Das-Krokodi-und-sein-Nilpferd
Publicado el 28 de junio del 2016 por Germánico en Cine
Ha Muerto Bud Spencer.

buddy4Cuando yo no era más que un renacuajo, un niño adorable que hablaba solo y veía una cantidad ingente de westerns, él ya era toda una estrella consolidada. Me sentaba en el sofá y me quedaba fijo en la pantalla mirándole porque, al fin y al cabo, era el más grande, era el más fuerte y, a pesar de parecer siempre de mal humor, era el más adorable.  Por alguna extraña conjugación cósmica, siempre se veía envuelto en peleas y, aunque no tuviera muchas ganas de gresca siempre salía victorioso; lo hacía como él sabía, quedándose en pie, incansable, recibiendo golpes que no le hacían pestañear y repartiendo guantazos a mano abierta con los que sus enemigos difícilmente podían mantener todos los dientes en su sitio.

Comía filetes tan grandes y gordos como la cabeza de un niño, enormes cacerolas rebosantes de judías y siempre parecía querer comerse (para que se callara o le dejara en paz, muchas veces) a su mejor amigo Terence Hill.

Y hoy, la mano izquierda del Diablo, el hombre, ¡EL HÉROE DE NUESTRA INFANCIA!, ha dejado de existir en cierto plano de la realidad, en la capital italiana de Roma. Bud Spencer (nacido como Carlo Pedersoli el 31 de Octubre de 1929 en Nápoles) nos ha dejado pero no sin darnos la oportunidad de recordarlo para siempre.

Aparte quedan sus participaciones en las Olimpiadas, sus campeonatos de natación en Italia, su doctorado y su dominio de 6 idiomas; incluso multitud de personas ni siquiera le recordarán por su verdadero nombre. Bud Spencer fue, es y será siempre aquel hombre grande, barbudo, mirada entrecerrada y gran apetito que nos deleitaba con sus míticos golpes de los que tenía tres variantes: guantazo a mano abierta, martillado con el puño de hierro encima de la cabeza y el entrechocar de dos cabezas. En nuestra cabeza aparecerá en filmes tan míticos como Le Llamaban Trinidad, Le Seguían Llamando Trinidad, Cuatro Truhanes, Banana Joe, Y si no nos enfadamos, Quien tiene un amigo tiene un tesoro. 

En un día como hoy no puedo por menos pensar mi suerte, hará cosa de 5 años, cuando pude verle en persona y conseguir su autobiografía firmado. Miro el libro, los recortes de periódico de aquel mítico día y escucho de fondo la canción de Banana Joe. Y yo… yo sólo quiero despedirme de un grande que tantas alegrías me dio no sólo en su día, sino aún hoy cuando veo sus películas.

Arrivederci, Carlo!

carloPedersoli_book