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Publicado el 9 de noviembre del 2015 por Germánico en Libros
[Estuvimos en…] CYLCON ’15

Quizá no lo sepáis, frikis míos, pero este que os escribe es un amante (a veces hasta bandido) de los libros, especialmente si estos son de fantasía, terror y ciencia ficción. A pesar de esta afición, eventos como el Celsius o la Hispacon siempre me han tenido bien lejos, lo que nunca me ha permitido disfrutar de este amor mío todo lo que quisiera; así que imaginaros lo que significó para mí que la capital castellano-leonesa celebrase este festival, las CYLCON, en los ahora ya pasados 7 y 8 de Noviembre. Evidentemente salté como un niño por la emoción y esperé, dentro de esa paciencia que me caracteriza, que el gran día llegara.

Y llegó. Y disfruté. Y, sobretodo, aprendí.

Ahora que me enfrento a una pantalla en blanco y a un teclado buscando la forma de contaros todo lo que ha pasado en estos dos días, me veo en la horrorosa situación de no saber qué diablos decir. Ya ni os cuento del “cómo”, porque moriríamos todos un poco. Así que tiraré de una habilidad que muchas veces usamos poco y que no todos estamos muy especializados en ella: la improvisación.

IMG_20151107_112309Llegué pasadas las 11 a la Feria de Muestra de Valladolid donde, humildemente, se celebraba la primera convocatoria de este festival. Saludando tanto a organizadores como conocidos (que en ciertos casos eran los mismos), fui acercándome poco a poco, echando un ojo a todos los expositores que había cerca pensando cosas como “lo quiero, lo quiero, este también lo quiero, y este, ¡ah! ese de ahí también…”

La primera de las muchas charlas que tuve el placer de presenciar fue una cuyo título era “La Protociencia Ficción”, a cargo de  de Ricardo Muñoz y Dioni Arroyo. Hablaron de autores no muy conocidos (no al menos para mí) que habían supuesto esa semilla que daría la Ciencia Ficción propiamente dicha, incluso autores más tardíos que, si bien en principio no deberían encuadrarse dentro de esta clasificación, debían ser todo un referente.

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Ricardo Muñoz acompañado de Dioni Arroyo.

Tras 20 minutos muy intensos y cargados de tantos datos, dieron paso a la presentación de “Semillas de Cthlhu”, de José Francisco Sastre quien, acompañado de su editor Paco Arellano, nos habló de su debilidad por Lovecraft, junto con autores como Howard y Tolkien. Describió su libro como un conjunto de 6 relatos centrados, sobretodo, en la idea del ser humano contra los primigenios, ambientados casi todos en lo que vendría a ser la Península Ibérica (se conoce que hay uno que ocurre a caballo entre León y Valladolid). Usa primigenios inventados en su intento de homenajear al gran maestro de Providence. Justo después hizo una alusión sobre los juegos de Rol y juegos de mesa basados en el mundo de Lovecraft y sus Mitos, diciendo que habían perdido la esencia de lo que el autor quería transmitir, llevando a Cthulhu a convertirse en un peluche adorable. Pero a esto último… no creo que destruya a Cthluhu: todos sabemos que Darth Vader mola mil y que nuestra falta de fe le resulta hasta molesta y, sin embargo, ¿quién no tiene un adorable peluche de este Lord Sith en su cama al que abraza para sentir que la fuerza le acompaña? ¿Nadie? ¿En serio? Pues yo… yo tampoco. Me lo contó un amigo de un amigo, ya sabéis.

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De izquierda a derecha: José Francisco Sastre y Paco Orellana.

Diría que sin levantarme de la silla esperé a que el gran Ian Watson y la no menos grande Cristina Macía (sólo una mujer con ese sentido del humor podía haber traducido a Pratchett) quien fue traduciendo, poco a poco (casi arrancándole el micro de las manos) a Watson. Pero a veces es bueno levantarse a estirar las piernas. Aún así, no me perdí una sola palabra de esta tan divertida charla acompañada como presentador de Dioni Arroyo.

