Sin título
Publicado el 18 de noviembre del 2015 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: Pacto al Filo de la Medianoche.

A veces es necesario que corra la sangre.

Así comienza la última novela de Víctor Blázquez publicada por la Editorial Base, escritor conocido en ciertos círculos como el Dr. Muerte (por lo que sea), de la que tanto le costaba hablar asegurando que, dijera lo que dijera, se iba a quedar corto. Y aquí me veo yo hoy, en la tesitura de hablaros de un libro que ni el propio autor podía definir. Cómo me gusta complicarme la vida, frikis míos.

El caso es que en Pacto al Filo de la Medianoche nos encontramos a un tal Hugo Smith, un hombre que lo tuvo todo ( un escritor con una buena vida, mujer a la que amaba con locura, felicidad a raudales) y que, por avatares del destino, lo perdió para terminar una noche borracho perdido, mirando el fondo de su copa con los ojos nublados por el alcohol y contándole su vida a un extraño. Y este extraño le hará una proposición, le hará una oferta que Smith no podrá rechazar. Y harán un pacto.

Por desgracia, frikis míos, hasta aquí puedo leer. Sí, lo sé, sabe a poco, pero es que diga lo que diga haría que me condenárais por los siglos de los siglos a la tortura eterna en aquel lugar donde todo son lágrimas, azufre y crujir de dientes.

“Va de lo que parece… pero no.”

Víctor Blázquez

Pero tranquilos, que no he acabado.

pacto(pg)Lo que sí que os puedo decir es que Blázquez mantiene ese ritmo trepidante, esa narrativa visual y vertiginosa que te lleva dando tumbos de lado a lado sin dejar que te recompongas ni un solo instante de lectura hasta un final inesperado. Un final que nos llega entre sorpresa y sorpresa, entre sobresalto y sobresalto. Sus referencias cinematográficas y televisivas (esas a las que ya hasta estamos acostumbrados) nos acercan esa otra realidad mientras nos cogen de la mano: ¿quién no disfrutó de algún capítulo de Dragones y Mazmorras? ¿Quién no conoce al agente Smith de Matrix? Menciona a Indiana Jones, a Leslie Nielsen, a Marilyn… Incluso, aunque pueda interpretarse como un jodido spoiler y salvando las distancias, por supuesto, Pacto al Filo de la Medianoche me hace recordar capítulos de Supernatural y libros de Gaiman y Pratchett como pueden ser American Gods y Buenos Presagios.

Pero no sólo se centra en los guiños al mundo del Séptimo Arte, a otros escritores o ese épico autoguiño (enamorado me hallo, de verdad que os lo digo), sino que se vuelca por completo en la macedonia de sentimientos que experimenta el protagonista. Los recuerdos son tan cercanos en ocasiones a los nuestros que el Pacto juega con la sensación de que ese Hugo Smith podría o bien ser nuestro vecino, o nuestro amigo o, incluso, nosotros mismos.

Por otra parte, Víctor Blázquez vuelve a mostrar su habilidad a la hora de crear personajes, dotar a esos humanos grises llenos de luces y sombras de una vida que va más allá de cualquier página. Consigue que sintamos cariño y pena por algunos, asco y odio por otros; incluso juega con esas primeras impresiones que nos engañan para mostrarnos más tarde a una persona que, simplemente, está hundida en la miseria. Sí, tenemos multitud de personajes además de a nuestro buen amigo Hugo Smith: Lara, Pablo, Doble R, Marta, Alejandro y una misteriosa dama, entre otros. Y sin embargo esta vez deja a un lado esas historias corales a las que nos tenía acostumbrados (recordemos El Cuarto Jinete, Orilla Intranquila o No Existen Los Monstruos, cuyas reseñas podéis encontrar en esta nuestra web) para centrarse en el protagonista y en su dolor, su ira y su vida, al fin y al cabo, pero sin descuidar a los secundarios ni un solo instante.

En fin, frikis míos, Pacto al Filo de la Medianoche es una novela magistral que no es ni un thriller, ni novela negra, ni de terror, ni de fantasía y, sin embargo, lo es todo a la vez. Apabullante y adictiva, ya estáis tardando en leerla para daros un festín con vuestras uñas como locos por el nerviosismo al que seréis sometidos. Incluso quizá soltéis alguna lagrimilla así, despistada. Y quién sabe, quizá una noche nos veamos en un par y hagamos un pacto. Un pacto con sangre.

Un pacto al filo de la media noche.