Publicado el 19 de Enero del 2017 por EstaMujer en AniManga
Desaparecido: Boku dake ga inai machi

Aprovechando la oleada de frío polar que nos invade desde las regiones siberianas, y que pese a lo que digan los agoreros, aun no estamos inmersos en la tercera guerra mundial, os traigo la reseña de una de las mejores series anime de 2016. Qué puñetas, la mejor serie de 2016, ¡y voy a la ruina!

Es una serie cortita, de doce episodios bastante adictivos, que no tiene más temporadas. Ideal para procrastinar un ratillo tras horas de estudio con los exámenes universitarios de fondo, o bien para verse con unas mantitas en el sofá acompañada de un té, café, chocolate… lo que se tercie contra el frío.

¡Muchachada ochentera!

¡Muchachada ochentera!

El anime está basado en el manga homónimo de Kei Sanbe, de género seinen, publicado entre 2012 y 2016 (en España lo está publicando Norma Editorial). En términos generales, la animación es genial (A1-Pictures), la música está bien, la historia es interesante y está muy bien narrada, y los personajes molan. Y a partir de aquí casi que cualquier cosa es un poco spoiler, así que intentaré ir con cuidado, pero oye, si preferís lanzaros a la aventura con cuanta menos información mejor, pues este es vuestro momento. No os arrepentiríais.

¿Seguís?, muy bien. La historia es una revisión a la japonesa del tema ya afianzado del efecto

¿Revival o rewind?

                                           ¿Revival o rewind?

mariposa (Efecto mariposa, 2004), con una intriga detectivesca sobre la que pivota esta idea de ciencia ficción de poder volver a tu propio pasado en algún punto para cambiar el presente, aplicando uno de los principios básicos de la teoría del caos. En japonés lo han llamado Revival, aunque en la traducción de varios fansubs han optado por Resucitación… yo lo veo como un error, algo totalmente innecesario, porque creo que con el término inglés ya se entiende a qué se refiere, pero bueno. Desde el punto de vista estético el protagonista no necesita exactamente hacer algo para volver atrás (Ashton Kutcher necesitaba volver a leer un diario, cambiando parte del contenido), pero percibe una mariposa azul que permite tomar esa decisión: para el espectador (y probablemente para el protagonista también) es como una película de 8mm que se rebobina hasta el punto al que el vuelve.

Segundo elemento de traducción con el que no estoy de acuerdo: el propio título. Es un tema de las traducciones de Estados Unidos (Erased), ya que los fansubs en castellano suelen coger éstas en lugar del original, pero sigo encontrándolo innecesario. Sobre todo porque pierde la gracia de la referencia interna, ya que el título de la serie es el título de una redacción escolar de uno de los personajes al que se hace mención en el segundo episodio. Imagináos al espectador japonés, enterándose en el segundo episodio de por qué se titula así la cosa. Muy grande.

Aunque según empieza te explican de manera sucinta y muy natural cuál es este poder del protagonista, el mangaka Satoru Fujinuma, también es cierto que da la sensación de que va a ser un recurso que se exprime mucho a lo largo de la serie, y para nada: sólo tiene que volver a su infancia dos veces para poder resolver la trama… Y ahora si, spoiler alert muy grande: Resulta que en su infancia en Hokkaido (donde lo del frío polar es básicamente la tónica habitual) hubo una serie de desapariciones de niños con asesinato incluido, que afectó a dos amigos/conocidos de su clase, y por el que condenaron a muerte a otro amigo suyo que era ya adulto. El caso es que con 29 años, su madre va a visitarle a Kanto, y allí le parece que evitan el secuestro de otra niña… cosa que lleva a su madre a morir a manos del presunto secuestrador. Atando cabos, Satoru llega a la conclusión de que el asesino de su madre debía ser el secuestrador de hacía 20 años, reafirmándose en que su amigo Yuuki no tuvo nada que ver.

¡Es un demonio!

¡Es un demonio!