Watson comenzó con un “Bienvenidos a mí” y habló de cerveza y de no ser un autor muy prolífico, sino que era algo que llevaba haciendo mucho tiempo. Ante el comentario de Arroyo sobre que sus libros tenían 1000 ideas cada uno, respondió que si tenía 40 libros y en cada libro tenía mil ideas… su novela de Warhammer 40.000 tenía que ser increíble. A partir de ahí, este divertido autor inglés habló de sus historias cortas (que escribirlas era mejor que las novelas, porque puede aspirar a la perfección) y de una colección de relatos que se podía adquirir y pagar después de leer, si te gustaba. Entre comentario y comentario recordó que el se encontraba casi prisionero en un pequeño pueblo con 300 casas y 300 vacas y sin pubs (la falta de cervezas artesanas es algo que le preocupa mucho, por lo que pude escuchar) y que tras la Semana Negra en Gijón se quedó a vivir allí y se come a las vacas. Entre comentarios sobre cómo escribe (y los comentarios de Macía), llegó al final de su charla hablando de la próxima Eurocon que se celebrará en Barcelona que trata de fusionar el fandom ibérico con el del resto de Europa y para aprovechar para darle a la mujer el lugar que le corresponde en estas convenciones.

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Ian Watson, Cristina Macía y Dioni Arroyo

Tras una pausa que me llevó a casa para llenar el estómago y vaciar la mochila de los libros adquiridos, volví a tiempo para ver una de las que considero las mejores charlas de las que pude disfrutar: Adaptación de la literatura de terror al cine, de mano de José Carlos Somoza, David Jasso y Juan de Dios Garduño.  Cristina Macía hizo una pequeña presentación (de la que destacaré que al presentar a Garduño e ir a decir qué había escritor que se hubiera llevado al cine, el autor respondió “Babe, el cerdito valiente”.

Comenzó Somoza diciendo que con más miedo o más deseo, todos cuando escriben están viendo la escena en sus cabezas. Habló de aquellos personajes que dirigen la historia y que se rebelan y rompen las cadenas del autor, cosa que, por otra parte, Garduño lo daba por supuesto. Según Somoza quien, además de escritor aseguró ser psicólogo, todos tenemos muchas personas dentro de nosotros y estos personajes que se escabullen de entre nuestros dedos corresponden a una de esas múltiples personalidades que toma el control.

Siguió Garduño haciendo incapié en el hecho de que se usase la palabra “escena” para hablar de algún capítulo, lo que le llevaba a la conclusión de que la literatura estaba relacionada de una forma intrínseca a lo que era el Cine. Fue justo aquí cuando David Jasso tomó la palabra y comentó que, si bien en la literatura “sólo” tenemos palabras, en el cine tenemos efectos de sonido, música, composición del plano y tratamiento de color, lo que conseguía ese efecto de terror que se busca en muchas ocasiones. Como ejemplo y, antes de que Somoza pudiera continuar, decidió deleitarnos con un vídeo que os linkeo aquí:

Como podéis comprobar, el mal rollo que se consigue de una película tan inocente es apabullante.

Y volvió Somoza a tomar la palabra. Tras aclarar que Mary Poppins es una de sus películas favoritas de niño, incidió en el hecho de que la literatura llevaba mucho tiempo en escena, mucho más que el cine por lo que consideraba que era éste último el que tomaba de la palabra escrita todos los efectos. Según él, y cito textualmente:  “el cine es una novela visual, sin querer quitarle el lugar que le corresponde”.

Garduño volvió a poner sobre la mesa una pregunta que siempre, en las conversaciones de todo lector o escritor no puede faltar y es qué qué opinaban sobre las adaptaciones a la gran pantalla.

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El trío de La Charla, en mayúsculas: Juan de Dios Garduño, David Jasso y José Carlos Somoza.

Contestó primero Jasso diciendo que una adaptación no debe ser extremadamente fiel, ya que no es lo mismo un guión que una novela. Por otra parte, Somoza comentaba que las películas debían seguir su propio camino. Sí se pueden hacer películas muy fieles, pero para ello se necesitaba de un gran director como lo fue Polansky en La Semilla del Diablo. Jasso volvió a tomar la palabra para ponernos un ejemplo, el de la película Carrie en la que, tras leernos un pequeño fragmento del libro homónimo de Stephen King, pudimos disfrutar de la misma escena (qué grande el caleidoscopio!). Sin embargo, Garduño aseguró que el problema es que hay mucha gente que mete mano en esas adaptaciones, desde productores y directores a los propios actores; además, la influencia del dinero era notoria. Contó una anécdota sobre un corto que él mismo había guionado y cuya historia casi se ve transformada por la opinión de un electricista que estaba por ahí durante el rodaje. Entre risas y aplausos se despidieron para dar paso a otra charla.

