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Publicado el 24 de noviembre del 2015 por Germánico en Libros
Hablemos de Libros: Tiempo para la Verdad.

tiempo-para-la-verdad-librojuegoMuy buenas tardes, queridos frikis. Aquí vuestro querido Germánico, redactor de las secciones de “Hablemos de Libros” y “Jugando que es Gerundio“. Al menos a veces. Pero tranquilos, que tengo preparadas nuevas reseñas para vosotros. El caso es que aquí me veo ahora mismo en la tesitura de hacer una reseña que podríamos incluir en las dos secciones a la vez porque lo que me traigo entre manos es nada más y nada menos que un Librojuego. Un Libro que es un Juego (soy un genio de la obviedad, lo sé). Sinceramente, no sé si deciros que he leído o que he jugado a Tiempo para la Verdad, escrito (o diseñado) por Samuel San José y editado por Suseya Ediciones.

Sea como fuere, toda esta ida de pinza termina al final por tener, sinceramente, poco sentido. Lo divertido es que después de unos 20 años sin caer en la tentación de un librojuego, de ese género que hasta hace relativamente poco creí extinto y olvidado, observando mis viejos ejemplares con los ojos de un paleontólogo que ve un precioso fósil, he vuelto a ellos. Esto es como mi Parque Jurásico personal, amigos.

Y la experiencia no puede ser más gratificiante… a ratos. Después del resumen de la trama os cuento.

En Tiempo para la Verdad nos ponemos en la piel de un detective de la policía de La Ciudad llamado J.D. Stane. Siguiendo sus pasos, nos encontraremos ante uno de los casos más difíciles a los que nos hemos enfrentado en nuestros años dentro del cuerpo (de policía, no de Stane). Y es que un tal Alfonso Armitage, empresario y famosete que se ha ido librando por los pelos de supuestas (y casi confirmadas) actividades criminales, ha sido detenido. ¿Esta vez por qué? Porque el cadáver de una joven ha sido encontrando en el suelo de una de sus múltiples viviendas y él es el principal sospechoso (además trataba de salir del país en un jet privado, no se nos priva de nada el bueno de Armitage, eh?). Así que ahí está, en comisaría, retenido y tendremos el tiempo justo para resolverlo todo y volver a nuestra casa.

Visto así, parece sencillo. Pero no. En absoluto. Un servidor ha jugado (o leído) este maldito (en el buen sentido) libro 6 jodidas veces hasta que he conseguido cumplir mi objetivo, eso sí, cuando lo he conseguido lo he hecho con mucho éxito. Para llegar a mi final feliz me he visto fuera del caso, con pistas no concluyentes; he sido retirado al perder la jurisdicción y he muerto entre tiroteos sólo por mis ganas de ver entre rejas al cabronazo de Armitage. Las he pasado canutas, por decirlo de algún modo. Como Bruce Willis en la Jungla de Cristal, he ido perdiendo el pelo poco a poco y he terminado gritando casi con júbilo un Yipikiaye motherfucker!

Este librojuego recomendado para mayores de 18 años (la razón, citando textualmente es  que “en este libro a la mierda le llamamos mierda y los personajes se van a encontrar con mucha a lo largo de las páginas“) usa todos los clichés de la novela negra o de las series y películas policíacas a las que estamos acostumbrados; en ese sentido, San José no llega a sorprendernos con una historia novedosa. Pero por otra parte tampoco creo que fuera su intención, ya que lo realmente novedoso de esta historia es que tendremos un límite de tiempo, un número de horas que iremos tachando, una a una, según van pasando los capítulos; deberemos tomar decisiones (algunas bastante difíciles) y apuntar algunos de nuestros descubrimientos en una libreta y rezar que hayamos escogido bien. Porque lo que os aseguro, frikis míos, es que tendremos tiempo más que suficiente para maldecir una y mil veces a todo el mundo cuando nos aparten del caso. Al final, con todos estos añadidos, cada cliché de novela negra se convierte en nuestra vida.

Además, he sentido ese aire rolero entre los capítulos que, sinceramente, me ha emocionado bastante. En ocasiones, he creído escuchar la voz de un máster (bastante capullo, por otra parte) ponerme en la tesitura de elegir qué hacer. Sólo me ha faltado leer un: tira iniciativa.

Apasionante, rápida y de lectura sencilla, Tiempo para la Verdad es una pequeña joya muy a tener en cuenta, aunque me haya costado llegar al ansiado final tan esperado para un detective tan experimentado como yo. Así que ya sabéis: si sentís nostalgia por aquellos libros de vuestra infancia/juventud, si queréis volver a esa sensación de los 80 y principios de los 90 al saltar de capítulo en capítulo dependiendo de la decisión, si queréis disfrutar de un libro de una manera un poco menos convencional, esta es vuestra ocasión.

FIN

Investigación impecable, excelente trabajo policial.