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Publicado el 30 de septiembre del 2015 por Germánico en Ludoteca
Jugando que es Gerundio: La Fuga de Colditz.

colditz2¡Por el amor de Crom! Si es que el torvo dios de los cimmerios siente tal cosa. Hacía ya la friolera de seis meses que no reseñaba ningún juego… Bien es verdad que quizá no haya probado muchos nuevos, pero sí algunos que se merecen su huequito en esta sección. Sea por lo que fuere (quizá ese secuestro por parte de una raza alielígena, o puede que mi ingreso en la prisión de Colditz) el caso es que hasta hoy no he podido reseñar ninguno.

Y ya que conseguí escapar de entre los muros de aquella cárcel alemana (desde la bodega de la tienda vallisoletana de Arkham) qué menos que hablaros de este juego de mesa, editado en España por Devir, y que por título tiene La Fuga de Colditz.

Pongámonos en situación: Segunda Guerra Mundial, el ejército alemán, cansado de las fugas de los oficiales aliados, crea una prisión de alta seguridad en un castillo allá por la ciudad alemana de Colditz. En esa prisión, se albergarán los oficiales aliados que no dejan de intentar fugarse de todo campo de prisioneros que los acoge.

Ahí estáis vosotros: uno será el Oficial Alemán que manejará a los guardias de la prisión y deberá evitar que estos malditos indeseables escapen de tus garras. Por otra parte, el resto de jugadores serán los Oficiales de Evasión, americanos, franceses, holandeses, británicos o polacos, es igual, porque todos tendrán el mismo objetivo: poner en jaque al III Reich comenzando por huir de Colditz. Para ello deberán colaborar entre ellos, intercambiar material, discutir planes de fuga y manipular la mente del oficial alemán, poniéndole cebos y demás.

La mecánica del juego es sencilla, aunque ganar no me lo pareció tanto. Con una duración de 2horas (o tambén de 1h y media), los oficiales de evasión deberán conseguir que de su escuadrón (cada jugador lleva a varios peones por el tablero) al menos dos  presos se fuguen. Para ello deberá ir moviendo sus peones por las distintas casillas consiguiendo equipo para poder superar los distintos obstáculos (y evidentemente un kit de evasión), huyendo de una posible detención y todo ello tras una tirada de dados. Si sacas dobles, puedes volver a tirar (y sacar a uno de tus prisioneros de las celdas de arresto) y seguir sumando a la tirada total de los dados. Además, si el total de la tirada es de 3, 7 u 11, podremos además robar una carta especial que no dará a los oficiales una pequeña ventaja sobre el Oficial Alemán, ya sea sacando a prisioneros de la cárcel, escondiéndolos, teleportándolos a alguna habitación en concreto o conseguir objetos así by the face.

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Por otra parte, el Oficial Alemán hará algo parecido. Básicamente tirará los dadas con las mismas condiciones y él también podrá conseguir unas cartas especiales que le permitirán hacer registros en distintas partes de la prisión o un recuento. Por otra parte, colocará a sus guardias por todo el tablero para intentar evitar las fugas masivas, controlar a todos los peones y hacer, de vez en cuando alguna detención para que aquello no se vaya de madre.

El desarrollo de la partida es tranquilo, más o menos, con algún que otro pequeño susto pero sin contratiempos, básicamente se basa en colocar los peones, conseguir todo el equipo posible y poco más. Eso sí, cuando el reloj sigue corriendo y se ve cerca el final de la partida, a todos les entra el nerviosismo y es el momento en el que los jugadores comienzan las huídas, o los intentos. Incluso existe una posibilidad de a vida o muerte, unas pequeñas misiones que permiten jugárselo todo a un carta para, un intento desesperado para dejar muuuuy atrás la maldita prisión. Y evidentemente, no siempre sale bien.

Personalmente el juego me pareció bastante divertido y me dejó con ganas de más, de poder conseguir liberar a varios de mis peones y, por qué no, ponerme el traje de oficial alemán para hacerle la vida imposible al resto. Sin embargo, sí que es verdad que parece que la primera media hora del juego, el Oficial Alemán se aburre mucho porque básicamente no tiene nada que hacer. Por otra parte, durante la partida me sentí como en películas tipo La Gran Evasión e, incluso, los 12 del Patíbulo. Cuando tenía la carta de túnel me transformé durante un momento en Charles Bronson, y me imaginé a Steve McQueen en su moto intentando huir… Muy épico y muy película de los años 60.

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En cuanto al juego en sí, he de decir que tiene una presentación bastante cuidada. Las cartas y fichas de los peones (que bueno, no son una maravilla) se guardan en una caja de cartón que imitan a un botiquín aliado. El tablero es un plano de la cárcel a color; si bien no es una belleza, es lo que tiene que ser. El juego apuesta más por lo práctico que por la decoración casi barroca. Aún así, tiene suficientes detalles para hacerlo atractivo y que dé gusto jugar con él.

Pero ahora viene lo más curioso del juego:

¿Sabías qué…?

Los autores de La Fuga de Colditz son Bob Brechin, Brian Degas y el  Major P.R. Reid. Hasta aquí, ni fú ni fá, como decía Peret en aquella película. Pero, atentos, frikis míos, que Major P.R. Reid no es más ni menos que uno de los presos que consiguió escapar de la verdadera Prisión de Colditz. ¿Ahora sí, eh? Yo, personalmente, me quedé picueto cuando me lo contaron al empezar la partida; de hecho, en el transcurso de la misma, me acordé de él pensando: joder, ¿cómo coño lo hizo?

Pero no eso no es todo. Si bien el segundo dato ya no es tan genial, sigue siendo curioso: Brian Degas fue el guionista y productor de una serie de la BBC británica que llevaba por título La Fuga de Colditz.

Así que ya sabéis, ¡A ESCAPAR!