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Samuel San José.

En este caso, sin tampoco levantarme,  esperé a que Samuel San José tomara la palabra y se dispusiera (lejos de la silla) a hablar de los míticos Librojuegos. En los librojuegos la narración te plantea decisiones que te llevarán a distintos finales, siendo un formato que implica la interactividad con el lector. Según San José, este tipo de formatos amplia no sólo la vida del libro, sino también de la lecturabilidad, ya que la narración se ve alterada por nuestras decisiones enseñándonos a ser responsables de nuestros actos.

Si bien el formato pasó de moda a finales de los 80, a pesar de su intento de resurgir con los librojuegos de Pesadillas (¿quién no los recuerda?), gracias a la nostialgia la gente quiere recuperarlos. Como representante de una editorial que está intentado que los librojuegos vuelvan a ser un género a tener de nuevo en cuenta, Suseya ediciones, y autor  también comentó que los están “resucitando” de tal forma que no sólo serán algo infantil o de niños, sino historias que requieran deducción, lógica, con temáticas más adultas.

Como corolario de su charla llena de dinamismo y toques de humor, Samuel terminó improvisando con ayuda del público un librojuego cuyo resumen sería: en un mundo post apocalíptico, un forajido salvará la tierra de la amenaza de los dinosaurios que han resurgido matándolos con jabón, como le han recomendado los militares.

He de decir que el tema de los librojuegos me pareció más que interesante. No sólo por las conversaciones que mantuve tanto con Samuel San José, sino también con Jose Luis Pastor (ambos de Suseya Ediciones) si no por su historia: yo mismo recuerdo aquellas historias, aquellos saltos… Así que aprovecharé la ocasión para deciros, frikis míos, que en no mucho tendréis un artículo sobre el tema con entrevista y futura reseña de uno de los libros que esta editorial ha puesto a nuestro alcance.

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Maravillas que uno se encuentra mientras descansa, frikis míos. No tienen nada que ver con la novela erótica, pero ya que no tengo foto de aquella charla, aprovecho.

Tras un descanso, un vasito de agua y un paseo, volví a la carga con más charlas, en este caso  sobre “La Novela Erótica Masculina”, a cargo de Antonio Bosch, Juan Martín Salamanca, Dioni Arroyo y Alejandro Barrero.  Con los cuatro al frente, entre risas, aseguraron que a pesar de ser Valladolid la ciudad menos erótica, de los 7 títulos de la editorial, 3 eran de la tierra. Así, poco a poco, cada uno hizo un pequeño resumen sus respectivas novelas eróticas, pullas entre ellos y el intento por parte de Bosch de subastar entre el público presente a Alejandro Barrero, autor de “Te querré toda la vida”, cuya reseña vendrá a esta web, ya que tuve la suerte de ganarla en el sorteo final.

El sábado acabó con las charlas de “La Ciencia Ficción Hard”, por Miguel Santander y Víctor Valenzuela y “Erotismo y terror en la literatura”, por Julia Zapata y Cristina Bermejo. Los primeros presentaban la antología Quasar, definiendo para los que no conociéramos el término, en qué consistía la Sci-Fi hard y comentando que la parte técnica debía ser lo más realista posible y sin usar grandes párrafos con disquisiciones técnicas; porque, al fin y al cabo, la ciencia ficción ya tenía un problema que es: obliga al lector a pensar. Por otra parte, Zapata y Bermejo hablaron de sus respectivas novelas por separado: la primera sobre una suerte de 50 Sombras de Grey pero más realista y ambientada en un pueblecito al norte de España, y la segunda usando el terror más clásico con vampiros. Todos teníamos la misma pregunta en la cabeza cuando Cristina Bermejo (una joven de 24 años) comenzó a hablar de vampiros: ¿su historia era otro Crepúsculo? Sin embargo, la joven autora quien si bien confesó que por Crepúsculo comenzó toda su pasión, su libro favorito del género era Drácula de Bram Stoker (me quito el sombrero) y aseguró que sus libros tenían más sangre y la frase lapidaria que hizo ganarse toda mi simpatía: “Mis vampiros no brillan”.

