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Publicado el 17 de noviembre del 2016 por Germánico en Libros
[Estuvimos en…] CYLCON ’16
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Si este cartel no es épico, que baje Crom y lo vea.

Lo sé, frikis míos, hace mucho que no me pasaba por aquí. No, no hace falta que digáis nada. Podría poneros mil y una excusas, incluso ojitos como si fuera un vulgar gato con botas que va ronroneando por todas partes. Pero no las hay. Podríais poneros en plan Clint Eastwood y decirme que me quedo “Sin Perdón”.

Sin embargo, también es verdad que a veces más vale tarde que nunca; que nunca es tarde. Y que jamás dice “Nunca Más”. Muy nunca todo.

La verdad es que por muchas razones (y una de ellas falta de inspiración a la hora de teclear cualquier letra) me fui alejando poco a poco de estos lares y cuanto más me alejaba, más difícil me parecía volver. Casi imposible. Pero claro, de repente ves el cartel de las CYLCON, el festival de literatura de fantasía, terror y ciencia ficción de Castilla y León que tiene lugar en la ciudad que vio nacer a Felipe II (el rey, no el actor que aparece en el Ministerio del Tiempo), y algo se enciende dentro de ti. Al principio pensé que eran ardores por comer morcilla, pero luego me di cuenta que era inspiración, que era emoción, que era el momento de regresar a vosotros como varios años después regresó Aragorn al trono de Gondor. Era mi obligación retornar, como un Jedi.

Así que aquí estoy para contaros qué se coció en Pucela City el fin de semana del 12 y 13 de Noviembre del año de Nuestro Señor Cthulthu 2016.

Llegué al recinto ferial a eso de las 11:30 y tras hacerme con mi entrada y dar una pequeña vuelta por encima para ir viendo qué podría encontrarme (y ver cotas de malla, alabardas y hachas) llegué casi sin querer al escenario Azul donde hubo unas palabras de bienvenida donde Javier Olivares, el invitado especial de esta convocatoria daba las gracias por la invitación y aseguraba que el público de este tipo de eventos, esos “frikis” que disfrutan de unos géneros que suelen criticar la realidad y tocar un poco la llaga, eran gente en su mayoría culta y bien educada.

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Sin levantarme de la silla me quedé a la presentación del libro KALPA: Ecos de Béquer, editado por Suseya Ediciones. La charla corrió de la mano de algunos escritores que participaron en el proyecto como José Francisco Sastre García y David Jasso. En él se le hace un homenaje a ese escritor romántico que a tantos nos enamoró con sus leyendas (a otros con sus rimas). En este homenaje, los escritores participantes procuraban imitar o bien el estilo tétrico y romántico del famoso escritor o bien la estructura de sus relatos.

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De izquierda a derecha: David Jasso, Laura Arranz y José Francisco Sastre.

Jasso y Sastre dieron paso a Pablo Bueno para hablar de “La Hora de los Desterrados” la segunda parte de una trilogía que comenzó con “La Piedad del Primero” (títulos de los que reconoció que se encontraba especialmente orgulloso). Sin embargo, como buen amante de la fantasía, tanto por la vertiente lector como por la de escritor, Bueno decidió hablar un poco sobre la evolución de este género literario que había sufrido un empujón gracias a películas como El Señor de los Anillos, sobre los sistemas de Magia y mencionó la existencia de esa antología dedicada al Maestro, Terry Pratchett, en la que colaboró con un relato (y que espero tener en no mucho en mi casa, frikis míos, que ya sabéis que para mí el Maestro ha sido eso, un maestro) y habló de otros proyectos, como la tercera parte (y final) de su saga además de una colaboración con Ronin Literario para otra antología que lleva por título No hay Bruja Buena y en cuyo certamen abierto para colaborar un servidor presentará un relatillo en el que está trabajando.

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Pablo Bueno.