Así que por primera vez su Revival no le manda a unos minutos o segundos antes de que ocurra algo chungo para evitarlo, sino a aquella época trágica de su infancia, con el convencimiento de que si evita los asesinatos en serie de aquel entonces, evitará la muerte de su madre en 2006 (que es cuando se ambienta la historia al principio). Pero no todo es tan fácil, claro, porque no se acuerda de muchas cosas de su infancia en 1988, y encima empieza a actuar raro a ojos de sus amigos… pero a mi modo de ver en general está bastante bien resuelto, y tiene cosas muy tiernas, como que llore cuando ve a su madre las dos veces que vuelve a su infancia, o que incluso se exprese de manera un tanto diferente a como lo haría un niño, y eso surta un efecto determinado en la gente. Tiene detalles magníficos en su realización, como que piense con la voz del seiyuu que dobla al personaje adulto (Shinnosuke Mitsushima), pero hable con la voz del seiyuu infantil (Tao Tsuchiya), de manera que cuando dice en voz alta algo que está pensando se solapan las dos voces; o cuando queda en coma de niño, y al despertar de adulto piensa con la voz del seiyuu infantil y habla con la del adulto… Detalles que hacen de esta serie algo muy disfrutable por su calidad.

Otra cosa que me gusta mucho es que no se anda por las ramas con algunas cosas que quedan como dudas, pero tampoco dejan de decirlas. ¿Qué pasó con su padre? No importa. Importa que tiene una carencia de figura paterna, pero nada más. ¿Por qué decide usar realmente su poder para cambiar desgracias? Pues la verdad es que tampoco importa… es decir, es buena persona y ya, aunque en términos de la sociedad japonesa pueda ser un fracasado, la realidad es que teniendo esa opción ni se lo piensa: simplemente actúa.

boku dake ga inai machi maltrato

                                  Cosas de malrollo.

Es importante saber que la madre de Kayo Hinazuki, la primera víctima, maltrata a su hija, igual que es importante saber que ella a su vez fue maltratada… pero no importa saber cómo era su relación con su propia madre (que tampoco parece de lo mejor). Los servicios sociales, tan inoperantes como aquí, y más o menos por los mismos motivos… en fin, culturalmente está muy bien, porque te permite además asomarte a la vida en una región de Japón un poco más desconocida (con la Nostalgia como fondo globalizador). Diría que en ese sentido toca mucho con un espléndido manga titulado 20th Century Boys, del grandérrimo Naoki Urasawa, mucho más largo y enredado, pero un ejercicio de virtuosismo traductor por la localización de las referencias a base de notas.

Otro detalle muy bueno es que pese a que la mayor parte de los personajes son niños durante casi toda la serie, no te resultan molestos o tontos de por sí. Ni los adultos son tontos por ser adultos. Es decir, que en general se cometen errores, pero tontos tampoco son. A mi los personajes en general me han gustado mucho también, especialmente la madre de Satoru, Sachiko.

Les faltan las palomitas.

Les faltan las palomitas.

Estructuralmente es una pasada. Con sólo 12 episodios, que son bastante pocos minutos si les quitas opening y ending (ojo al opening del penútlimo episodio), consigue hacer más de un giro y más de un cliffhanger, e incluso resolver los huecos que se le quedan al protagonista con ese pasado /presente que al final no tuvo porque consiguió cambiar el curso de la historia… en fin, tremendamente satisfactorio para el espectador, que tras muchos momentos de cierta angustia no ve un final agridulce como recompensa (el seinen es para mayores de 16 de género masculino, pero en el josei, que es para mujeres, los finales agridulces campan por sus fueros). El único “pero” que le puedo ver es que la historia no es sorprendente, pero la verdad es que está tan bien hecho todo, que eso da igual: a veces da gusto ver una narración bien hecha, que además al ser visual es espectacular, y que no traten de meterse en emboláos de los que no puedan salir con bien (como si le pasa a 20th Century Boys…)

Para resumir, un must en toda regla, tanto para los otakus acérrimos como para los que no tengan ni papa y sea el primer anime que degusten, un 10 en mi escala de 5, y sin lugar a dudas un clásico moderno que añadir a la colección de grandes del anime.