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A la izquierda Julia Zapata. A la derecha, mi querida (qué confianzas me tomo a estas alturas del artículo, eh?) Cristina “Mis Vampiros no brillan” Bermejo.

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Y volví el domingo con fuerzas renovadas para hacer frente.

A pesar de haber querido estar presente en la charla que daría David Jasso  en la que presentaría “Disforia“, sí que pude, al menos, disfrutar de los últimos minutos antes de que comenzara esa charla que había sido uno de mis mayores alicientes: Víctor Blázquez, autor cuyos libros he reseñado todos para esta web, presentaría su último trabajo, el esperado Pacto al Filo de la Media Noche.

Para ir abriendo boca, Blázquez hizo un repaso de todos los géneros que había cultivado y aseguró que Pacto era una novela sin género, una remezcla. Tiene thriller, tiene terror… Si bien no nos podía hablar de la novela en sí por no hacer spoilers, sí que nos habló del personaje principal: Hugo Smith, un único personaje que cambiaba su estilo de novelas corales. Smith (quien no tiene nada que ver con el Agente Smith de Matrix), tiene una buena vida, es escritor, con una mujer que lo ama… y sin embargo, cuando le conocemos lo ha perdido todo, está metido en el alcohol en mitad de un garito contándole su vida a un extraño. En cuanto al título de su novela, confesó que se inspiró en aquellos míticos dibujos de Dungeons and Dragons, sí, frikis míos, lo que leéis: existía un capítulo que se titulaba “La Ciudad al filo de Medianoche“, capítulo que le aterrorizó en su día y cuya sonoridad se conoce que se le quedó grabada entre ceja y ceja.

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Víctor Blázquez cunto a José Francisco Sastre, presentando su Pacto al Filo de Medianoche, libro que también vemos en la mesa, como tercer invitado.

Entre preguntas, habló de su costumbre a hacer infinidad de guiños en sus novelas. En ésta, hace una suerte de autoguiño a una novela que todavía no han publicado (y que como señaló, este vuestro redactor ha leído como lector 0), y también hay guiños a Juan de Dios Garduño o Miguel Aguerralde.

Acabó su intervención confesando su estilo visual que se sigue manteniendo en esta novela, para dar paso a una nueva charla protagonizada por Ian Watson, Cristina Macía y Rodolfo Martínez. En ella, hablaron del fandom español, tan alejado del resto de Europa y que es definido por otros países como “un culo perezoso que no se levanta del sofá y que no se mueve”, del poco relevo gerenacional y de nuevo, de la Eurocon que se celebrará en Barcelona y en la que buscarán la paridad de géneros en los paneles y demás, no por correción política, sino por lógica pura y dura. Entre risas, hablando de las cervezas artesanas, Watson y Macía volvieron a enamorarnos.

Justo después, ya en solitario, subió al escenario Juan de Dios Garduño quien confesó que se le daba mal hablar en público. Aún así nos contó un poquito la historia de su “Y pese a todo...”. Según él aquella novela no fue la idea que tenía. Se enteró de que Dolmen buscaba autores que escribieran para su línea Z y él tenía algo muy tópico. Mandó a la editorial aquella idea y tras mucho esperar, le dijeron que le darían una respuesta en unos meses. Entonces, durante la espera y con la idea de homenajear a Stephen King, surgió esta novela que tardó únicamente dos meses en escribir. Su título original iba a ser “Y pese a todo el mundo seguía girando”, título que en la Editorial le hicieron acortar (menos mal). Habló del proceso de creación de la película y también nos adelantó que la segunda parte, que ya tiene escrita, ocurre diez años después y que aquella niña, ya mayor, tiene mucho protagonismo. Si bien no tenía la intención de escribir una secuela, cuando las musas golpean, frikis míos, cómo resistirse.

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Juan de Dios Garduño.

