Miss Peregrine peque
Publicado el 30 de octubre del 2016 por EstaMujer en Cine
[CRÍTICAS] El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares

No os voy a engañar, la sola idea de ver a Eva Green con el pelo azulado y la frase “stay peculiar” resonando en mi cabeza no hacían si no despertar en mi un ansia cinéfila como hacía tiempo que no tenía. De las de palomitas y refresco. Si a esto le añadimos que me declaro seguidora de Tim Burton, pues para qué queremos más.

Bueno, que sea Otoño y Halloween/Samhain esté cerca.

Así que aprovechando el evento de La Fiesta del Cine, esta que os escribe se acercó el lunes pasado a una sala a disfrutar de la experiencia. El presente artículo tendrá algún que otro spoiler, aunque intentaré que pocos. Avisados quedáis.

Lo creáis o no, tengo un amigo clavadito a este chaval.

Lo creáis o no, tengo un amigo clavadito a este chaval.

Argumento: La película nos acerca a la vida de Jake Portman (Asa Butterfield), un pringadillo de instituto estadounidense, que vive la traumática y misteriosa muerte de su abuelo. Desde que era pequeño, éste le contaba a Jake historias de su juventud en el hogar de Miss Peregrine (Eva Green) y de sus aventuras por el mundo con la segunda guerra mundial de fondo, trufando estos relatos con las fotos que todavía guardaba. Sin embargo las historias fantásticas acabaron siendo demasiado para el joven Jake, que se fue alejando sentimentalmente de su abuelo Abe (Terence Stamp). El mazazo de esta muerte crea la oportunidad de que nuestro protagonista busque la verdad detrás de estas historias en Gran Bretaña, liando en el asunto a su desastroso padre (Franklin, interpretado por el carismático Cris O’Dowd), en un viaje hacia el famoso hogar de Miss Peregrine en Cairnholm, Gales.

Lógicamente allí no encuentra en principio lo que

Lo que le mola hacer de malo a este hombre...

Lo que le mola hacer de malo a este hombre…

busca, pero lo que busca acabará por encontrarlo a él: dos de los niños peculiares le llevarán a través de un bucle temporal hasta el 3 de septiembre de 1943, allí en Cairnholm, donde/cuando sí que se encuentra el hogar de Miss Peregrine. Además de contarle un poco (muy poco), de qué va el tema de los peculiares, y de fardar como nadie de los chachipoderes temporales que tiene, la señorita Peregrine le acaba diciendo que su abuelo Abe era un peculiar… y que él también lo es. A partir de aquí se suceden las escenas de fotografía preciosa, avezada resolución adolescente, y un estupendo Samuel L. Jackson haciendo de malvado señor Barron. Si queréis ver qué pasa, tendréis que verla con vuestros propios ojitos.

Opinión: a mi me ha parecido una de las mejores obras de Burton en los últimos tiempos. Es entretenida, de una estética y una fotografía muy cuidadas, con un estupendo guión de Jane Goldman. Si bien es cierto que este director tiene muy difícil decepcionarme, en sus últimas películas parecía que le faltaba algo (o directamente que ni estaba presente, como en El planeta de los simios). en El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares recupera esa mezcla estética entre lo brillante y lo tétrico de Eduardo Manostijeras o Big Fish, enriqueciendo la historia original de Ransom Riggs con sus diseños de las criaturas de Enoch (Finlay MacMillan) en stop motion, por poner un ejemplo.

¿A que es adorable?

¿A que es adorable?

 

Jefazos.

Jefazos.

No digo que esté al mismo nivel que las obras más emblemáticas de nuestro director, pero desde luego es una película que merece la pena ver, y que recupera para el imaginario infantil y juvenil lo oscuro y terrorífico, una de esas reivindicaciones estéticas de Burton desde sus primeros cortos. Además cuenta con un reparto espectacular, sobre todo en cuanto a los adultos se refiere. Los detalles de Eva Green gesticulando como un halcón, son a mi modo de ver impagables.

Os confesaré que yo fui al cine sin tener ni idea de que estaba basada en una serie de novelas, pero lo cierto es que la cantidad de información aportada sobre el mundo de los peculiares, y ciertos detalles acerca del ritmo de la película (poco burtonianos a mi parecer) me hicieron pensar en que efectivamente esta historia juvenil parecía sacada de otro sitio. No me he leído las novelas (tiempo tampoco es que haya tenido), pero el autor resulta que es nacido en 1979, así que no me sorprende que aquellos que si que las han catáo aseguren que ya de por si son muy del estilo de Tim Burton: partiendo de viejas e inquietantes fotografías trucadas en blanco y negro crea el mundo de los peculiares, gótico y siniestro pero en pleno siglo XX. Si es que al final los frikis es lo que tenemos, referentes comunes. Dicen las malas lenguas que en este caso, como en el de El club de la lucha, la película es mejor que las novelas… cuando lo averigüe prometo haceros comparativa.

Asumiendo la maldad.

Asumiendo la maldad.

Sin embargo no es todo estupendo en esta obra, tampoco os quiero engañar: aunque a mi la música me ha parecido buena, con alguna elección extraña pero a mi modo de ver, correcta, es cierto que no es de Danny Elfman. Y si dejamos aparte la producción o la estética, es cierto que hay una serie de agujeros narrativos y de contradicciones que parece ser que vienen ya de las novelas… el tema de los bucles espacio-temporales es especialmente notorio, porque no está muy bien explicado (tampoco es que haya un momento idóneo para ello) y es un tema fácilmente discutible. Total, que si tampoco le das muchas vueltas la cosa queda bien, pero en cuanto te preguntas el porqué de algunas cosas, pues se sostiene poco. Pese a todo es muy de agradecer que la historia quede suficientemente cerrada como para que no sea necesaria una franquicia, aunque tampoco quede del todo descartada la idea, precisamente porque hay material que explorar en las otras dos novelas de Riggs.

En resumen, si queréis pasar un buen rato con la manufactura de Tim Burton y la que esperemos sea su nueva musa (Eva Green, una mezcla entre Jhonny Depp y Helena Bonham Carter, según algunos), esta es vuestra película… pero si esperáis otra obra maestra de este director, pues no os peguéis el paseo, que sufrir pa’ná, es tontería.