durarara_____celty_by_airkane-d97p9zj
Publicado el 3 de mayo del 2016 por EstaMujer en AniManga
Durarara!

Reconozco que soy nueva en esta sección, pero nuestra adoradísima Boss me sugirió que ya que estaba en modo fiebre del anime on, os contara un poco lo que estoy viendo últimamente. Y a ello voy.

Durarara! es una serie un tanto extraña para los estándares japoneses que solemos manejar, al menos en mi opinión. Sin ser tan bizarra, graciosa o surrealista, yo la metería en el mismo grupo que Haruhi Suzumiya no Yûtsu: en este caso, mezcla leyendas urbanas con yakuzas, macrocorporaciones farmacéuticas malignas, asesinos a sueldo, criaturas sobrenaturales, pandillas… y chavales de instituto (cómo no). Pero en realidad es una serie de intrigas, con no pocos malentendidos, en la que los personajes no te resultan estúpidos, o al menos no mucho. Y las intrigas tampoco son lo más de lo más, pero está todo muy enmarañado, y les queda bien.

Está basada en unas novelas ligeras, y ya está finiquitada, así que si la encontráis podréis devorarla del tirón… con algo de tiempo, que no es Naruto, pero tampoco Samurai Schamploo (algún día hablo de esta última).

¡Y no salen todos!

¡Y no salen todos!

 

Personajes: muchos, muchísimos, aunque en mi opinión no demasiados. Gran parte de lo enmarañado de las intrigas en realidad funciona precisamente porque es evidente que nadie puede saberlo todo con tanta gente haciendo cosas por en medio. Y en general como la serie vive de una suspensión de la realidad bastante potente, pues no pasa nada porque la mayoría sean un tanto heroicos e inmutables.

Así empiezan.

Así empiezan.

La historia: nuestros protagonistas principales, sobre todo en la primera temporada, son Ryuugamine Mikado, Kida Masaomi y Sonohara Anri. Estos son los tres estudiantes de secundaria con los que empezamos a descubrir al resto de personajes extraordinarios de Ikebukuro en Tokyo, y los que más problemas tienen entre ellos para decirse las cosas, en clave clásica y tópica del anime japonés. La base es que Mikado se aburre como una ostra en su casa, quiere ser partícipe del mundanal ruido y esas cosas, y su amigo de la infancia Masaomi le convence a el y a su familia de que le permitan ir a vivir a Tokyo, donde él le hace de guía. El gran secreto de Masaomi es que fue un jefe pandillero hasta hace bien poco (el shôgun de los Bufandas Amarillas), y el de Mikado, que ha creado una especie de pandilla por internet llamada Dollars, pero que es anónima y en principio sin objetivo claro, por lo que algo así como medio Tokyo está dentro sin que nadie (salvo el) lo sepa.

Más fácil que hacerse Latin King.

Más fácil que hacerse Latin King.

Y luego está Anri, la chica del trío, que es muy emo, pero que tiene dentro una katana maldita con la que puede poseer a la gente rollo zombi… y como se sabe monstruo, pues a ella le da cosica contárselo a los otros dos, lo cual es hasta lógico. ¿Hay rollito entre ellos tres, os estaréis preguntando?, pues si, cómo no: a Anri le gusta Mikado (más o menos), a Mikado le gusta Anri, y Masaomi está un poco por en medio en plan tío guay, pero lo cierto es que está enamorado de otra con la que se va al final de la primera temporada… como son japoneses, pues incluso aunque no esté por en medio, los otros dos siguen haciendo el pavo y no hablan de ná. Qué mala es la adolescencia.

Sin embargo, según van desvelando a esos otros personajes excepcionales, poco a poco se va viendo que la auténtica protagonista de toda la historia (entre las cuatro temporadas que tiene en total), es Celty Sturluson, una dullahan irlandesa a la cual diversos poderes ocultos (farmacéuticas malignas, ya os digo) quieren utilizar para experimentar, por aquello de ser inmortal, feérica y superpoderosa… lo que pasa es que todo dios la conoce, puesto que gana dinero realizando desde el principio tareas de mensajería para gente turbia de Ikebukuro, y encima es un cacho de pan la muchacha, así que según va cogiendo protagonismo se van juntando todos los otros personajes de esta historia más o menos coral, y resolviendo a su vez sus problemas personales a su alrededor. Y de fondo, por así decirlo, la historia adolescente.

Fetichismo otaku: latex, motos y cascos de gato.

Latex, motos y cascos de gato.

Lo bueno es que como Anri también es sobrenatural, pues se mezcla también en este nivel, y ella por ejemplo tiene un desarrollo de personaje que me parece que está bien, a mi me dejó con buen sabor de boca (con los personajes femeninos nunca sabes lo que te espera, la verdad).

Con todo este rollo y no os he dicho qué pasa en la serie… pero casi mejor que no os digo nada, y así os vais llevando sorpresas.

Izaya y Shizuo, carne de yaoi.

Izaya, Shizuo y el yaoi.

Lo que sí puedo deciros es que la mezcla me ha parecido original, fresca dentro del panorama del anime que yo al menos he catáo en mi vida, y que la animación también está muy bien, sin grandes alardes como las batallas aéreas de Shingeki no Kyojin, pero como tampoco los necesita, pues bien. Además tiene bastantes referencias a otros animes, que no intenta ocultar en absoluto, por ejemplo en el diseño de los personajes. Y la estética a mi me encantó, sinceramente. No sé cómo no hay más merchandising de esta serie en sitios como Qwertee.

Poco más que deciros, la verdad. Muy recomendable (si tuviera que ponerle un valor numérico, no sé, 4/5), y además es de estas que te dejan un regusto bueno cuando acaban, ni quieres más ni te quedas pensando que el final es flojo, o que es demasiado larga… así que nada, a disfrutarla.