Civil war portada
Publicado el 4 de mayo del 2016 por Capitan_Melenas en Cine
[Críticas] Capitán América: Civil War
Imagen de Civil War

Go go power rangers

Marvel/Disney ataca de nuevo, auténticos creyentes. El gigantesco serial en que han convertido su universo cinematográfico ofrece un nuevo capítulo que, como en la anterior entrega del Capi, supone un cambio importante en la visión global de las aventuras de Los Vengadores, personajes centrales de todo el tinglado. Lo cierto es que, por el carácter coral de la película, armada con la aparición de casi todos los pesos pesados del carismático grupo, todo parece indicar que se trata de la continuación lógica de La era de Ultrón, la decepcionante entrega de Los Vengadores que sirve de antesala a este filme. Que nadie se equivoque, el título de la película que hoy os comentamos no puede ser más acertado, puesto que las formas y el espíritu de Civil War son herencia de Soldado de Invierno, el segundo episodio de las correrías del Capitán América en solitario. El bestial espectáculo ofrecido por los sorprendentes hermanos Russo significaba un cambio de paradigma en la consistencia del universo cinematográfico Marvel, sí, pero también un rotundo cambio de ideas en cuanto a las bases de una película de superhéroes al uso. Sin perder ni un ápice esa identidad, Soldado de Invierno tenía elementos de los clásicos de espionaje, mezclado con toda la parafernalia de La Casa de las Ideas. Resultado: en mi opinión, la mejor película del UCM, por su apuesta hacia la transición del género a algo parecido a la edad adulta.

Ese espíritu, con un punto de vista más rotundo que el festivo espectáculo que las películas dedicadas a Los Vengadores, es el pilar sobre el que se sostiene Civil War, mejorando en muchos aspectos los aciertos de la anterior entrega de Capitán América.

Civil War tiene muy poco que ver con la saga en viñetas en la que se inspira. Es normal, por la fuerte carga política que contenía el enfrentamiento original entre Tony Stark y el Capi. Entre otras cosas, el escenario post 11S en el que se gestó el famoso choque de trenes ideado por Mark Millar ya está más que superado, y el debate sobre derechos civiles que se lee entre líneas no encuentra equivalentes universales en el debate social de hoy en día. Aún así, Civil War no escapa de cierta crítica interna, acerca de la responsabilidad y la toma de conciencia acerca de las consecuencias de los actos de seres muy dados a la destrucción masiva.

En este nuevo escenario, y tras los dramáticos hechos acaecidos durante el enfrentamiento contra Ultrón, los gobiernos del mundo pretenden establecer un nuevo estatus para los héroes más poderosos de la Tierra. Tony Stark, en plena crisis interna por sus muchos pecados, defiende el control gubernamental a Los Vengadores, mientras que el Capitán América todavía cree en la independencia del grupo, que estaría en entredicho si se dejan arrastrar por intereses geoestratégicos. El retorno de El soldado de Invierno, acusado de terribles crímenes, será la chispa definitiva que haga explotar las tensiones entre dos bandos tan posicionados y lleve al enfrentamiento al grupo que antaño defendía el planeta de cualquier amenaza.

Spiderman Civil WarEl espectáculo dirigido por los hermanos Russo, auténticos pilares para la nueva fase del UCM, tiene la fuerza, la seriedad, el equilibrio y la personalidad que los fans de los cómics Marvel exigimos a cualquier producto basado en las viñetas. Tranquilos, que aquí nadie ha venido a ganar un Oscar, ni a dar lecciones de nada. La intensidad de sus momentos dramáticos es creíble porque se equilibran de manera magistral con secuencias más ligeras, destinadas al guiño cómplice, a la rebaja de una tensión que se agarra a las tripas del espectador. No es una sucesión ilógica de momentos épicos, destinados a aturdir al espectador. Todo lo contrario: ofrece inteligentes momentos de respiro, construye personajes, establece relaciones creíbles y lógicas entre ellos. A pesar del carácter casi coral de la propuesta, los Russo dan protagonismo suficiente a todos los implicados, sin olvidar que el protagonista es el Capitán América, cuyo punto de vista prima sobre el resto. Son sus espaldas las que soportan el peso de la trama, un auténtico camino lleno de emociones, en las que dos horas y media se convierten en un suspiro.