A pesar de saber que me perdería alguna charla más que interesante, no pude evitar abandonar mi sitio para buscar el rinconcito donde tendría lugar un concurso de Relato Exprés. Allí, tras explicarme las bases del mismo y el premio que podría llevarse el ganador (un lote de cinco libros) saqué mi pluma, comprobé su tinta y di rienda suelta a mi imaginación para escribir en esa hora escasa un relato que tuviera como tema principal el maltrato, la ecología o el racismo.

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Al finalizar, tras un pequeño repaso y encomendar mi alma a Crom o a cualquier dios que tuviera a bien escucharme, fui directo a apuntarme a una partida de rol que sería dirigida por Carlos Plaza, autor del librojuego Cielo de Cromo (Suseya Ediciones). Con unos compañeros de aventura de categoría (y un invitado especial como PNJ, verdad?), Plaza nos sumergió en un mundo cyberpunk donde los implantes robóticos están tan a la orden del día como una apabullante contaminación, en el que además de buscar la forma de robar unos documentos, pudimos echarnos unas buenas risas.

Tras una pausa para alimentar este cuerpo serrano que poseo y hacer alguna que otra compra literaria entre todo lo que allí había, regresé a una de las sillas que parecía tener mi nombre grabado en ella para seguir disfrutando un poco más.

Le llegó el turno a la presentación del libro “Pucela Negra y Criminal”, antología de relatos de corte noir donde aparecían personajes reales de esta nuestra Valladolid, incluso se daba una vuelta de tuerca a algunos eventos grabados en la memoria colectiva de la ciudad. Ocho escritores fueron contando sus experiencias y hablando de sus relatos, entre ellos Dioni Arroyo.

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Escritores que forman parte del libro “Pucela negra y criminal”.

A la media hora, aproximadamente, dieron paso al autor de la conocida serie de libros de zombies “Los Caminantes” que traía bajo el brazo un libro algo distinto: Alma. No voy a hablaros mucho de esta obra de Carlos Sisí, ya que me encuentro ahora mismo sumido en su lectura y tengo intenciones de contaros con más detalle todos los pormenores de esta novela. Sólo diré que, en palabras de Sisí “No es una novela clasificable: no es de terror aunque lo tiene. Tiene amor y no es una novela romántica“.

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El culpable de que la noche pasada no pegara ojo: Carlos Sisí.

Abandoné mi silla para charlar con escritores, editores y con la gente de La Torre del Homenaje, asociación de recreación histórica medieval de Valladolid, hasta que subió Dioni Arroyo de nuevo al escenario Azul para hablar de su último trabajo: Fractura. En ella, Arroyo ayudado del Fracking y la contaminación nos presenta un posible futuro muy cercano manchado por una catástrofe ecológica desde el punto de vista de un niño.

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Como autoproclamado Agente del Ministerio, el que me firmara este libro Olivares es un honor.

Y llegó el momento de una de las charlas cumbres del sábado: Javier Olivares tomaría el micrófono para hablar, sobretodo, de esa serie que a muchos nos ha enamorado: El Ministerio del Tiempo. Comentó, entre otras muchas cosas, que habría más capítulos internaciones, que mirarían de nuevo hacia América Latina, que Pacino volvería a la pantalla y que, en modo exclusiva, de alguna manera Valladolid estaría en alguno de los capítulos. Por supuesto no se pudo evitar hablar de la polémica con la serie Timeless, y se mencionaron otros clásicos de los viajes en el tiempo como El Túnel del Tiempo y Doctor Who.

En cuanto Olivares soltó el micro, me levanté para buscar entre la gente a la escritora Cristina “Mis Vampiros No Brillan” Bermejo quien, junto a Sergio Ramos (no el jugador de fútbol, otro) hablarían sobre el terror juvenil y sus últimos trabajos (Visita al Viejo Caserón y Cicatrices, respectivamente) bajo la guía de Laura Flanagan. Tampoco me detendré más en ellos porque (atención que viene una exclusiva) serán entrevistados en no mucho por este vuestro querido redactor previamente desaparecido.

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De derecha a izquierda: Cristina Bermejo, Sergio Ramos y Laura Flanagan.

