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Publicado el 19 de mayo del 2015 por EstaMujer en Cine
[CRÍTICAS] LA CANCIÓN DEL MAR

Hace ya unos años, en 2009, el director irlandés Tomm Moore nos sorprendía más que gratamente con una joya animada, The Secret of Kells (me niego a poner el título español, que vuelve a la manía patria de explicar la película en el título). La pieza, que supongo que todos conoceréis, y si no ya estáis tardando (¡mamarrachos!), era un ejemplo de virtuosismo estético muy ligado a la historia que contaba, centrada en la composición del manuscrito medieval de San Columba. Múltiples premios y nominaciones avalaron un trabajo espléndido, salido del circuito indie.

¡Súper Verde!

¡Súper Verde!

A parte de las consideraciones gráficas, las virtudes de la cinta también se nos mostraban en su temática, que mezclaba con mucha naturalidad elementos celtas paganos, la interrelación con los pueblos germánicos del continente y la mezcla con el cristianismo medieval, siendo todos ellos interpretados como facetas inseparables de la cultura irlandesa (y en general, europea), pero sin alardes intelectualoides: un motivo más para hacer de la obra un filme indispensable, no sólo para adultos, sino también para niños.

En esta nueva película del director, basada en un relato propio, se nos vuelven a mostrar todas las virtudes anteriores, si bien por ser una historia más convencional en su estructura, queda más redonda: Ben es el héroe-niño que se embarcará en una aventura propiciada por su hermana pequeña, Saoirse, la cual se descubre como una medio Selkie con un destino elevado, a saber, el de salvar a las hadas de las leyendas celtas del hechizo de la Bruja de los Búhos.

Mírala, si es que la casa es ominosa a más no poder.

Mírala, si es que la casa es ominosa a más no poder.

The Song of the Sea parece simple, pero a decir verdad, y como en The Secret of Kells, esa aparente sencillez argumental es el mejor esqueleto para construir un relato lleno de referencias, detalles y sabias mezclas interculturales que convierten la obra en una pieza única, hermosísima y tremendamente disfrutable por todo quisque. Algunas de estas sabias mezclas están en el personaje de Ben, que aúna con naturalidad infantil tanto al héroe mitológico como al superhéroe actual, con su miedo atávico al agua a causa de la muerte de su madre, su capa, o la correa para el perro con carrete, utilizada cual apechusque de Batman. Asume con una facilidad pasmosa esa inmersión en el mundo feérico propia del friki que se sabe todas sus leyendas, y aprovecha ese conocimiento para enfrentarse a toda una serie de situaciones que le dan miedo, pero a las que se sobrepone con inteligencia y sentimiento. No deja de ser un niño, aun a pesar de ser el héroe, y por ello podemos oírle también rezongar y quejarse en más de una ocasión. Sinceramente, me ha parecido un personaje muy creíble y con una evolución muy positiva y natural.

Aquí el héroe pastoreando a una hermanita, en un marco incomparable.

Aquí el héroe pastoreando a una hermanita, en un marco incomparable.

Algunas de las decisiones tomadas sobre la construcción del filme también redundan en su beneficio desde el punto de vista narrativo. Un ejemplo son los personajes interpretados por un mismo doblador, que hacen más patente con un recurso muy sencillo lo metafórico de la mitología en la vida cotidiana de las personas. Así el gigante Mac Lir, que amenaza con anegar la tierra con sus lágrimas, comparte voz con el padre de los protagonistas, Conor, hundido desde hace años por la muerte/marcha de la madre de los pequeños, Bronach. También sucede de manera similar con los personajes de la Abuela y la Bruja de los Búhos, Macha, que en el mito transforma a su hijo Mac Lir en piedra para que deje de sufrir; la percepción de las emociones, especialmente la pérdida, como un tabú del que no se puede hablar y del que se debe huir es contra lo que se articula el discurso de la película, que muestra como esa confrontación para con los sentimientos forma parte indisoluble del proceso de superación del dolor.

Ermita+portal feérico. Interculturalidad y sincretismo para dummies.

Ermita+portal feérico. Interculturalidad y sincretismo para dummies.

A modo de digresión. Sé que algunos estaréis pensando que ya está bien de películas infantiles con trasfondo pedagógico, pero yo niego la mayor. Es una moda, tanto lo uno como lo otro, y si está bien articulada, prefiero una película con moraleja (por llamarlo de alguna manera), positiva y educativa, que no una historia hueca sobre absolutamente nada, porque alguien cree que los niños son idiotas. Un poquito de por favor. Y si además hablamos de algo tan peliagudo como el explicarle a un peque el proceso de duelo, yo diría que es una historia más que bienvenida, en unos tiempos como los nuestros, que parece que morirse está prohibido y hablar del tema aún más. Hay autores que dan unas lecciones que bien podemos aprender los adultos, y si os interesa el tema, hay un libro llamado Sad Book de David Rosen y Quentin Blake (ilustrador habitual de Roald Dahl), que es una pasada, y que te deja planchado. Ahí queda eso.

Otros aspectos cuidadísimos son la música (aquí la B.S.O. completa), fundamental en el folklore del norte de Europa y muy relacionada con varios personajes, como el de Saoirse, que no puede hablar sin su piel de foca y utiliza para comunicarse, más o menos, una concha/ocarina herencia de Bronach; o cómo no, el apartado gráfico. Por la propia temática de la película, el estudio Cartoon Saloon no ha utilizado tanto el recurso de la no-tridimensionalidad de los fondos como en The Secret of Kells. Supongo que tendrá nombre propio (el recurso), pero hasta ahí no llego. Aquí los paisajes son acuarelas fuertes, más oscuros, a veces desdibujados, en los cuales los elementos geométricos aparecen pero no de manera absoluta, a través de los animales del bosque, los árboles o los monolitos labrados. Como en la obra anterior, la naturaleza es un elemento fundamental de la historia, dejando entrever el amor irlandés por el terruño, y haciendo partícipe de esta querencia al espectador.

Familia feliz, rodeada de leyendas. Sigh

Familia feliz, rodeada de leyendas. Sigh.

Y hasta aquí mi crítica de The Song of the Sea. No sé cuánto durará en cines, ni a cuántas ciudades de nuestro territorio llegará (yo la he visto en Madrid, aprovechando la Fiesta del Cine), pero no puedo hacer otra cosa que no sea recomendaros su visionado, que considero obligatorio, a sabiendas del disfrute que os proporcionará a todos los que la veáis. Y si la veis en V.O., mejor que mejor, que así aprenderéis a pronunciar el nombre de Saoirse Ronan, como una servidora :)

Por cierto, que Tomm Moore ha participado en otra peli como codirector, Kahlil Gibran’s The Prophet, a lo Robot Carnival pero en cine indie y sobre una eminencia de las letras internacionales… A ver si la encuentro.