Tras una larga pausa para comer en una más que agradable compañía con una conversación digna de ser transcrita casi palabra por palabra aquí en esta nuestra web de, por y para Frikis, unas cuantas despedidas y demás, volví a la carga con la más curiosa de las charlas, una que dieron Ángel Luis Sucasas y Francisco M. Espinosa quienes, gracias a la banda sonora de Star Wars, arremolinaron al público expectante listos para escuchar su proyecto: “Star Wars Episodio VII alternativo: la Nueva República”. Como frikis y warsies, supieron dar a la gente lo que se esperaba y mantuvieron una sensación de diversión en la media hora escasa que duró su presentación y que nos dejó a mucho con ganas de más.

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Los Warsies Ángel Luis Sucasas y Francisco M. Espinosa.

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Portada del número 2 de Engranajes, Vapor y Lámparas de Gas.

Tras caer en la tentación de un juego de cartas y unas chapas de Lovecraft (aiss, cómo jugaron con mis sentimientos frikis la gente de Pulpture), volví a la zona de charlas para escuchar a José Luis Pastor presentar la revista steampunk “Engranajes, vapor y lámparas de gas”. Hizo una breve introducción explicando qué era el steampunk y sobre las Steamcon para comenzar a hablar de este periódico gratuito que se puede conseguir online. Presentó el número 3 (en el 2 hay un homenaje a Pratchett, frikis míos, cuando lo dijo casi se me saltaron unas lagrimillas). Esta revista contiene crónicas, artículos, pasatiempos (hechos por él mismo) y una especie de debate entre dos personajes famosos frente a frente. Nos podemos encontrar también algún anuncio estilo prensa antigua, un horóscopo con toque de humor y reseñas de libros, algunos de los cuales son totalmente ficticios. Como novedad, el número 3 comienza con un juego de cartas que será coleccionable que tendrá dos tipos de mecánica y que, en un futuro, podría dar lugar ya a un juego de cartas per sé. En esta primera entrega nos encontramos a Sherlock Holmes y al Nautilus, vamos, que mola.

IMG_20151108_183244Seguí con la presentación de la antología Kalpa 2015 de la Asocación de Castilla Y León de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, de la mano de Dioni Arroyo, Pilar Nicolás y Jaume Castejón, que tras asegurar que está formada por 10 escritores que han dado lo mejor de cada uno, resumieron muy por encima sus aportaciones a este proyecto.

Acabadas las charlas, fue el momento del concurso de “Cosplay Zombie” que, a pesar de los pocos participantes, había bastante calidad. Gracias a las palabras de Samuel San José con algunos de los comentarios más acertados y divertidos que podíamos esperar, los zombies, uno a uno, fueron pasando para que todos pudiéramos disfrutar de su podredumbre. En cuanto a la ganadora (la que yo mismo quisiera que ganara y que devoró mi corazón con su tierna mirada”)… no recuerdo su nombre. Sólo sé que se paró, me miró, sentí miedo… y me encantó.

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¿Cómo resistirse a esa mirada? ¿A esos labios? ¿A ese cutis cuidado y delicado?

Terminamos la fiesta de la literatura con un pequeño sorteo en el tuve la suerte de que Samuel me entregara, jurándome que me querría toda la vida, un ejemplar del libro de Alejandro Barrero (quien además de firmármelo me dibujó un corazoncito) de entre los que se sortearon aquella noche.

Hubo más charlas, roles en vivo, talleres de escritura, de interpretación y pintacaras durante todo el fin de semana. Ya fuera por falta de tiempo, por estar en otra charla, por conversar con escritores, editores, organizadores y amigos o por simplemente tomarme un descanso, no pude abarcarlo todo. Aún así, en este artículo tan extenso para lo que os tengo acostumbrados, he intentando transmitiros buena parte de todo lo que allí se contó y se habló para, quién sabe, otro año, vosotros mismos forméis parte de estas humildes CYLCON.

Quiero aprovechar (momento de hacer la pelota un poco) a Dioni Arroyo, Samuel San José y a José Luis Pastor el hecho de que entre los tres me hicieran sentir en casa, casi cuidándome como si fuera un invitado más. En mi nombre y en el de Frikis Reconocidos, muchas gracias. Y muchas gracias a todos y cada uno de los escritores que me dieron consejos o me aguantaron durante horas, contestándome algunas preguntas que, en muchos casos, seguro que eran absurdas.

Ahora sólo resta esperar las CYLCON ’16.