Ms-Marvel-portada
Publicado el 8 de julio del 2015 por Capitan_Melenas en Cómic
Ms. Marvel: Fuera de lo normal
Tenemos chica nueva en la oficina

Tenemos chica nueva en la oficina

Os presento a Kamala Khan. De primeras, os digo que no tiene nada especial. Es una adolescente de New Jersey, con una vida completamente normal. Quizá sea demasiado infantil para su edad, pero también tiene esos primeros encontronazos con el mundo adulto. Va al instituto, y sobrevive como puede a su algo chapada a la antigua familia, que, por supuesto, la quiere con locura a pesar de ese conflicto generacional inevitable.

Parece que la vida de Kamala no será una constante de emociones y aventuras. Aunque las cosas están a punto de cambiar. La exposición a una extraña niebla es el punto de inflexión definitivo en el futuro de esta joven, puesto que pondrá al descubierto una herencia desconocida. Kamala es una de los Inhumanos, y ahora tiene poderes extraordinarios. A partir de este momento, Kamala construye su camino de manera completamente distinta. Ya no es una simple adolescente de New Jersey. Es Ms. Marvel. Es una superheroína. Aunque, por supuesto, tiene mucho que aprender.

Marvel recupera a una de sus heroínas de toda la vida de la manera más curiosa e impredecible, y, además, con todo el sabor de la tradición de La Casa de las Ideas. Para muchos será toda una afrenta ver que hay otra identidad bajo el antifaz de esta mítica personaje. Para los fieles seguidores marvelitas, Ms Marvel siempre será Carol Danvers. La cosa es que los tiempos cambian, y la señorita Danvers se ha ganado un ascenso. Hoy día responde como Capitana Marvel, convertida en un personaje clave en el universo Vengadores. Aparece de cuando en cuando en Guardianes de la Galaxia, y, sobre todo, protagoniza su propia cabecera, una deliciosa colección totalmente recomendable, que hace de las aventuras de Carol Danvers un auténtico referente del cómic actual. Al frente de esta serie, Kelly Sue DeConnick, guionista y persona guay en general. Ha puesto en perspectiva la esencia del personaje hasta el punto que será la primera heroína Marvel en tener una película con su nombre en el título. Si se parece un poco a lo que está sucediendo en el cómic… ¡la impaciencia por ver lo que ocurre en la pantalla nos come!

¡Una ración de niebla terrígena por aquí!

¡Una ración de niebla terrígena por aquí!

Kamala es lo mejor de la esencia de Marvel. Recupera todos esos elementos que hicieron de los cómics de la edad de plata el referente para todo lo que se ha escrito y dibujado en el medio. Volvemos a esos pasos que dio Stan Lee a la hora de crear sus personajes, que consistía en humanizarlos de tal manera que fuesen reconocibles por sus lectores. Con esta chica de New Jersey, recuperamos al héroe adolescente que ve su vida del revés por unos poderes que nunca pidió, y toma decisiones que conforman al adulto que un día será. Al mismo tiempo, la vida tranquila y sin demasiadas expectativas que llevaban hasta el momento, sufre una metamorfosis radical, lo que enfrenta al personaje con un entorno que no entiende cambios tan profundos. Todo esto conecta a Kamala con los hechos ocurridos en la saga Infinito, en la que las acciones de Rayo Negro para salvar a su pueblo (a lo bestia) han cambiado el estatus de los Inhumanos para siempre en el universo Marvel (dichosas licencias cinematográficas).

Pero la mirada a la Marvel clásica no se queda ahí. La editorial se desmarcó de sus competidoras en los años 60 no sólo por la humanización de los personajes a la que hacíamos referencia. Junto con esa complicidad con el lector, los guionistas y dibujantes de la época se atrevieron a situar las aventuras de los personajes más conocidos de la casa a pie de calle. Las polémicas del mundo real se colaron entre los rocambolescos enfrentamientos con coloridos villanos, y desde el principio, Lee y sus compinches demostraron una preocupación desconocida en el medio por retratar el pulso de la sociedad en sus cómics. De aquellos años surgen los primeros héroes de raza negra, capitaneados por Pantera Negra y llevados al paroxismo callejero con el mítico Luke Cage. Rompieron con el opresivo Comics Code al hablar de la problemática de las drogas en Spiderman, en una época en la que estaba prohibido de manera estúpida tratar el tema. En esa misma colección, los disturbios estudiantiles también tuvieron su reflejo en viñetas, y gracias a Chris Claremont se reinventaba el concepto de lo femenino en un medio tan machista como el cómic a partir de finales de los 70.

