Publicado el 14 de Abril del 2016 por Germánico en Ludoteca
Jugando Que es Gerundio: Gladiatoris.

Lo sé, frikis míos, hace mucho que no nos veíamos por estos lares del gerundio y del dado, del tablero y del meeple. Eso no significa que no haya pensado en vosotros (en vosotras queridas pienso a todas horas, especialmente si eres la chica del X Salón del Cómic de Valladolid, te amo locamente). Es que a veces ocurren cosas en la vida y se juntan reseñas, de libros, de juegos, de eventos… pero empezaré por el último. Porque yo lo valgo, frikis míos.

El caso es que el pasado sábado 9 de Abril, a eso de media tarde, tuve la suerte de poder probar, como jugador novato que era, un par de partidas rápidas de iniciación a Gladiatoris en mi tienda favorita de frikismo de Pucela City,  Arkham, donde todos los sábados damos rienda suelta al frikismo, al buen humor y, por qué no decirlo, a la camadería.

Con David Temprano, uno de los creadores de este juego que podríamos calificar como clásico (de la Roma clásica, vosotros me entendéis), como arbitro y poseedor de la verdad universal, dimos comienzo a nuestra aventura en las arenas de un circo.

Lo primero que teníamos que hacer era elegir uno de los cuatro equipos disponibles de la caja básica, usando las miniaturas del prototipo (aunque nos enseñaron las nuevas miniaturas e ilustraciones de cómo será el juego cuando salga a la venta por crowfunding en unos meses. Adelanto que molan la de Júpiter). Esas cuatro “casas” son:

  • Escudos grandes. Son los más defensivos, los conocidos como tanques.
  • Escudos pequeños. Aquí nos encontramos a los tracios, con equilibrio entre defensa y ataque. Éstos fueron con los que un servidor jugó.
  • Sin escudos. Son los ofensivos, los que tienen como idea ser los primeros en atacar y aprovechar ese ataque para matar. Redes y tridentes, frikis míos, redes y tridentes.
  • Acróbatas. Los raros (no se me ocurre otra forma de describirlos, qué queréis que os diga).

Una vez teníamos entre nuestras manos a los integrantes de nuestro equipo (gladiadores, esclavos, fieras pequeñas y una grande) recibimos también una cantidad muy interesante de sestercios (unos 4000) con los que podríamos entrenar a nuestros luchadores (algunos subiéndoles hasta nivel III), comprar cartas, sobornar para asegurar tiradas y que además supondrían un número de puntos al final de la partida.

Las partidas de Gladiatoris se componen de distintos escenarios. En nuestro caso, esos escenarios fueron dos, en concreto los siguientes:

  • Fieras pequeñas y esclavos todos contra todos ganando el primer puesto aquel que más esclavos matara. Por supuesto, matar ya fuera un esclavo o una fiera aportaba sestercios a tu causa.

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  • Fiera grande y gladiador. El primer puesto se lo llevaría para el último gladiador en pie y el segundo puesto aquel que más fieras hubiera matado.

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Durante cada escenario hay un tiempo (Cronos) que puede activar trampas con fosos, derrumbes, etc y que deja a tus gladiadores temblando. Se han dado casos que cierran a un tracio patoso en mitad de la nada sin conseguir salir de ese agujero por más que lo intente.

El desarrollo del juego es muy sencillo: al principio del escenario se hace una tirada de dados (se puede pagar un soborno para intentar ser el primero) y el ganador elegirá el orden de juego de todos los participantes. A partir de ahí, con tiradas de dados de 12 caras (dado de fieras, dados rojos de ataque, dados verdes de defensa, con símbolos que representan pifia, crítico, impacto, derrumbar, defensa…)  y teniendo en cuenta las habilidades de tus secuaces, irás moviéndote por la arena atacando a todo y cuanto se te ponga de por medio. O quizá es que nosotros fuéramos un poco salvajes, todo depende del punto de vista.

El juego es rápido, sencillo y muy intuitivo. Después de un par de rondas la mayor parte de las reglas ya las tienes claras y podrías seguir jugando durante horas sin mayor problema. El único problema que podrías llegar a tener es saber exactamente cómo usar los recursos y cartas especiales que posees para sacarles el máximo rendimiento posible.

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El Gladiador que susurraba a los felinos. En dos ocasiones el jugador azul se quedó sólo ante las fieras, en dos ocasiones sobrevivió mucho más de lo que debería.

Personalmente, Gladiatoris me ha parecido una obra maestra (con mucho rigor histórico, teniendo en cuenta los comentarios que nos hacía el creador sobre el historiador que les aconsejaba). Soy fan de los juegos de tablero cuya finalidad no sólo es ganar, sino destrozar a tus oponentes; además, la sencillez de las reglas como ya comentaba, hace que sea fluido y rápido; el tipo de partida ayuda además a que no haya ningún jugador que pueda destacar demasiado y no dejar jugar al resto, pues en mitad de la arena se hacen pequeñas y cortas alianzas con el fin de no dejar que uno de los jugadores se vaya de madre y obtenga la victoria sin sudar sangre. Y qué decir del tablero, tan polivalente.

Me parece una verdadera maravilla el tener un juego que te permita tanta variabilidad, multitud de escenarios con únicamente voltear algunos de los hexágonos que componen la Arena. No sólo eso, la variabilidad del escenario y la cantidad de posibilidades que se pueden abrir sólo con la caja básica permite que se puedan jugar distintos escenarios y jugar partidas que duren horas o, por otra parte, confrontaciones rápidas, duelos entre gladiadores ya sea de forma individual o por equipos.

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En verde el Tracio patoso que no conseguía salir del foso. Soy un crack de los dados, amigos.

Vamos, que tenemos una especie de juego de mesa Kinder Sorpresa, tres en uno (por explicarlo de algún modo).

Además, sus creadores ya han trabajado en multitud de ampliaciones a la caja básica que incluyen otras familias de gladiadores (germanos, celtíberos, amazonas…), otros estilos de juegos, mayores arenas e incluso nos comentaron la idea de carreras de cuádrigas al más puro estilo Ben- Hur (me pido a Charlton Heston)

La pena es que todavía no está a la venta y que aún faltan unos cuantos meses para que podamos formar parte del crowfunding que ya tienen en mente sus creadores para sacar a la luz un juego con el que llevan años trabajando, creando ligas y torneos (Ludi Pucelae, por ejemplo), presentándolo allá por donde pasan.

Si tenéis la posibilidad de pasar por uno de esos eventos, os recomiendo encarecidamente que lo probéis y lo disfrutéis. Ya sabéis, mirad hacia el palco y saludad, porque:

Ave, César! Los que van a frikear te saludan!

Y que los dioses nos protejan.