Civil War, dentro de que entra de lleno en la fórmula del éxito Marvel/Disney, juega con sus propias reglas, e incluso se permite ciertos riesgos. El enfrentamiento entre ambos grupos de personajes, un climax de primer orden y piedra angular de la acción, es ofrecido como final del segundo acto; esto parecerá una tontería, pero implica una apuesta muy fuerte en un momento no especialmente ideal. Funciona. Funciona hasta límites desconocidos de diversión y complicidad con el espectador. En este reparto de mamporros, se conserva todavía cierta inocencia, el toque de humor y las ganas de dejar al espectador hundido en su butaca. Los Russo se marcan una lección de planificación, control total del espacio y uso magistral de las posibilidades de todos y cada uno de los personajes implicados en la ensalada de nudillos que se desencadena en la pantalla. En medio de algo tan frenético y fuera de quicio, cada uno de los personajes brilla, tiene su momento de gloria. A lo tonto, Civil War nos ofrece la mejor pelea de superhéroes que hemos visto en lo que llevamos de género.

Además, tenemos la llegada de caras nuevas a la franquicia, algunas muy (MUY) esperadas. Toca hablar de Spiderman. Es fabuloso. Es, de lejos, la mejor versión del trepamuros, la más libre, entrañable y cercana de las vistas hasta el momento. El adolescente apocado, superado por las circunstancias y que está muy lejos todavía de ser el héroe al que aspira… el personaje que inventaron Stan Lee y Steve Ditko reimaginado para los paladares del siglo XXI con totala cierto. Vais a amar a este Trepamuros (siempre y cuando tengáis un referente comiquero en mente, y no me vengáis con que el Spiderman auténtico es el de Sam Raimi, por favor), y por mi parte, me muero por ver cómo funciona en solitario. La escena de introducción es una auténtica genialidad, pequeña y cotidiana, digna de la esencia de esta leyenda. No hace falta matar, otra vez, al dichoso tío Ben para que entendamos las motivaciones de este joven, dotado de unos poderes que nunca pidió, pero dispuesto a aceptar la responsabilidad que conllevan.

Imaginas así a Felipe VI

¿Imaginas así a Felipe VI?

Pantera Negra es de lo mejor de la película. Normalmente, Marvel necesita un par de intentos para acertar de lleno con algunos personajes, pero con T´Chala han dado en la diana a la primera. El rey de Wakanda es una máquina de guerra perfectamente engrasada, pero aún joven, vemos como empieza su camino hacia el líder sabio y reflexivo que será en el futuro. Fabulosa aportación a la mitología Marvel en cine, que también se convertirá en pieza clave de este universo con una futura entrega en solitario.

Decía Hitchcock que tu película vale lo que vale el villano. En ese caso, Civil War vale su peso en oro. No tenemos al enésimo malo en llamativo pijama de colores, ni una amenaza extraterrestre. Es sólo un hombre, armado con el odio más profundo, interpretado con amargura y desdén por Daniel Brühl. Siguiendo la estela de ese espíritu de cine de espionaje al estilo más clásico, este oscuro vestigio de los pecados de Los Vengadores se adueña del acto final, donde todo el rencor y la tensión acumulados durante el metraje explotan, resultando en el dramático enfrentamiento último entre dos héroes que se llamaron amigos. La ligereza del anterior y potentísimo encontronazo queda sepultada por la brutalidad de los últimos compases de película. La intensidad de la propuesta de los Russo alcanza el tono agridulce que se mascaba desde el inicio de esta película, que deja de nuevo el UCM patas arriba.

No todo son maravillas en Civil War. Por supuesto, está muy lejos de ser una película perfecta. Algunos giros de guión son un tanto previsibles, y puede que hasta forzados, y hay en cada plano un agotador sentido de fórmula, que desluce los buenos momentos de atrevimiento de los directores. Marvel/Disney, renuncia a muchas cosas por la uniformidad del producto final, a pesar de los buenos resultados, y se echa de menos algo más (sí, más) de libertad para los responsables reales detrás de la cámara de llevar la franquicia a un nuevo nivel. Lo que ocurre es que es todo tan brillante, tan dinámico, tan directo a la retina, que olvidas la sensación un tanto molesta de haber visto antes el mismo truco. La gran maldición de Civil War es la misma que la de Soldado de Invierno: sus grandes aciertos son casi los mismos que sus maldiciones.

Aún así, es un grandísimo espectáculo. Da lo que pide, juega con elementos bastante más adultos y enrevesados que el resto de sus competidoras, y renueva la fe en que se puede hacer un producto digno con el material de partida. Los fans de Marvel, los de toda la vida, los que hemos crecido con una grapa de la extinta Forum bajo el brazo, lo van a pasar en grande. Eso es mucho, y más con el mal sabor de boca (no hay Listerine en el mundo que solucione esto) que nos ha dejado esa estupenda memez llena de filtros de Instagram que es Batman VS Superman. Sí, chicos. Marvel, de momento, gana la partida por goleada.