Una fan enmascarada

Una fan enmascarada

En la creación de Kamala hay mucho de ese espíritu, puesto que es inevitable hablar del contexto de este personaje. Kamala es musulmana. Eso, estando el mundo como está, es algo complicado. Kamala vive en sus carnes el choque cultural, entre las tradiciones de su familia (inmigrantes paquistaníes) y la vida de adolescente en la América actual. Se desliza entre mundos, en una sociedad que nunca la verá con buenos ojos y e juicio al que se ve sometida de continuo por su propia comunidad. La historia es que todo esto se trata en la obra de una manera tan humana y cercana que, al final, los conflictos de Kamala son lo de una chica normal y corriente, que, salvo localismos, se enfrenta a problemas reales de chica de 15 años. ¿Qué padre, sea de la religión que sea, no se va a enfadar por una escapada nocturna de su hija? Al final, la historia de Kamala tiene más de universal que de anécdotica reinterpretación cultural. G. Willow Wilson construye con sus guiones un entorno real y creible, donde se puede hablar de la comunidad musulmana sin necesidad de la caricatura o de provocar que unos mentecatos con turbante declaren una fatwa a la primera de cambio. El secreto de Wilson es que escribe sobre gente normal con problemas normales, y eso los hace, sobre todo, humanos.

Este cómic hace con su sentido del humor y su forma de entender lo cotidiano que las enormes diferencias que nos separan todos los días queden en nada, y veamos esos puntos en común en las historias del día del día. Por todo eso, por su propia idiosincrasia, por su trabajado contexto, por el inteligente tono escogido por la autora, Kamala Khan es un triunfo de personaje.

Lo curioso es que ni siquiera es la primera musulmana que se pasea por las páginas de un cómic Marvel, porque hemos tenido por X-Factor a Monet St. Croix, procedente de Generación X, o la efímera aparición de Arena durante la genial etapa de Grant Morrison al frente de la franquicia mutante (recordame un día que hable largo y tendido acerca de ese periodo imprescindible de los hombres X). Aunque es cierto que esa presencia era algo anecdótico, y nunca una heroína musulmana había disfrutado de una colección propia. Tanto fue el impacto que incluso nuestros telediarios patrios pararon su eterna colección de obviedades o historias de maléficos tuiteros para dedicar unos minutos a la publicación en USA de esta colección, que por fin llega a nuestro país. Aplauso de crítica y público incluido, claro.

Formas dolorosas de descubrir nuevos poderes

Formas dolorosas de descubrir nuevos poderes

G. Willow Wilson tuvo cierto éxito con una colección para la extinta Vertigo, el subsello adulto de DC (Entre la colección de decisiones irritantes recientes de esta editorial, este cierre está muy alto en el top), llamada Air. Esta alucinógena historia sobre pioneras de la aviación, pero revestida de rollo totémico que ni Carlos Castaneda puesto de peyote bajo el sol del desierto, supuso el canto del cisne (con alguna breve ruptura) en la carrera de esta guionista en el mundo del cómic. Nos alegramos de que vuelva por todo lo alto con una historia tan bien construida como la de Kamala.

En el aspecto gráfico, Adrian Alphona saca lo mejor de su vistoso estilo en el tablero de dibujo. Los aficionados lo recordarán de su magnífico trabajo en Runnaways, la vuelta de tuerca sobre el concepto de supergrupo adolescente que perpetró Bryan K. Vaughn para Marvel hace ya unos cuantos años. Alphona se luce de manera brillante en la construcción del mundo que rodea a Kamala, y además se ha adaptado sin problemas al tono ideado por Willow Wilson. El despliegue de recursos narrativos hace que la lectura de este cómic sea una delicia para el lector, incluso para el poco acostumbrado a la lectura de cómics de supertipos, y elige con mucho cuidado la intensidad de lo que ocurre en cada viñeta, desde la acción sin paliativos, la vida cotidiana de los personajes o los momentos de calma, como los entrañables encontronazos de esta nueva Ms. Marvel con los miembros de su familia. Todo importa, pero todo se trata de la manera correspondiente, y da como resultado un cómic muy equilibrado, sencillo y repleto de un pegadizo sentido del humor.

Ms. Marvel es un cómic divertido, ingenioso, basado en el humanismo más optimista y alegre. Quizá, entre tanto héroe turbio y obsesivo, esta chica de New Jersey es algo más que un soplo de aire fresco. Es algo necesario e imprescindible que no recuerda eso tan manido de “todo poder conlleva una responsabilidad”.

Estoy seguro de una cosa. Vamos a amar a Kamala Khan.