Publicado el 19 de julio del 2016 por Capitan_Melenas en Cómic
Providence: El miedo que acecha. Alan Moore reinterpreta a Lovecraft
Los extraños personajes de Providence

Los extraños personajes de Providence

Alan Moore, en los últimos tiempos, aparece más en los medios por cualquiera de sus ataques de abuelo cebolleta, en los que pone a caer de un burro cualquier cosa relacionada con el cómic y sus lectores, que por sus éxitos literarios. No voy a ser yo el que quite la razón al maestro, que en parte la tiene, pero sus exabruptos salidos de madre tienen las formas de un Jiménez Los Santos de tercera más que la de un señor muy sabio que sabe mucho del medio. Así que es genial que vuelva a dar lecciones sobre escritura de cómics gracias a sus obras y no a sus pataletas. Providence es el retorno al hogar de un genio, por forma y temática. El horror cósmico de Lovecraft recupera la elegancia mórbida de sus inicios en una obra de obligada lectura.

Por supuesto, no es la primera vez en la que este renovador del cómic elige el universo del sombrío creador de pesadillas cósmicas como inspiración. Hace unos años, Moore iniciaba su reinterpretación de la mitología lovecraftiana en The Courtyard, un relato de claras reminiscencias a los mitos. Se llevó al cómic en 2003 con guión de  Antony Johnston y dibujo de Jacen Burrows, con la colaboración de Moore en todo momento en el desarrollo de la adaptación. Tiempo después, el propio Moore se plantea una continuación de la historia, en la que Aldo Sax, el protagonista del anterior relato, se transforma en desencadenante de un horror más explícito que nunca.

En The Courtyard, Moore recontextualizaba los mitos de Lovecraft en la época actual, presentando toda una subcultura alrededor de la figura de Cthulhu, descubierta por el agente del FBI Aldo Sax mientras investiga una serie de asesinatos rituales. Todo un mundo oculto se abre ante Sax durante sus pesquisas, fascinado y aterrado en la misma intensidad, hasta que se ve arrojado al encuentro de una realidad desconocida que le arrebata cualquier atisbo de cordura.

El sórdido universo de Moore

El sórdido universo de Moore

En Neonomicon, Moore recupera la trama descrita en su anterior relato. Sax ha sido condenado por sus atroces crímenes, pero los sacrificios rituales continúan. La agente Merril es la encargada de llegar al final de este asunto, y se adentra en la misma sociedad sórdida que llevó a Sax a traspasar los límites. Moore, en esta obra, se adentra de manera explícita en la recreación sexual de la mitología de Lovecraft, aspecto recurrente en su obra pero tratado con una mojigatería convertida en clave identitaria del autor de Rhode Island. Moore acepta sin tapujos la naturaleza de esos rituales impíos que Lovecraft nunca llegó a describir con detalle. El resultado es una obra coherente en sus intenciones, pero excesiva y casi prosaica, que elimina cualquier atisbo de elegancia del mito original, aunque cumple su función de introducción del mito en un contexto del siglo XXI.

Ahora nos llega el tercer paso en esta peregrinación de Moore por la misteriosa senda de los primigenios. En su nueva obra, el reconocido autor de obras maestras como Watchmen, recupera el tiempo original de los relatos de Lovecraft, y sitúa su acción en los años 20. En Providence, nos cuenta la historia de Robert Black, un joven periodista a la búsqueda de un libro prohibido. Este trama clásica del universo Lovecraft es utilizada por Moore para investigar no sólo sobre los mitos alrededor de Cthulhu. Providence es, también, una reflexión sobre el autor, sobre los lugares y experiencias que formaron el carácter de uno de los escritores más extraños y enigmáticos del siglo XX.

Moore revisita lugares comunes para establecer sus propias normas acerca del funcionamiento de este excepcional universo ficcional. Con respeto máximo por el estilo y formas de Lovecraft, el guionista se aleja de las explícitas imágenes de Neonomicon, aunque con intenciones similares: la renovación de un clásico.

Providence aglutina algunos de los relatos más conocidos de la producción lovecraftiana, y vemos la influencia de cuentos como El horror de Dunwitch o La sombra sobre Innsmouth, entre otros clásicos que el lector de Lovecraft no tendrá problema en identificar. Son innumerables los detalles, las referencias, los lugares comunes de los mitos. Libros prohibidos, lugares secretos, personajes oscuros repletos de secretos, y la búsqueda esotérica que conduce a un camino del que no hay vuelta atrás. Moore se adentra con precisión de cirujano en el estilo denso y referencial del propio Lovecraft, pero sin caer en la autocomplacencia. Vemos esa calma que oculta un mundo histérico y descompuesto tan propio de la producción del de Rhode Island. Providence es el camino hacia la locura, protagonizado por un personaje sumido en su propia ingenuidad, que avanza en su propia historia sin ser protagonista del todo de cada uno de sus pasos. Moore juega con el texto de la manera habitual en su estilo, a base de el enriquecimiento de su historia con algo tan propio de la literatura de los mitos como el géenero epistolar. El hipertexto aporta al cómic un nivel de sugerencia y realismo que aumenta el valor del medio como tal. Alan Moore demuestra que está en plena forma a la hora de aforntar la visita al mórbido mundo oculto y sorprendente de la Nueva Inglaterra esotérica.

Los lugares entre mundos

Los lugares entre mundos

Los secundarios, extraídos del espíritu de la obra original sin ningún tipo de dudas, engloban todo el mórbido plantel de seres entre mundos tan reconocible por el lector de los mitos. A pesar de este respeto reverencial, Moore introduce alguno de sus puntos a estudio presentados por Neonomicon. El aspecto sexual, aunque más velado, es una constante en el relato, hasta el punto que define a sus personajes. De la homosexualidad del protagonista a la magia sexual practicada por alguno de los personajes, el tema oculto de Lovecraft gana presencia auténtica en las intenciones de Moore, dispuesto a levantar el velo.

Jacen Burrows se hace cargo de la parte artística de la obra, tal como hizo en las anteriores entregas de este cuadro lovecraftiano presentado por Moore. Su dibujo, en ocasiones, da la sensación de estático, de falta de dinamismo, pero si en cualquier otra ocasión este podría tratarse de un defecto insalvable para el ritmo de la historia, en este caso se adapta de manera magistral al tono del relato. Su manera de entender el espacio, la figura humana integrada en la viñeta, los objetos como parte esencial de su propuesta, dejan para la retina del lector estampas de belleza siniestra. El viaje expuesto por Burrows funciona por su realismo, en contraste con la fantasía base del guión de Moore. La normalización de lo extraño es la gran aportación del dibujante a Porvidence. UN viaje que empieza por la fascinante vida urbana de una época de cambios sociales y termina en la Nueva Inglaterra rural, supersticiosa y mística, ejemplo de gótico americano.

La ciudad y sus secretos

La ciudad y sus secretos

Providence es el encuentro definitivo entre Moore y Lovecraft, hasta el punto que, visto en global, hace de un relato menor como Neonomicon un engranaje esencial de un todo. Sin duda, funciona como homenaje brillante, pero también como relato propio dentro de la inmensa identidad de los mitos. El cómic demuestra en manos de narradores magistrales como Moore, su capacidad para el encuentro de tradiciones. La literatura se encuentra con la imagen, y el resultado es la belleza perturbadora de Providence.

Los fanáticos de Lovecraft tienen parada obligada. Una celebración de los mitos que, además, es ejemplo de cómic adulto, inteligente y meditado.