Acabé el sábado con una sobrevesta, una cofia y una bandurria cantando las gestas de un Alejandro Barrero (autor de Te querré toda la vida) vestido como si fuera Ricardo Corazón de León, mientras recitábamos de memoria pequeños diálogos de Los Caballeros de la Tabla Cuadrada, de los Monty Python.

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Aquí voy a hacer un breve inciso, frikis míos. A modo de intermedio, si os parece.

A Crom pongo por testigo que yo tenía intenciones de madrugar el domingo para no perderme ni una sola charla, aprovechar al máximo la experiencia que las CYLCON ponían al alcance de mi mano. Pero soy una persona débil y la promesa de fiesta, risas y buenos amigos me llevó a llegar a mi casa bastante tarde. O muy pronto. El caso es que hasta las 12:30, medio resacoso por la ingesta de hasta tres botellines de agua la noche anterior mientras berreaba Héroes del Silencio y bailaba canciones cuyo nombre ni conozco ni quiero conocer, no pude regresar al recinto ferial. Al llegar me encontré con una más que divertida charla.

Aquellos que hablaban eran Gabriella Campbell y J.A. Cotrina, presentando su libro El Día del Dragón, una novela de fantasía juvenil. Si bien nunca había oído hablar del libro me quedé con bastantes ganas de leerlo (en especial cuando una lectura de entre el público les preguntó el hecho de por qué mataban a tanta gente. Literariamente, claro). Para amenizar aún más su charla, sortearon entre el público un peluche de un dragón para la pregunta más absurda/divertida y todo.

Los dos escritores dieron paso a una de las charlas que encontré más interesantes. La premisa: ¿es el guión un género literario?. Dirigiendo el debate esta Arturo Dueñas (con un parecido más que razonable con el Perro de Juego de Tronos). Los participantes: Juan de Dios Garduño (autor de la novela Y pese a todo, que fue llevada al cine con el título Extinction), Javier Olivares (guionista de El Ministerio del Tiempo) y David Jasso (autor de libros como Disforia y que actualmente es el director del departamento audiovisual de una productora).

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De izquierda a derecha: Garduño, Olivares, El Perro (me diréis que no se parece) y David Jasso.

La charla empezó con una pequeña presentación para poner a todos los asistentes al corriente de la situación que se tenía sobre el escenario. Poco después, cada uno comenzó haciendo una declaración de intenciones. Por una parte, Olivares comentó que si bien en el cine el guión no es un género sino una excusa, en TV, aseguraba, era algo férreo, algo que no varía de ser leído a ser visto. Como opinión, decía que el guión SÍ es un género literario ya que tiene una tipología, una estructura y puede tener una calidad. Defendió esta postura frente a los que lo suponían una excusa y aseguró que un buen guión es transportable a libro sin ninguna dificultad, con poco trabajo y redundó en la importancia de las acotaciones.

Jasso, por su parte, dijo que el guión es una herramienta. Está tan condicionado, tan limitado, que está sin vida hasta que se lleva a la pantalla. Su opinión estaba compartida en gran medida por Garduño. El escritor reflexionó sobre la vida propia del guión, ente que consideraba incompleto y necesitado de lo audiovisual para llegar a ser un todo, un ser completo.

La discrepancia de opiniones llevó a Olivares a sacar pecho y asegurar que “Si hay guiones de mierda, los buenos no tienen la culpa” y rebatió los argumentos de sus recién declarados archienemigos con intervenciones lapidarias como “En un folio en blanco no hay interpretación por parte del director”. Habló largo y tendido defendiendo su postura, haciéndonos recordar escenas como la del abrazo entre Julián y Lorca en El Ministerio del Tiempo. Incluso llegó a poner ejemplos prácticos llevando a cabo una suerte de flirteo con una afortunada del público que no pudo evitar sonrojarse. De hecho, la chica en cuestión creo que sigue sonrojada recordando el momento.

