disfrazarlo con los miedos de la época, que se agrandaban en su mítica segunda parte (la mejor de la trilogía original a mi juicio). Todavía quedaba en el aire el colapso total que se promete en esta primera entrega. Con sencillez aplastante, crea un icono que sirvió como influencia a toda una serie de desastrosas producciones que intentaban aprovechar el éxito de esta película, y daba nuevo sentido al futuro distópico. Su sello ha quedado patente en producciones modernas, como el videojuego Fallout o el mítico manga El Puño de la Estrella del Norte, de clara inspiración en el apocalipsis que intuimos en la primera aventura de Mad Max.

Perdona que insista... ¿Tienes los 15 puntos del carné?

Perdona que insista… ¿Tienes los 15 puntos del carné?

Por supuesto, encumbró a los desconocidos debutantes que participaron en la producción. Mel Gibson se convertiría en una auténtica estrella internacional, aunque repetiría su rol de Max en dos ocasiones más. George Miller también se encargó de todas las secuelas (incluida la reciente Fury Road), aunque también se hizo cargo de producciones mucho más amables con las aventuras de Babe, el cerdito valiente o Happy Feet, con la que ganaría un Oscar a la mejor película de animación.

Es un buen momento para recuperar este clásico árido y seco, producto de una época de cambios y miedos. Es curioso que en Mad Max regrese en 2015, tantos años después, precisamente en estos días de incertidumbre y futuro impredecible. Quizá, nuestros miedos no sean muy distintos a aquellos de entonces. Quizá, seguimos empeñados en dibujar el futuro de manera tan terrible.