Entre aplausos y sin ponerse de acuerdo, se despidieron para dar paso a la última charla que tendría lugar antes de comer: Teresa Oteo, poetisa, sería presentada comentando su dominio del ritmo, del tono. Autora no sólo de poemas autobiográficos y de corte gótico y oscuro, es una experta del microrelato como demostró a los presentes leyendo algunas de sus pequeñas obras.

Aquí todos nos tomamos un descanso. Era tiempo de comer, de charlar y de comprar las últimas cosillas si lo que teníamos en mente (como era mi caso) era hacer sesión intensiva en la primera fila del escenario azul y darlo todo. No tenía intención perderme nada  de nada, ni tan siquiera ese punto del programa con el que retomaríamos las charlas que llevaba por título “Duelo de Té con Steampunk Madrid”.

Sí, Duelo de Té.

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Frikis míos, tenéis que probar los duelos de té.

Jodidamente épico, frikis míos. A todos los niveles fue una maravilla. La encargada de dar la charla (sin duda inglesa), nos enganchó con sus finos modales hablándonos de la oscura historia del té, de las guerras, los enfrentamientos… podíamos sentir incluso la corrupción en gobiernos en decadencia mientras buscaban sacar todo el rendimiento que pudieran a esas hierbas que se consagrarían como una de las bebidas británicas más famosas. Y justo cuando la charla parecía llegar a su fin, salió de nuevo el concepto: duelo de té. Una mesa preparada frente al escenario, una bandeja con galletas y una tetera con un té que parecía sacado del mismísimo infierno descansaban frente a nosotros. Nos explicó los entresijos de los duelos de té:

  • Se presentan los duelistas y declaran la causa del agravio/duelo.
  • Se elige arma (una galleta, pero tiene que ser la mejor).
  • A la de tres, los duelistas introducen su galleta en el té y esperan tantos segundos como el jurado crea conveniente.
  • Una vez se da la orden, los duelistas sacan la galleta y han de intentar comer la galleta sin que ésta se rompa.

Hay unas puntuaciones y reglas especiales, pero en resumidas cuentas esto es lo que nos explicó. Con todo en nuestra cabeza, el olor a té encendiendo nuestra sangre y conscientes de ofensas inexistentes, no quedó sino batirnos, no quedó sino tomar un té. Mi contrincante supo ejercer presión y llevarse la victoria (aunque muy reñida, eso sí) y ganar así los laureles de los vencedores.

Después de un té y una galleta, muchas risas y cantando Dios Salve a la Reina (al menos en mi cabeza sonaba el himno británico, uno que es así de raro), la hija de Albión abandonó el escenario para dar paso a un “viejo conocido”: Juan de Dios Garduño. Nos habló de un proyecto en el que está trabajando actualmente que tiene que ver más con lo audiovisual, la grabación de un corto que lleva por título Fe y en el que trabajan actores como Víctor Clavijo (Lope de Vega para algunos).

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Juan de Dios Garduño.

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Carlos Plaza con Samuel San José.

Siguiendo las charlas, Garduño dio paso a Carlos Plaza. Sí, exacto, el mismo con el que había jugado al rol el día anterior y que hoy venía a hablarnos un poco de esos viejos conocidos que son los librojuegos. Acompañado de Samuel San José, presentó su libro Cielo de Cromo editado por Suseya Ediciones. Comentó, por supuesto, otros proyectos que tenía en mente, como el hecho de que esta sería la primera de una serie de novelas basadas en ese universo Steampunk que había creado, incluso la edición de su propio juego de rol que formaría parte de la historia de la saga como una suerte de segunda entrega. El juego de rol tiene un sistema de juego bastante sencillito que viene muy bien para hacer sagas; la historia da mucho juego para ello y si el manual muestra el espíritu del autor, creo que la interpretación será bastante importantes.

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José Luis Pastor nervioso porque tiene cerca a Flecha Verde.

Samuel despidió a Plaza y, sin irse muy lejos (ay, cómo le gusta el escenario al bribón), presentó al siguiente invitado, un viejo conocido también para nosotros, aquí en FRSA, José Luis Pastor, editor de Suseya Ediciones y también escritor. Y con esta última faceta era con la que se presentaba a nosotros, con chistera y una pluma, para hablar de un librojuego de temática Steampunk que lleva por título Muerte entre las Nubes (Hay Zeppelines!! *-*). Además de un sistema de salto de página por elección, tiene otro que incluye la posesión de letras del alfabeto y llaves que, en su caso, podrían llevar a un final alternativo colgado en la web. No sólo eso, las ilustraciones que acompañan al libro (magistrales, la verdad) están hechas por el propio autor. Entre risas y chascarrillos, y mostrando el inmenso cariño que tanto presentador como escritor sienten mutuamente, llegaron al final de una charla que daría paso a la presentación de la revista URUK.

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José Luis Losada haciendo de las suyas con una baraja de poker.

Para ponerle un broche final y justo antes de la entrega de premios y sorteos, el mago José Luis Losada dio un pequeño espectáculo que tuvo a todos los espectadores con el corazón pendiente de un hilo. Para rematar la faena escogió un truco del gran Tamariz. Un servidor estuvo como parte de esos voluntarios que salen a cortar el mazo de cartas y esas cosillas y he de decir que me quedé con la misma cara que los hobbits que asistieron al cumpleaños de Bilbo y vieron cómo desaparecía del escenario. Fue magnífico.

Samuel San José, con su sentido del humor, su desparpajo y su complejo de monologuista (a la par que poeta urbanita), vestido de una suerte de Green Arrow y ligando desde el escenario con una chica (la misma a la que Olivares le tirara los trastos el día anterior), sería el encargado de oficiar la pequeña ceremonia de despedida en la que sólo quedamos los más valientes. Los mejores. Pudimos reír con cada comentario, chascarrillo, monólogo improvisado sobre las tablas que al bueno de Samuel, conocido como Cuervo, alguien a quien querré toda la vida. Comenzó con la entrega del premio al ganador del certamen de Relato Corto Exprés, cuyo vencedor fue un tal Cándido Pérez quién, feliz, se llevó para casa 5 libros entre los que se encontraban títulos como Los Que Sueñan, de Elio Quiroga, La Sombra Fuera del Tiempo de HP Lovecraft y Tiempo de Duendes, de David Calleja. Siguió con la entrega de los premios de un ilustrador y terminó con el sorteo de libros entre los asistentes.

Durante este magnífico evento hubo muchas más charlas, tan interesantes o más como las que presencié, roles en vivo (y de mesa, por supuesto), talleres de escritura, de ilustración y pintacaras durante todo el fin de semana. En ocasiones fue por falta de tiempo; en otras, porque estaba sumergido en otros asuntos. Aún así, en este artículo tan extenso de un pobre redactor que se comenzaba a oxidar,  he intentando transmitiros buena parte de todo lo que allí se contó y se habló para, quién sabe, otro año, vosotros mismos forméis parte de estas humildes CYLCON y ver a la gente tan maravillosa que está tanto detrás como delante de todos esos stands, incluso conocer a nuevos compañeros de viaje como yo mismo tuve la suerte de conocer. Porque el roce hace el cariño, dicen, y de compartir tantas charlas al final uno termina hablando con una suerte de compañera de CYLCON, la misma a la que le habían tirado los trastos tanto Samuel como Olivares: Señorita de los Compases Rotos, os reto a un duelo

Aquí dejo el guante del desafío esperando a que sea recogido.

Quiero aprovechar (momento de hacer la pelota un poco) a todos los organizadores que, de nuevo conseguisteis hacerme sentir como en casa y más acompañado que nunca. Y muchas gracias a todos y cada uno de los escritores que me dieron consejos o me aguantaron durante horas, contestándome algunas preguntas, hechas todas sin malicia alguna. Puede. O no.

Ahora sólo resta esperar las CYLCON ’17.

Y quién sabe, quizá esta vez yo forme parte del programa.

Epílogo: sí, mis fotos son una mierda. Para la próxima os prometo que iré preparado.